{"id":1017,"date":"2024-06-26T05:16:46","date_gmt":"2024-06-26T05:16:46","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1017"},"modified":"2025-03-31T15:02:56","modified_gmt":"2025-03-31T15:02:56","slug":"la-poetica-es-multidimensional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1017","title":{"rendered":"LA PO\u00c9TICA ES MULTIDIMENSIONAL"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb background_color=\u00bbRGBA(255,255,255,0)\u00bb custom_padding=\u00bb17px||0px|||\u00bb locked=\u00bboff\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb||||false|false\u00bb custom_padding=\u00bb||||false|false\u00bb border_color_all=\u00bb#B3B3B3&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.21.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text admin_label=\u00bbTexto\u00bb _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb module_alignment=\u00bbleft\u00bb custom_margin=\u00bb0px|0px|0px|0px|false|false\u00bb custom_padding=\u00bb0px|9px|35px|0px|false|false\u00bb inline_fonts=\u00bbAdvent Pro\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p><strong>#SHOW BLITZKRIEG | C\u00c9SAR CORT\u00c9S VEGA |<\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>INTRODUCCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p><strong>Ahhh, no se crean: por supuesto que hay gente a la que pueda no gustarle la poes\u00eda, no necesariamente partidaria del <em>Duce<\/em>. La cosa se enfila hacia otro lado: los <em>fachos <\/em>como primer objetivo del vilipendio.<\/strong> Y aquellos que, no si\u00e9ndolo, ya sea porque no responden al pie de la letra sus constantes hist\u00f3ricas o debido a que son una versi\u00f3n m\u00e1s moderada de posiciones exacerbadas de nacionalismo a ultranza y sentimiento tr\u00e1gico del territorio (adem\u00e1s de otras <em>linduras<\/em>), responden de cualquier manera a muchos impulsos autoritarios. Luego, tambi\u00e9n, un cierto rechazo de un objetivismo que, no siendo necesariamente de derechas, no considere que la superestructura, es decir, las ideolog\u00edas que ordenan las motivaciones para que un cierto aparato productivo se ponga en marcha, motiva los haceres de sectores humanos enteros. Por eso, entonces, hablamos de lo po\u00e9tico como punto de quiebre del lenguaje instrumentalizado y meramente productivista. Esa ac\u00e1 la intenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si nos atenemos a su definici\u00f3n can\u00f3nica, lo po\u00e9tico aparece, seg\u00fan Arist\u00f3teles [1], debido a que los humanos imitamos lo real, intentando una determinada armon\u00eda y orden. El lenguaje entonces, en este caso, est\u00e1 al servicio de la m\u00edmesis, la cual obedecer\u00eda, <em>ojo<\/em>, seg\u00fan una concepci\u00f3n elaborada en el siglo IV antes de nuestra era, a una expl\u00edcita conformaci\u00f3n y medici\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>Pero, por supuesto, esto es un comienzo, y de ning\u00fan modo nuestro fin. Ya hablar\u00e9 m\u00e1s abajo de otras maneras de concebir lo po\u00e9tico. Porque, si bien esta noci\u00f3n fue acu\u00f1ada en aquel contexto, eso no quiere decir que no existan momentos diversos que, no teniendo tales principios fijos, producen (en sentido estricto de <em>productus <\/em>como <em>lo logrado<\/em>, <em>lo que ha sido llevado a cabo<\/em>) correlaciones mim\u00e9ticas de otro tipo con el mundo. Sin embargo, \u00bfqu\u00e9 hay, partiendo de ello, sobre el tema de esta serie de entregas vinculadas al arte, en su relaci\u00f3n tiempo-trabajo productivo? Ac\u00e1 intento explicarlo.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#FFFFFF\u00bb background_color=\u00bb#8F8F8F\u00bb border_width_all=\u00bb48px\u00bb border_color_all=\u00bbRGBA(255,255,255,0)\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<h1 style=\"text-align: left;\"><em><span style=\"font-size: x-large; color: #ffffff;\">[&#8230;] \u00abno se puede hablar del concepto de trabajo sin revisar las ideas de lo que hist\u00f3ricamente \u00e9ste est\u00e1 dado a producir, partiendo de una administraci\u00f3n del pensamiento que var\u00eda seg\u00fan diferencias temporales y materiales, en la medida del conocimiento que le sea retenido en la industria al trabajador asalariado, o el que sea rechazado y obligado a desaparecer, u orillado a ser mantenido en la obscuridad.