{"id":1274,"date":"2024-06-25T23:51:56","date_gmt":"2024-06-25T23:51:56","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1274"},"modified":"2024-07-26T06:44:36","modified_gmt":"2024-07-26T06:44:36","slug":"100-anos-esperando-el-eclipse-en-durando","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1274","title":{"rendered":"DE PENUMBRA EN PENUMBRA"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_column _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb type=\u00bb4_4&#8243; theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; sticky_enabled=\u00bb0&#8243;]<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Ya el horizonte no es un potro bronco<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\u201cNadie va a Durango\u201d, Jaime L\u00f3pez.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfA qui\u00e9n no le interesa el eclipse total de sol? Quien haya visto una vez un eclipse as\u00ed nunca podr\u00e1 olvidarlo: el oscurecimiento lento pero gradual del sol, la oscuridad que cubre la faz de la Tierra, incluso al mediod\u00eda, y la gloriosa vista que se encuentra durante los pocos minutos de la totalidad.<\/p>\n<p>As\u00ed promocionan los astr\u00f3nomos la singularidad de vivir un eclipse. Como fen\u00f3menos naturales, los eclipses y principalmente los de sol, tienen una extra\u00f1a relaci\u00f3n con el tiempo de los humanos, son ampliamente predecibles, incluso con siglos de antelaci\u00f3n, pero resultan sumamente breves para la obtenci\u00f3n de registros.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_column _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb type=\u00bb4_4&#8243; theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; sticky_enabled=\u00bb0&#8243; inline_fonts=\u00bbABeeZee\u00bb]<\/p>\n<h2>El eclipse hace cien a\u00f1os<\/h2>\n<p>En los albores del Siglo XX era bien sabido que un eclipse llegar\u00eda a Durango el 10 de septiembre de 1923 y que un siglo despu\u00e9s, el 8 de abril de 2024, las mismas tierras durangue\u00f1as ser\u00edan cubiertas por la penumbra de nueva cuenta. En aquel entonces, Joaqu\u00edn Gallo, director del Observatorio Nacional de Tacubaya, entendi\u00f3 que se trataba de una gran oportunidad para mostrar los alcances de dicha instituci\u00f3n. Difundi\u00f3 la informaci\u00f3n para el p\u00fablico, como lo era la ubicaci\u00f3n y las horas de visibilidad del espect\u00e1culo para preparar una minuciosa expedici\u00f3n con el fin de observar el eclipse solar que durar\u00eda tan s\u00f3lo tres minutos y medio.<\/p>\n<p>Se determin\u00f3 una estrecha franja, de 179 km de ancho, que cruzar\u00eda el pa\u00eds. Desde Ensenada, Baja California hasta Payo Obispo en Quintana Roo. La trayectoria no tocar\u00eda el suelo de Estados Unidos, por lo que los astr\u00f3nomos estadounidenses se mostraron interesados en colaborar con Gallo y montar un campamento astron\u00f3mico en territorio mexicano, encabezados por el Dr. John Miller, director del Observatorio Sprowl del Swarthmore College de Filadelfia. Tambi\u00e9n respondi\u00f3 al llamado el observatorio de Potsdam, Alemania, que envi\u00f3 una comisi\u00f3n encabezada por el Dr. Hans Ludendorff, quien se convertir\u00eda en un notable mayista, mediante el an\u00e1lisis de los astros y su representaci\u00f3n en el c\u00f3dice <em>Dresde<\/em>.<span style=\"font-size: x-small;\"><sup>1<\/sup><\/span><\/p>\n<p>Los cient\u00edficos eligieron como principal punto de observaci\u00f3n las cercan\u00edas de la estaci\u00f3n de ferrocarril de Yerban\u00eds, Durango.<\/p>\n<p>Las circunstancias que favorecieron la elecci\u00f3n del sitio fueron la poca probabilidad de lluvia y nubes para el d\u00eda se\u00f1alado, y que la v\u00eda del ferrocarril Durango-Torre\u00f3n y el aer\u00f3dromo de La Laguna se encontraban a poca distancia para el traslado del equipo cient\u00edfico. Buena parte de estas caracter\u00edsticas fueron las mismas que hicieron de Durango, a lo largo del siglo, \u201cla tierra del cine\u201d por sus parajes naturales, cielos abiertos y azules, pocas interrupciones climatol\u00f3gicas y reducida contaminaci\u00f3n lum\u00ednica y auditiva.