\u00bb<\/span><\/em><\/h1>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb||27px|||\u00bb custom_padding=\u00bb|||1px||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p><strong>LA ESTRUCTURA Y LA SUPERESTRUCTURA<\/strong><\/p>\n<p>En la entrega anterior [2] hablaba de un objetivo clave: una diferenciaci\u00f3n entre el arte como saber com\u00fan y el arte como producto de mercado. Mencionaba tambi\u00e9n, a muy grandes rasgos, que el llamado <em>General Intellect <\/em>(un concepto que puede traducirse como <em>inteligencia social colectiva<\/em>) implica un conocimiento creado por los trabajadores y vertido en la evoluci\u00f3n de la maquinaria productiva como saber acumulado. Dicho esto, debo declarar que las intenciones para ello llevaban jiribilla, pues todo quiere enfilar a la revisi\u00f3n de los circuitos art\u00edsticos y su incorporaci\u00f3n en el proceso productivo.<\/p>\n<p>Una pregunta derivada, compleja y no de f\u00e1cil resoluci\u00f3n, es: \u00bfes el arte un <em>trabajo<\/em>, en el sentido estricto? Si nos atenemos al lugar com\u00fan, pues claro que todo aquello que para ser elaborado requiera de una fuerza aplicada en un tiempo determinado y cuyo cometido es generar <em>valor<\/em>, puede considerarse un <em>trabajo<\/em>; sin embargo, me interesa observar esa primera diferencia entre el saber como algo p\u00fablico o como sistema de intercambio de mercado, para sugerir otras posibilidades de interpretaci\u00f3n no necesariamente excluyentes.<\/p>\n<p>Lo que todo trabajador genera como conocimiento para elaborar alg\u00fan tipo de producto, ha sido realizado en un ejercicio que est\u00e1 basado en la gesti\u00f3n de lo diverso. Tal diversidad traspasa una categorizaci\u00f3n simple, pues, a la vez que puede hablarse de que algo es producido \u201cnecesariamente\u201d, de manera imprescindible o, incluso, vital, en t\u00e9rminos primarios como valor de uso (comida, resguardo, etc.), tal cosa no puede aislarse de su contexto implicado en un conjunto de creencias.<\/p>\n<p>El mercado y la fetichizaci\u00f3n de la mercanc\u00eda es una de ellas, implicadas en la generaci\u00f3n de valor de cambio. Y esto, que ocurre de manera compleja y contradictoria, es lo que reacondiciona y transforma un cierto tipo de diversidad primigenia, en tanto los requerimientos culturales siempre han estado basados en sistemas de ideas multidimensionales; la evoluci\u00f3n de todo organismo ser\u00eda imposible sin ello.<\/p>\n<p>Es el conocimiento gestionado de lo com\u00fan, lo que, finalmente, complejiza la operaci\u00f3n de un determinado sistema productivo. Y, tanto eso que en el ejercicio de su labor ha aprendido un trabajador dentro de ese proceso para operar en la generaci\u00f3n de valor y llevar a cabo su parte en la producci\u00f3n, como los conocimientos previos que la propia colectividad a la que pertenece le han imbuido, generan un comportamiento [3] operativo y ajustado para la administraci\u00f3n de su tiempo de vida. Esta perspectiva implica, pues, una unidad dif\u00edcilmente disociable entre lo que Marx llam\u00f3 la estructura y la superestructura.<\/p>\n<p>La primera se refiere a la base material y sus arreglos econ\u00f3micos en bruto, que se determinan en las relaciones generadas en la industria y la producci\u00f3n, los sistemas de trabajo y de repartici\u00f3n de la riqueza. Sin embargo, tales cosas no pueden darse por s\u00ed mismas sin una concepci\u00f3n previa sobre lo que la vida es y sus relaciones complejas (dial\u00e9cticas) de necesidad.<\/p>\n<p>La superestructura es eso: la conformaci\u00f3n de un ideario general y su administraci\u00f3n por instituciones y, de manera m\u00e1s amplia, la conciencia que se configura seg\u00fan unas determinadas relaciones de producci\u00f3n. Eso implica, luego, que la estructura y la superestructura sean interdependientes. Entonces, no se puede hablar del concepto de trabajo sin revisar las ideas de lo que hist\u00f3ricamente \u00e9ste est\u00e1 dado a producir, partiendo de una administraci\u00f3n del pensamiento que var\u00eda seg\u00fan diferencias temporales y materiales, en la medida del conocimiento que le sea retenido en la industria al trabajador asalariado, o el que sea rechazado y obligado a desaparecer, u orillado a ser mantenido en la obscuridad.<\/p>\n<p>En el c\u00e9lebre libro de Engels llamado <em>El papel del trabajo en la transformaci\u00f3n del mono al hombre<\/em> [4]\u00a0se dice:<\/p>\n<blockquote>\n<p>[El trabajo] es la condici\u00f3n b\u00e1sica y fundamental de toda la vida humana. Y lo es en tal grado que, hasta cierto punto, debemos decir que el trabajo ha creado al propio hombre. (&#8230;) Primero el trabajo, luego y con \u00e9l la palabra articulada, fueron los dos est\u00edmulos principales bajo cuya influencia el cerebro del mono se fue transformando gradualmente en cerebro humano (&#8230;) Y a medida que se desarrollaba el cerebro, desarroll\u00e1banse tambi\u00e9n sus instrumentos m\u00e1s inmediatos: los \u00f3rganos de los sentidos [ &#8230;] (p. 5).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Y contin\u00faa:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El desarrollo del cerebro y de los sentidos a su servicio, la creciente claridad de conciencia, la capacidad de abstracci\u00f3n y de discurso, cada vez mayores, reaccionaron a su vez sobre el trabajo y la palabra, estimulando m\u00e1s y m\u00e1s su desa- rrollo y cuando el hombre se separa definitivamente del mono, este desarrollo no cesa ni mucho menos (&#8230;) avanzando en su conjunto a grandes pasos, considerablemente impulsado y, a la vez, orientado en un sentido m\u00e1s preciso por un nuevo elemento que surge con la aparici\u00f3n del hombre acabado: la sociedad (p. 9).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Esta es, desde mi punto de vista, una alusi\u00f3n que puede encaminarse sin aturdimiento a la noci\u00f3n de superestructura: la configuraci\u00f3n de una sociedad en su conjunto seg\u00fan un cierto <em>discurso<\/em>, una <em>capacidad de abstracci\u00f3n<\/em>, una <em>conciencia<\/em>. Un ejemplo claro de esto es que, si nos atuvi\u00e9ramos a la mera necesidad de protecci\u00f3n de la intemperie, sin considerar otros factores, una casa siempre ser\u00eda igual a otras, independientemente de las culturas que la produjeran. Pero esto no es as\u00ed, las viviendas tienen distintas maneras de ser concebidas, no solo desde el punto de vista de la decoraci\u00f3n exterior o interior, sino pensando en que en su elaboraci\u00f3n se agregan nuevas necesidades derivadas, pero no iguales de las primarias.<\/p>\n<p>Una puerta m\u00e1s o menos peque\u00f1a, una estancia para el descanso, ciertos espacios para un tipo de producci\u00f3n culinaria en la que se usan tales o cuales herramientas, etc\u00e9tera. Eso es lo que genera una diferenciaci\u00f3n: la idea que germina en colectividad de lo que \u201cdebe\u201d hacerse dentro de una morada. Entonces, dicho de manera m\u00e1s abstracta, no hay intercambio de bienes en el proceso productivo empujado por el trabajo sin ideas antecedentes de la organizaci\u00f3n de las redes sociales que las desean o rechazan. Sin un <em>para qu\u00e9<\/em>, pues, que trascienda la normalizaci\u00f3n de un requerimiento inmediato y el proceso de acumulaci\u00f3n que lo transforma.<\/p>\n<p>Ac\u00e1 es posible un se\u00f1alamiento respecto de lo que Marx, en el tomo I de <em>El Capital <\/em>[5], nombra la \u201cproducci\u00f3n originaria\u201d que supone un proceso de privatizaci\u00f3n del trabajo individualizado, para convertirlo en trabajo asalariado. Para que algo as\u00ed pudiera operar, era necesaria una preconcepci\u00f3n que, a grandes rasgos, implicaba la gesti\u00f3n de los medios para la producci\u00f3n como proyectos de vida en com\u00fan, lo cual suscitaba la mutaci\u00f3n de formas tradicionales dadas en lo agrario y en sus composiciones comunitarias.<\/p>\n<blockquote>\n<p>Ni el dinero ni la mercanc\u00eda son de por s\u00ed capital, como no lo son tampoco los medios de producci\u00f3n ni los art\u00edculos de consumo. Hay que convertirlos en capital. Y para ello han de concurrir una serie de circunstancias concretas, que pueden resumirse as\u00ed: han de enfrentarse y entrar en contacto dos clases muy diversas de poseedores de mercanc\u00edas; de una parte, los propietarios de dinero, medios de producci\u00f3n y art\u00edculos de consumo deseosos de explotar la suma de valor de su propiedad mediante la compra de fuerza ajena de trabajo; de otra parte, los obreros libres, vendedores de su propia fuerza de trabajo y, por tanto, de su trabajo. Obreros libres en el doble sentido de que no figuran directamente entre los medios de producci\u00f3n, como los esclavos, los siervos, etc., ni cuentan tampoco con medios de producci\u00f3n de su propiedad como el labrador que trabaja su propia tierra, etc.; libres y desheredados. Con esta polarizaci\u00f3n del mercado de mercanc\u00edas se dan las condiciones fundamentales de la producci\u00f3n capitalista (p. 103).