<\/p>\n<p>Los de Swartmore y la expedici\u00f3n de Gallo, se instalaron en la Hacienda de Santa Catalina, cercana a Yerbanis y 20 kil\u00f3metros al norte, en la estaci\u00f3n de Pasaje, Cuencam\u00e9, acamparon los astr\u00f3nomos europeos. Los habitantes de Pasaje se encontraban en tr\u00e1mites para la dotaci\u00f3n de sus tierras y aguas tiempo atr\u00e1s contra la familia L\u00f3pez Negrete,<span style=\"font-size: x-small;\"><sup>2<\/sup><\/span> pero esa es una historia de lucha por la tierra para otra ocasi\u00f3n. Me disculpo si en lo que se refiere a Santa Catalina hago una digresi\u00f3n.<\/p>\n<p>En ese momento la hacienda era propiedad de Jaime Mart\u00ednez del R\u00edo, parte del latifundio Mart\u00ednez del R\u00edo, fraccionado entre familiares y descendientes. De Jaime, dice Paco Ignacio Taibo I: \u201cHombre gris, t\u00edmido y apagado, que cre\u00eda proteger a su joven esposa, una mujer que no necesitaba protecci\u00f3n\u201d<span style=\"font-size: x-small;\"><sup>3<\/sup><\/span>. Se hab\u00eda casado un par de a\u00f1os antes, en 1921 con Dolores As\u00fansolo, joven duranguense cuya familia hab\u00eda ca\u00eddo en desgracia, abandonado el terru\u00f1o como consecuencia de la revoluci\u00f3n, aunque finalmente lograron un enlace matrimonial con uno de los clanes m\u00e1s reputados que hab\u00eda logrado conservar buena parte de su riqueza. Un matrimonio conveniente, dadas las preocupaciones por la ni\u00f1a Dolores, seg\u00fan la entrevista de Eugenia Meyer a su prima Andrea Palma, citada por Carmen Collado.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">Porque Dolores siempre ha sido muy morena, y antes ser morena y la desgracia era lo mismo. Yo estaba tambi\u00e9n media prietilla, menos que Dolores, pero s\u00ed bastante &#8230; bueno, est\u00e1bamos Dolores y yo en el suelo jugando con piedritas y nuestras mam\u00e1s sentadas, las dos ah\u00ed, &#8230; y dice: -iAy t\u00fa, qu\u00e9 barbaridad! Qu\u00e9 haremos con estas dos ni\u00f1as, si las viste uno de rosa parecen criadas. Las viste de blanco. \u00a1Jes\u00fas, Mar\u00eda y Jos\u00e9!, parecen moscas en leche. Lo que medio les queda es lo azul&#8230; Ya ve de Dolores dec\u00edan: -iAy qu\u00e9 barbaridad!, si tiene tipo de criada.<span style=\"font-size: x-small;\"><sup>4<\/sup><\/span><\/p>\n<p>\u00a0A pesar de los angustiosos presagios, Lolita \u201csali\u00f3\u201d, los reci\u00e9n casados fueron de viaje de bodas a Europa. A su regreso a M\u00e9xico, para atender la finca y los negocios, se instalaron en la estancia de Las Cruces, de la Hacienda de Santa Catalina. As\u00ed que all\u00ed estaba Dolores del R\u00edo durante el eclipse, en una etapa de vida campirana y matrimonial que estuvo lejos de satisfacerle. Dolores afirm\u00f3 que esa vida no era para Jaime, que extra\u00f1aba Europa y a sus amigos, pero al menos esos d\u00edas sus terrenos fueron el punto neur\u00e1lgico de la expedici\u00f3n cient\u00edfica, recibieren visitantes todo el pa\u00eds y del extranjero, la crema y nata de la sociedad duranguense se concentr\u00f3 en Yerban\u00eds: los Saravia, los Bracho y los G\u00f3mez Palacio y los cient\u00edficos para ser testigos del fen\u00f3meno natural.<span style=\"font-size: x-small;\"><sup>5<\/sup><\/span><\/p>\n<p>Las observaciones de esos grupos fueron exitosas y produjeron diversas publicaciones especializadas, incluso filmes y rollos que volaron en avi\u00f3n a la Ciudad de M\u00e9xico, Nueva Orleans, Filadelfia y Nueva York para ser proyectadas en las salas cinematogr\u00e1ficas el mismo d\u00eda.<\/p>\n<p>Gallo prosigui\u00f3 trabajando como uno de los pr\u00f3ceres de la astronom\u00eda mexicana, con la ingrata sapiencia de que el eclipse m\u00e1s importante de siglo en M\u00e9xico ser\u00eda en 1991, con una duraci\u00f3n de casi 6 minutos. Tocar\u00eda a otra generaci\u00f3n de astr\u00f3nomos mexicanos encabezar las observaciones, como Manuel Peimbert y Julieta Fierro. Aun con los avances de la ciencia al finalizar el siglo, Julieta Fierro recuerda su angustia de llegar a la bah\u00eda de La Paz, Baja California Sur, un d\u00eda antes del fen\u00f3meno y encontrar nubarrones y vientos que amenazaron con dar al traste la observaci\u00f3n, pero para su fortuna, amaneci\u00f3 despejado al d\u00eda siguiente.