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Por ello me parece crucial el concepto de <em>General Intellect <\/em>al hablar de las artes, puesto que mucho de lo que se le suele adscribir al proceso productivo en la sociedad capitalista, en realidad no siempre tiene un correlato en el trabajo asalariado si atendemos a la libertad previa del obrero, as\u00ed como a su falta de herencia m\u00e1s all\u00e1 de su propia corporalidad que se desplaza en el espacio y gestiona su tiempo. Y esta \u201clibertad\u201d se la da un proceso hist\u00f3rico que, a la vez de haberlo alejado de formar parte de los mismos medios de producci\u00f3n, como lo era, por ejemplo, un siervo o un esclavo, le ha quitado sus herramientas de trabajo, a diferencia de un campesino, due\u00f1o de su parcela y arado.<\/p>\n<p>Pero en todo ello hay un sobrante, no necesariamente utilizable, en esta conversi\u00f3n del capital en la venta de fuerza de trabajo, un resto de subjetividad (ideol\u00f3gica, tambi\u00e9n) que, muy por el contrario de haber desaparecido, se ha filtrado en otras formas organizativas. Es, como lo nombra Georges Bataille [6], un <em>gasto improductivo <\/em>que en las sociedades contempor\u00e1neas reaparece en muchas otras conformaciones paralelas al capitalismo, hibridadas con \u00e9l, pero a la vez con cierta distancia o disrupci\u00f3n en muchos de sus procedimientos. Lo que estuvo, por ejemplo, ligado a lo sacrificial, a la p\u00e9rdida, a aquello que no aparece justificado en la circulaci\u00f3n de mercado (aunque \u00e9ste suele apropi\u00e1rselo para convertirlo en producto); ciertas mistificaciones culturales, formas modernas de intercambio y, tambi\u00e9n el arte, no siempre usado como mercanc\u00eda. Lo po\u00e9tico, por supuesto.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb background_color=\u00bb#8f8f8f\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb min_height=\u00bb283.2px\u00bb custom_margin=\u00bb||||false\u00bb custom_padding=\u00bb98px|54px|98px|54px|true|true\u00bb text_text_shadow_style=\u00bbpreset1&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: xx-large;\"><em><span style=\"color: #ffffff;\">\u00abLa Comuna es, as\u00ed, un momento de tergiversaci\u00f3n social\u00bb<\/span><\/em><\/span><\/strong><\/h1>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-25px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb14px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p><strong>LO PO\u00c9TICO<\/strong><\/p>\n<p>En realidad no estamos hablando de la poes\u00eda, sino de lo po\u00e9tico. Es decir, aquello que podr\u00e1, de una o varias maneras, habitar cualquier obra de arte. No s\u00f3lo una idea particularizada de ello que normalmente ha sido rebajada, seg\u00fan algunas culturas hegem\u00f3nicas, a sus propias concepciones que <em>positivizan <\/em>su trascendencia, sino a una noci\u00f3n abierta y multidimensional que implica diferencias e hibridaciones sucesivas.<\/p>\n<p>Resulta curioso, a prop\u00f3sito, que muchos siglos despu\u00e9s de Arist\u00f3teles y todo el conocimiento reunido alrededor de sus categorizaciones, es hasta 1937 que el poeta y te\u00f3rico Paul Val\u00e9ry, en una conferencia en el College de France [7], hablara de revalorar la po\u00e9tica m\u00e1s all\u00e1 de reglas moralizantes preestablecidas y de la autoridad cl\u00e1sica pens\u00e1ndola, por el contrario, como un <em>hacer <\/em>en constante reelaboraci\u00f3n, con cierta dimensi\u00f3n productiva:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Pero, lo deploremos o nos alegremos, la era de autoridad en las artes ha pasado hace bastante tiempo, y la palabra \u00abPo\u00e9tica\u00bb ya s\u00f3lo despierta la idea de prescripciones molestas y caducas. [\u2026] la noci\u00f3n tan simple de hacer es la que quer\u00eda expresar. El hacer, el <em>poiein<\/em>, del que me quiero ocupar, es aquel que se acaba en alguna obra y que llegar\u00e9 pronto a limitar a ese g\u00e9nero de obras que se ha dado en llamar obras del esp\u00edritu. Son aquellas que el esp\u00edritu quiere hacerse para su propio uso, empleando para tal fin todos los medios f\u00edsicos que pueden servirle. (p. 58).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Aquel \u201cesp\u00edritu\u201d mencionado por el poeta, hace uso de medios f\u00edsicos para la realizaci\u00f3n de un acto, refiri\u00e9ndose incluso al quehacer po\u00e9tico como una \u201cproducci\u00f3n\u201d, comparando el an\u00e1lisis de tales conjeturas entre un creador que desee confiar en el dogma y su trascendencia, u otro que pueda tener un inter\u00e9s en <em>la acci\u00f3n <\/em>m\u00e1s que en <em>la cosa hecha<\/em>; un conocimiento, pues, del <em>c\u00f3mo <\/em>y <em>para qu\u00e9<\/em>. No me detendr\u00e9 m\u00e1s en semejantes abstracciones ahora, sino para decir solamente que Val\u00e9ry, un poeta en realidad idealista, est\u00e1, a pesar de todo, poniendo el dedo sobre la llaga.<\/p>\n<p>Enrique Lynch, escritor argentino, tiene un interesante ensayo al respecto [8] en el que revisa estos problemas reconociendo que en Val\u00e9ry hay un naufragio, un paradigma de la tradici\u00f3n de la literatura europea que yo interpreto como la reflexi\u00f3n sobre la labor general del que busca significados po\u00e9ticos, colocando al creador en los t\u00e9rminos de un productor, y no como un ente separado de las necesidades de los \u201ccomunes\u201d.<\/p>\n<p>Respecto a lo anterior, agregar\u00e9 solamente algunas consideraciones del libro de Kristin Ross <em>El surgimiento del espacio social. Rimbaud y la Comuna de Par\u00eds <\/em>[9]\u00a0que me parecen oportunas para esbozar este problema, vinculadas al reconocimiento de los discursos <em>otros<\/em>, con ciertas similitudes con la lectura valeriana, pero hacia un hacer que, entonces, permite que, o el dogma sea reproducido o sea criticado por aquellos que no participan de sus secretos mistificados:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Si los obreros son aquellos a quienes no se les permite transformar el espacio\/tiempo que se les ha asignado, la lecci\u00f3n de la Comuna tal vez sea el reconocimiento de que la revoluci\u00f3n no consiste en cambiar la forma jur\u00eddica que asigna el espacio\/tiempo (por ejemplo, permitir que un partido se reapropie de la organizaci\u00f3n burocr\u00e1tica) sino, por el contrario, en transformar por completo la naturaleza del espacio\/tiempo. Es aqu\u00ed donde el \u00abtransformar el mundo\u00bb de Marx y el \u00abchanger la vie\u00bb de Rimbaud se convierten, como proclamaban los surrealistas, en el mismo eslogan. La existencia operativa de la Comuna constituy\u00f3 una pronunciada cr\u00edtica contra la distribuci\u00f3n geogr\u00e1fica por la cual se instalan las diversas formas de poder socioecon\u00f3mico: la descomposici\u00f3n de un lugar o lugares privilegiados a favor de un intercambio permanente entre distintos lugares [&#8230;] (p. 69).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Porque, respecto a lo anterior, Ross sostiene que la po\u00e9tica rimbaudiana, implicada \u00edntimamente con los sucesos ocurridos en Par\u00eds entre los d\u00edas del 18 de marzo al 28 de mayo de 1871, en los que se instaur\u00f3 un gobierno popular que tom\u00f3 las calles, se desmarca de un platonismo cavernario, para explorar el mundo en lo diverso desde una <em>videncia<\/em> [10] no alejada de los problemas de la producci\u00f3n. Y su <em>pasaporte <\/em>es el asalto al elitismo parnasiano, cuyo <em>aislacionismo est\u00e9tico, <\/em>desvinculado de las problem\u00e1ticas laborales y de la instituci\u00f3n reguladora del Estado, vive separada de un resto poblacional no <em>iniciado<\/em>.<\/p>\n<p>La Comuna es, as\u00ed, un momento de tergiversaci\u00f3n social, que, si bien hace pol\u00edtica espont\u00e1nea tan criticada posteriormente por Lenin y en general por un pensamiento restrictivo y de un ordenamiento constituido y disciplinado, permite la posibilidad real de recomponer el conjunto organizado de las identidades y sujeciones sociales vinculadas a su labor asignada.<\/p>\n<p>Esto, hay que agregar, fue asumido posteriormente por sectores disidentes del marxismo ortodoxo: situacionistas, como Guy Debord o Raoul Vaneigem; movimientos autonomistas, como Franco Berardi (Bifo) o Antoni Negri; o el llamado \u201ccomunismo de izquierda\u201d, con figuras como Rosa Luxemburgo o Karl Korsch, entre varias otras corrientes.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row column_structure=\u00bb1_2,1_2&#8243; _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_padding=\u00bb||||false|false\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb1_2&#8243; _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb width=\u00bb94.7%\u00bb custom_margin=\u00bb||||false|false\u00bb custom_padding=\u00bb|0px||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p><strong style=\"font-size: 15px;\">EP\u00cdLOGO SOBRE EL ARTE CONTROLADO<\/strong><\/p>\n<p>La mirada enfilaba hacia los <em>fachos<\/em>, dec\u00eda yo, y la creciente ola de acontecimientos que llevaron a los movimientos fascistas a intentar todo para restringir el poder de las mayor\u00edas, y que pasaron por formaciones que se acercaron cada vez m\u00e1s a la instauraci\u00f3n de reg\u00edmenes tendientes al totalitarismo, la cancelaci\u00f3n de la democracia o el nacionalismo radical. Movimientos que siguen evolucionando, y asomando sus fauces aqu\u00ed y all\u00e1, con una clara tendencia a regular las ideas y, sobre todo, la diversidad de sensibilidades (la quema de libros, la persecuci\u00f3n de pensadores y de grupos vanguardistas, o la noci\u00f3n de \u201carte degenerado\u201d, es una breve muestra hist\u00f3rica de ello).