<span style=\"font-size: x-small;\"><sup>6<\/sup><\/span><\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; sticky_enabled=\u00bb0&#8243; custom_margin=\u00bb|auto|-45px|auto||\u00bb][et_pb_column _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb type=\u00bb4_4&#8243; theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; sticky_enabled=\u00bb0&#8243;]<\/p>\n<h2>Un siglo despu\u00e9s<\/h2>\n<p>Durango, en los siguientes a\u00f1os, vivi\u00f3 un proceso de declive y rezago respecto a las entidades vecinas: sue\u00f1os de industrializaci\u00f3n inconclusos, movimientos estudiantiles frustrados en demandas de una sider\u00fargica que nunca lleg\u00f3, l\u00edneas de ferrocarriles truncas en la Sierra Madre Occidental sin salida al Oc\u00e9ano Pac\u00edfico y la perenne expulsi\u00f3n de su poblaci\u00f3n hacia otros polos de desarrollo como Estados Unidos de Am\u00e9rica.<\/p>\n<p>Con 100 a\u00f1os de diferencia, caprichoso o muy exacto, como es el movimiento de los astros, un nuevo eclipse volvi\u00f3 a cubrir los suelos duranguenses. Tal como en 1923, el estado fue un lugar privilegiado para la observaci\u00f3n. La geograf\u00eda duranguense fue cruzada por la franja de la sombra de suroeste a noreste, desde las serran\u00edas hasta el semidesierto.<\/p>\n<p>Las ilusiones del arribo de una fuerte oleada de turistas se despertaron entre los prestadores de servicios, sus parajes se prepararon para recibir a los visitantes que descubrieran los encantos de sus desconocidos paisajes y los rincones de la ciudad capital, incluso las localidades, acostumbradas a bullir solamente con el regreso de los paisanos, vieron una actividad inusual con saturaci\u00f3n en los espacios de alojamiento.<\/p>\n<p>Empero, los problemas del asilamiento no tardaron en aflorar. Con una sola l\u00ednea a\u00e9rea con vuelos en conexi\u00f3n a Durango, Aerom\u00e9xico hizo su agosto con un aumento desbordado del precio de los boletos para los d\u00edas anteriores y posteriores, ya sea despegando de la Ciudad de M\u00e9xico o del AIFA.<span style=\"font-size: x-small;\"><sup>7<\/sup><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: x-small;\"><sup><\/sup><\/span><\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb custom_padding=\u00bb|1px||||\u00bb column_structure=\u00bb1_2,1_2&#8243;][et_pb_column _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb type=\u00bb1_2&#8243; theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Villa-4.jpg\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb title_text=\u00bbFranciscoVilla\u00bb align=\u00bbcenter\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; sticky_enabled=\u00bb0&#8243; custom_padding=\u00bb|0px||||\u00bb custom_margin=\u00bb30px||||false|false\u00bb]El eclipse en Durango fue un evento que atrajo a visitantes de todo el mundo. La inmensidad de la llanura y el sonido del viento crearon un escenario \u00fanico para disfrutar del fen\u00f3meno. A pesar de la saturaci\u00f3n en los espacios de alojamiento, el norte tiene una gracia especial que opaca a la muchedumbre. Con caminar unos cuantos pasos y separarse del campamento de los telescopios y de la comitiva del gobernador, uno se comienza a aislar para disfrutar el eclipse. Los astr\u00f3nomos tienen raz\u00f3n, uno no olvida esos instantes de penumbra. Es una oscuridad distinta, no es la de la noche cuando el sol se va ocultando en el horizonte, sino una que sorprende a pleno medio d\u00eda cuando el sol est\u00e1 en lo alto. El evento concluy\u00f3 r\u00e1pidamente tras algunos minutos y a diferencia de la lenta espera, los visitantes r\u00e1pidamente se dirigieron a las salidas. Pero el recuerdo de este espect\u00e1culo astron\u00f3mico perdurar\u00e1 en la memoria de quienes tuvieron la oportunidad de presenciarlo en Durango.