<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][et_pb_column type=\u00bb1_2&#8243; _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb background_color=\u00bb#8f8f8f\u00bb width=\u00bb100%\u00bb min_height=\u00bb415.6px\u00bb custom_margin=\u00bb3px||3px||true|true\u00bb custom_padding=\u00bb100px|18px|100px|18px|true|true\u00bb text_text_shadow_style=\u00bbpreset1&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<h1 style=\"text-align: center;\"><strong><span style=\"font-size: xx-large;\"><em><span style=\"color: #ffffff;\">\u00abOtro camino era el autor transform\u00e1ndose en productor del declive del sistema\u00bb<\/span><\/em><\/span><\/strong><\/h1>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb||||false|false\u00bb custom_padding=\u00bb||||false|false\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text admin_label=\u00bbTexto\u00bb _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb width=\u00bb100%\u00bb custom_margin=\u00bb-26px|4px|0px|||\u00bb custom_padding=\u00bb0px|0px|0px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p>En ese sentido, toda po\u00e9tica divergente ser\u00eda cancelada en su multiplicidad, a no ser la conveniente para un centralismo que desea preponderar su situaci\u00f3n hist\u00f3rica. Pero, ya lo sabemos, \u201cno hay mal que dure cien a\u00f1os\u201d, quiz\u00e1 gracias a que aquella presunci\u00f3n humana de estabilidad no puede resistir los influjos de lo m\u00faltiple, propulsores del deterioro o la expansi\u00f3n del deseo. Colectividades que aparecen por todos lados, las modernas que claman su derecho a existir, o las milenarias que han sabido resistir.<\/p>\n<p>Sin embargo, ya lo dec\u00eda yo, incluso adem\u00e1s de derechas no fascistas, ciertas izquierdas tuvieron comportamientos similares, que implicaban lo que Herbert Marcuse llamara la modulaci\u00f3n de un \u201cHombre unidimensional\u201d [11]. El fil\u00f3sofo, ligado a la Escuela de Fr\u00e1ncfort, realiz\u00f3 una cr\u00edtica de estos procedimientos de control del comportamiento, los cuales suscitaron realidades planas, sin m\u00e1s dimensiones, que embotaron un pensamiento cr\u00edtico de naturaleza compleja. As\u00ed, adem\u00e1s de la sociedad capitalista industrializada, esto operaba tambi\u00e9n en la sovi\u00e9tica estalinista. Al respecto, dice:<\/p>\n<blockquote>\n<p>[\u2026] la ritualizaci\u00f3n autoritaria del discurso es m\u00e1s fuerte cuando afecta al lenguaje dial\u00e9ctico mismo. Las exigencias de la industrializaci\u00f3n competitiva, y la sujeci\u00f3n total del hombre al aparato productivo aparecen en la transformaci\u00f3n autoritaria del lenguaje marxiano en el lenguaje stalinista y postestalinista. Estas exigencias, tal como son interpretadas por los dirigentes que controlan el aparato, definen lo que es verdadero y falso, correcto y equivocado. No dejan tiempo ni espacio para una discusi\u00f3n que proyectara alternativas capaces de provocar una ruptura. Este lenguaje ya no se presta en modo alguno al \u00abdiscurso\u00bb. Declara, y en virtud del poder del aparato, establece hechos; es una enunciaci\u00f3n que se hace v\u00e1lida a s\u00ed misma (p. 131).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Como lo menciona Mar\u00eda Fernanda Alle [12], uno de los cr\u00edticos que previ\u00f3 esto, antes de que las relaciones entre los artistas de las vanguardias sovi\u00e9ticas y los oficialistas se tensaran del todo, fue Walter Benjamin, quien, a prop\u00f3sito de la publicaci\u00f3n de su libro <em>El artista como productor <\/em>[13], dict\u00f3 una conferencia en Par\u00eds que fue pol\u00e9mica, antes de que se declarara en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica al realismo socialista como la corriente oficial de la literatura y el arte.<\/p>\n<p>El conocido texto de Benjamin indica una disyuntiva en la aparici\u00f3n de tendencias progresistas diferenciadas que, en la cancelaci\u00f3n de las autonom\u00edas vinculadas a la pr\u00e1ctica art\u00edstica, se adscrib\u00edan a la lucha de clases.<\/p>\n<p>Seg\u00fan sus planteamientos, desde dentro del capitalismo, el creador pod\u00eda generar una producci\u00f3n cultural que al pretender dotar de herramientas para una cr\u00edtica del sistema del cual hac\u00eda parte, se enfrentaba siempre al peligro de convertir su empe\u00f1o en un art\u00edculo de consumo. Otro camino era el del autor transform\u00e1ndose en productor del declive del sistema, exigiendo la ruptura con el aparato burgu\u00e9s capitalista. La reflexi\u00f3n de Alle al respecto es muy clara:<\/p>\n<blockquote>\n<p>No basta, dice Benjamin, con asumir la \u00abtendencia correcta\u00bb pues \u00e9sta no asegura de ning\u00fan modo ni la calidad de una obra ni su potencial de liberaci\u00f3n; por el contrario, se requiere de la centralidad de la t\u00e9cnica, \u00fanico modo de superar \u00abla est\u00e9ril contraposici\u00f3n de forma y contenido\u00bb. Podr\u00eda decirse que si el segundo camino coincide con el prop\u00f3sito de las vanguardias, el primero, en cambio, es el que finalmente se impuso como dogma desde la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica (p. 169).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de esto, el llamado \u201cRealismo Socialista\u201d fue propulsado con el objetivo de explicitar la heroicidad de los pr\u00f3ceres revolucionarios y de denunciar propuestas subjetivistas no modulables, por lo cual todo creador que no se atuviera a tal desempe\u00f1o, era no solo aislado, sino incluso amenazado. Si bien esta tendencia estaba ya desarroll\u00e1ndose en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica desde la segunda d\u00e9cada del siglo XX, fue hasta 1934 que se oficializ\u00f3, junto con la prohibici\u00f3n de las manifestaciones vanguardistas como las del abstraccionismo, el constructivismo o el formalismo.<\/p>\n<p>Si bien la exaltaci\u00f3n propagand\u00edstica del r\u00e9gimen ten\u00eda una fuerte carga estrat\u00e9gica para oponerse a las ideas contrarrevolucionarias, en su pr\u00e1ctica se convirti\u00f3 en un aparato de persecuci\u00f3n y castigo a gran escala. Un arte, pues, elaborado por decreto. Los suicidios de los poetas Serg\u00e9i Yesenin o Vladimir Mayakovski, cuyas causas estuvieron rela- cionadas con las tensiones provocadas por la persecuci\u00f3n, anunciar\u00edan una \u00e9poca de asedio y asesinato que implicaba, justamente, el deseo de modificar la superestructura de manera program\u00e1tica.<\/p>\n<p>Regresando a Marcuse, una de sus propuestas para no caer en la tentaci\u00f3n de un supuesto objetivismo positivo que pretenda regular las condiciones hist\u00f3ricas mediante una ingenier\u00eda social que corre el peligro de ser administrada como si se tratase de una maquinaria (lo cual provoca una burocracia exponencial, excesos en el autoritarismo y la construcci\u00f3n de un aparato represivo y de vigilancia), es el ejercicio de un pensamiento basado en una dial\u00e9ctica de la negaci\u00f3n:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Esta libertad negativa, esto es, la libertad frente al poder opresivo e ideol\u00f3gico de los hechos dados, es el <em>a prior\u00ed <\/em>de la dial\u00e9ctica hist\u00f3rica; es el elemento de elecci\u00f3n y decisi\u00f3n en y contra la determinaci\u00f3n hist\u00f3rica. Ninguna de las alternativas dadas es <em>por s\u00ed misma <\/em>negaci\u00f3n determinada a menos que sea comprendida conscientemente y pueda romper el poder de las condiciones intolerables y alcanzar las condiciones m\u00e1s l\u00f3gicas, m\u00e1s razonables, hechas posibles por las prevalecientes (p. 251).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Y esta \u00faltima cita me parece adecuada para se\u00f1alar tambi\u00e9n el peligro de una po\u00e9tica determinista chata en la producci\u00f3n cultural planificada. Si la maquinaria del trabajo alienado roba de manera unilateral la subjetividad del obrero para incorporarla al proceso sin ninguna retribuci\u00f3n adicional que su salario, la vida, en la diversidad y en la multidimensionalidad de las expectativas y los sentidos del mundo, son un arma irremplazable.<\/p>\n<p>Porque, hay que insistir: no hay resistencia y disrupci\u00f3n sin inteligencia de lo diverso, sin una po\u00e9tica m\u00faltiple que, mediante la colectivizaci\u00f3n de perspectivas diferenciadas, llegue a una consideraci\u00f3n af\u00edn respecto a la defensa de tales subjetividades. M\u00e1s all\u00e1 del mercado y su circularidad iterativa y plana, existe una potencia po\u00e9tica de lo heterog\u00e9neo de la que hay, por supuesto, ejemplos evidentes en las mil miradas singulares que, a pesar de todo, se siguen juntando para recuperar nuestro derecho al disfrute del tiempo, m\u00e1s all\u00e1 de su funci\u00f3n productivista.