[\/et_pb_image][\/et_pb_column][et_pb_column _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb type=\u00bb1_2&#8243; theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; sticky_enabled=\u00bb0&#8243; width=\u00bb100%\u00bb]<\/p>\n<p>En mi caso, tambi\u00e9n regres\u00e9 al terru\u00f1o para observar el eclipse con el boleto comprado con 6 meses de antelaci\u00f3n. Mi familia y yo pensamos en la localidad de Ricardo Flores Mag\u00f3n y su cr\u00e1ter de El Jag\u00fcey, un volc\u00e1n apagado que dej\u00f3 testimonios de su erupci\u00f3n hace miles de a\u00f1os atr\u00e1s con un terreno pedregoso llamado El Malpa\u00eds, nombre un tanto po\u00e9tico y tr\u00e1gico a la vez, el escenario de las correr\u00edas de los bandidos sociales de Durango como Heraclio Bernal e Ignacio Parra, de los que aprendi\u00f3 un tal Doroteo Arango. \u00bfQui\u00e9n se atrev\u00eda a buscarlos y seguirles la pista en estas tierras agrestes, entre los mezquites y huizachales? Como logra apreciarse, el esp\u00edritu villista no puede escapar de una narraci\u00f3n con fondo en Durango. Unos kil\u00f3metros m\u00e1s al norte de El Jag\u00fcey se ubica el rancho de La Coyotada, la tierra natal de Francisco Villa.<span style=\"font-size: x-small;\"><sup>8<\/sup><\/span><\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_column _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb type=\u00bb4_4&#8243; theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; sticky_enabled=\u00bb0&#8243;]<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana del esperado evento tomamos camino por la carreta hacia Canatl\u00e1n, hay que pasar por Chupaderos y los vestigios de los escenarios cinematogr\u00e1ficos que dieron fama al estado. La se\u00f1al de internet se pierde a pocos kil\u00f3metros de dejar la Ciudad de Durango. El crucero de Santa Luc\u00eda marca la ubicaci\u00f3n de la Normal Rural Guadalupe Aguilera, s\u00edmbolo del enfoque m\u00e1s social que tuvo el pa\u00eds, preocupado por la educaci\u00f3n de los grupos campesinos. Pese a todo la Normal resiste e indica el punto d\u00f3nde tomar el camino secundario hasta Flores Mag\u00f3n y un par de kil\u00f3metros m\u00e1s all\u00e1, siguiendo el camino de terracer\u00eda, a El Jag\u00fcey.<\/p>\n<p>Conforme se acerc\u00f3 la hora se\u00f1alada para el eclipse se fue llenado el paraje, los ejidatarios no se daban abasto para organizar la llegada de masiva de veh\u00edculos, era sabido que el paraje tendr\u00eda una buena cantidad de visitantes, nuestra misma idea la tuvo el gobernador del estado que anunci\u00f3 un par de d\u00edas antes que tambi\u00e9n hab\u00eda elegido el punto para observar el eclipse.<\/p>\n<p>Pero el norte tiene una gracia, la inmensidad de la llanura y el sonido del viento opaca a la muchedumbre. Con caminar unos cuantos pasos y separarse del campamento de los telescopios y de la comitiva del gobernador, uno se comienza a aislar para disfrutar el eclipse. Debo decir que los astr\u00f3nomos tienen raz\u00f3n, uno no olvida esos instantes de penumbra. Es una oscuridad distinta, no es la de la noche cuando el sol se va ocultando en el horizonte, sino una que sorprende a pleno medio d\u00eda cuando el sol est\u00e1 en lo alto.<\/p>\n<p>El evento concluye r\u00e1pidamente tras algunos minutos y a diferencia de la lenta espera los visitantes r\u00e1pidamente se dirigen a las salidas. Hay que retornar a la ciudad. Solamente se quedan los cient\u00edficos para registrar el movimiento de los astros hasta el final.<\/p>\n<p>Al encontrarme de nueva cuenta con la se\u00f1al del internet, presenci\u00e9 el video viral, en el que el mirador natural de la Ciudad de Durango, el cerro de los Remedios, hab\u00eda sido arrendado a un grupo de turistas norteamericanos por par- te en la Subdirecci\u00f3n de Turismo y la Direcci\u00f3n de Festivales y Ferias, una especie de \u201ceclipse de lujo\u201d en los espacios p\u00fablicos.<span style=\"font-size: x-small;\"><sup>9<\/sup><\/span><\/p>\n<p>Por unos d\u00edas Durango fue, de nueva cuenta, el centro del sistema astron\u00f3mico, la bonanza dura lo que tarda en cruzar la luna frente al sol, los turistas se fueron con una buena impresi\u00f3n del estado y sus encantos, aunque la verdad, pocos retornar\u00e1n la siguiente temporada de asueto. Tal vez lo hagan para el pr\u00f3ximo eclipse, mientras tanto, Durango permanecer\u00e1 en su letargo hasta la pr\u00f3xima danza solar.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_column _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb type=\u00bb4_4&#8243; theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/TonatiuhCualo-scaled.jpg\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb title_text=\u00bbTonatiuhCualo\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; sticky_enabled=\u00bb0&#8243;][\/et_pb_image][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_column _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb type=\u00bb4_4&#8243; theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; sticky_enabled=\u00bb0&#8243;]<\/p>\n<h1><span style=\"font-size: x-large;\">Pies de imagen en el orden que aparecen en la revista<\/span><\/h1>\n<p>Santiago Robles, <em>Francisco Villa<\/em>, intervenci\u00f3n a fotograf\u00eda, 2016.<\/p>\n<p>Santiago Robles, <em>Tonatiuh cualo<\/em>, l\u00e1piz de color sobre papel, 2024.<\/p>\n<h1><span style=\"font-size: x-large;\">Referencias<\/span><\/h1>\n<ol>\n<li><strong> <\/strong>Susana Birro, \u201cA la sombra de la luna\u201d en <em>Bicentenario <\/em>25, M\u00e9xico, 2015.<\/li>\n<li><strong> <\/strong>Daniel Rodr\u00edguez Barrag\u00e1n, <em>La Revoluci\u00f3n y el problema agrario en Cuencam\u00e9, 1809-1929<\/em>, Durango, ujed, 2022.<\/li>\n<li><strong> <\/strong>Paco Ignacio Taibo I, <em>Siempre Dolores <\/em>(Barcelona: Editorial Planeta, 1984) p.18.<\/li>\n<li><strong> <\/strong>Carmen Collado, \u201cVida social y tiempo libre de la clase alta capitalina en los tempranos a\u00f1os veinte\u201d en <em>Historias <\/em>28, M\u00e9xico, 1992.<\/li>\n<li><strong> <\/strong>Anacleto Hern\u00e1ndez, \u201ccentenario del eclipse de 1923 en Yerbanis, en https:\/\/<span><a href=\"http:\/\/www.facebook.com\/profile.php?id=100091828808269\">facebook.com\/profile.php?id=100091828808269<\/a><\/span><\/li>\n<li><strong> <\/strong>Julieta Fierro, Instituto de Astronom\u00eda, UNAM, https:\/<span><a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=KaSKIOOJlzo\">\/www.youtube.com\/watch?v=KaSKIOOJlzo<\/a><\/span><\/li>\n<li><strong> <\/strong>https:\/\/aeromexico.com\/es-mx (consultado el 28 de diciembre de 2023).<\/li>\n<li><strong> <\/strong>Pedro Salmer\u00f3n, \u201cEclipse en tierras villistas\u201d en <em>La Jornada<\/em>, 16 de abril de 2024, https:\/<span><a href=\"http:\/\/www.jornada.com.mx\/2024\/04\/16\/opinion\/016a1pol\">\/www.jornada.com.mx\/2024\/04\/16\/opinion\/016a1pol<\/a><\/span><\/li>\n<li><strong> <\/strong>https:\/<span><a href=\"http:\/\/www.youtube.com\/watch?v=IIYOV9FUO-0\">\/www.youtube.com\/watch?v=IIYOV9FUO-0<\/a>; <\/span>https:\/\/espacio-libre.com\/contenido\/2045\/se-eclipso-el-magno-eclipse-de-villegas#google_vignette<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfA qui\u00e9n no le interesa el eclipse total de sol? Quien haya visto una vez un eclipse as\u00ed nunca podr\u00e1 olvidarlo: el oscurecimiento lento pero gradual del sol, la oscuridad que cubre la faz de la Tierra, incluso al mediod\u00eda, y la gloriosa vista que se encuentra durante los pocos minutos de la totalidad.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1314,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"on","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[97],"tags":[128,126,127,129],"ppma_author":[116],"class_list":["post-1274","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-numero-uno","tag-durango","tag-eclipse","tag-historia","tag-pavel-navarro"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.3 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>DE PENUMBRA EN PENUMBRA - REVISTA QUIOTE<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1274\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"DE PENUMBRA EN PENUMBRA - REVISTA QUIOTE\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"\u00bfA qui\u00e9n no le interesa el eclipse total de sol? Quien haya visto una vez un eclipse as\u00ed nunca podr\u00e1 olvidarlo: el oscurecimiento lento pero gradual del sol, la oscuridad que cubre la faz de la Tierra, incluso al mediod\u00eda, y la gloriosa vista que se encuentra durante los pocos minutos de la totalidad.