<\/p>\n<p>_________________________<\/p>\n<p><strong>NOTAS \/ REFERENCIAS<\/strong><\/p>\n<p>1. Arist\u00f3teles. <em>Po\u00e9tica<\/em>. Madrid: Alianza editorial, 2004.<br \/><span style=\"font-size: 15px;\">2. Acceso en: <a href=\"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=58\">https:\/\/revistaquiote.org\/?p=58<\/a><\/span><br \/><span style=\"font-size: 15px;\">3. Se dice que un comportamiento agrupa diferentes tipos de conductas. Yo prefiero este t\u00e9rmino, puesto que, aunque una conducta opera en la conciencia, el comportamiento puede incluir tambi\u00e9n formas no conscientes que, sin embargo, operan en las decisiones que se toman en las sociedades.<\/span><br \/><span style=\"font-size: 15px;\">4. Engels, F. <\/span><em style=\"font-size: 15px;\">El papel del trabajo en la transformaci\u00f3n del mono al hombre. <\/em><span style=\"font-size: 15px;\">Universidad Obrera, 2020.<\/span><br \/><span style=\"font-size: 15px;\">5. Marx &amp; F. Engels. <\/span><em style=\"font-size: 15px;\">Obras Escogidas <\/em><span style=\"font-size: 15px;\">(en tres tomos), tomo II. Mosc\u00fa: Editorial Progreso, 1974.<\/span><br \/><span style=\"font-size: 15px;\">6. Georges, Bataille. <\/span><em style=\"font-size: 15px;\">La parte maldita. Precedida de la noci\u00f3n de gasto<\/em><span style=\"font-size: 15px;\">. Barcelona: Editorial Icaria, 1987.<\/span><br \/><span style=\"font-size: 15px;\">7. Val\u00e9ry, Paul. <\/span><em style=\"font-size: 15px;\">Teor\u00eda po\u00e9tica y est\u00e9tica<\/em><span style=\"font-size: 15px;\">. Madrid: Visor, 1998.<\/span><br \/><span style=\"font-size: 15px;\">8. Lynch, Enrique. \u201cArte po\u00e9tica\u201d, en <\/span><em style=\"font-size: 15px;\">Las Nubes<\/em><span style=\"font-size: 15px;\">, n.\u00ba 11, Barcelona, noviembre de 2010.<\/span><br \/><span style=\"font-size: 15px;\">9. Ross, Kristin. <\/span><em style=\"font-size: 15px;\">El surgimiento del espacio social. Rimbaud y la Comuna de Par\u00eds<\/em><span style=\"font-size: 15px;\">. Madrid: Ediciones AKAL, 2008.<\/span><br \/><span style=\"font-size: 15px;\">10. Esto alude al poema de Rimbaud \u201cLas cartas del vidente\u201d, desde el cual Kristin Ross reflexiona: \u201cHace hincapi\u00e9 en el trabajo de la propia transformaci\u00f3n, no en el t\u00f3pico rom\u00e1ntico de la predestinaci\u00f3n po\u00e9tica. El proyecto del vidente emerge en las cartas no s\u00f3lo como la mera voluntad de combatir pr\u00e1cticas po\u00e9ticas espec\u00edficas del pasado o contempor\u00e1neas, sino tambi\u00e9n como la voluntad, en \u00faltimo t\u00e9rmino, de superar y reemplazar por completo la <\/span>\u00abpoes\u00eda\u00bb [\u2026] De hecho, el proyecto del vidente puede tomarse, en su totalidad, como figura de la producci\u00f3n no alienada en general.\u201d Op. Cit. (pp. 74-75).<br \/><span style=\"font-size: 15px;\">11. Marcuse, Herbert. <\/span><em style=\"font-size: 15px;\">El hombre unidimensional. Ensayo sobre la ideolog\u00eda de la sociedad industrial avanzada<\/em><span style=\"font-size: 15px;\">. Barcelona: Planeta-Agostini, 1993.<\/span><br \/><span style=\"font-size: 15px;\">12. Alle, Mar\u00eda Fernanda. \u201cLa literatura del partido. El realismo socialista entre el arte y la pol\u00edtica\u201d. En <\/span><em style=\"font-size: 15px;\">452\u00baF<\/em><span style=\"font-size: 15px;\">. #20, 2019, <\/span><span style=\"font-size: 15px;\">166-186.<\/span><br \/><span style=\"font-size: 15px;\">13. Benjamin, Walter. <\/span><em style=\"font-size: 15px;\">El autor como productor<\/em><span style=\"font-size: 15px;\">. M\u00e9xico: Editorial Itaca, 2004.<\/span><\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/imagologo_sh_blitzkrieg_ByNgde.png\u00bb title_text=\u00bbimagologo_sh_blitzkrieg_ByNgde\u00bb _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb width=\u00bb40%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb||||false|false\u00bb custom_padding=\u00bb48px||50px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>#SHOW BLITZKRIEG | C\u00c9SAR CORT\u00c9S VEGA | INTRODUCCI\u00d3N Ahhh, no se crean: por supuesto que hay gente a la que pueda no gustarle la poes\u00eda, no necesariamente partidaria del Duce. La cosa se enfila hacia otro lado: los fachos como primer objetivo del vilipendio. 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