\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1274\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"REVISTA QUIOTE\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/profile.php?id=61581285934903&amp;rdid=NyTBdLDXXt5DTPla&amp;share_url=httpswww.facebook.comshare16XQGGa34v#\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2024-06-25T23:51:56+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2024-07-26T06:44:36+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Eclipse.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1574\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"1548\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Pavel Navarro\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@RQuiote\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@RQuiote\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Miguel Torres\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"14 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1274#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1274\"},\"author\":{\"name\":\"Miguel Torres\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/d7a3f9ed4669a5897b231922e7fc292e\"},\"headline\":\"DE PENUMBRA EN PENUMBRA\",\"datePublished\":\"2024-06-25T23:51:56+00:00\",\"dateModified\":\"2024-07-26T06:44:36+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1274\"},\"wordCount\":2872,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1274#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2024\\\/06\\\/Eclipse.png\",\"keywords\":[\"Durango\",\"Eclipse\",\"Historia\",\"Pavel Navarro\"],\"articleSection\":[\"N\u00daMERO UNO\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1274#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1274\",\"url\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1274\",\"name\":\"DE PENUMBRA EN PENUMBRA - REVISTA QUIOTE\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1274#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1274#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2024\\\/06\\\/Eclipse.png\",\"datePublished\":\"2024-06-25T23:51:56+00:00\",\"dateModified\":\"2024-07-26T06:44:36+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1274#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1274\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1274#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2024\\\/06\\\/Eclipse.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2024\\\/06\\\/Eclipse.png\",\"width\":1574,\"height\":1548},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1274#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"DE PENUMBRA EN PENUMBRA\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/\",\"name\":\"REVISTA QUIOTE\",\"description\":\"N\u00daMERO SEIS\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#organization\",\"name\":\"REVISTA QUIOTE\",\"url\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2023\\\/06\\\/Quiote-logo_01.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2023\\\/06\\\/Quiote-logo_01.png\",\"width\":1042,\"height\":417,\"caption\":\"REVISTA QUIOTE\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/profile.php?id=61581285934903&rdid=NyTBdLDXXt5DTPla&share_url=httpswww.facebook.comshare16XQGGa34v#\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/RQuiote\",\"https:\\\/\\\/www.instagram.com\\\/revista.quiote\\\/\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/d7a3f9ed4669a5897b231922e7fc292e\",\"name\":\"Miguel Torres\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/00c77c9b45fb8ec83854a3fc58bb68a9455f554fb2ed7d93769f39cab7a2c6a4?s=96&d=mm&r=gd1fa56e4f1f0eb1983a3ad9f6827f3c2\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/00c77c9b45fb8ec83854a3fc58bb68a9455f554fb2ed7d93769f39cab7a2c6a4?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/00c77c9b45fb8ec83854a3fc58bb68a9455f554fb2ed7d93769f39cab7a2c6a4?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Miguel Torres\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\"],\"url\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?author=1\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"DE PENUMBRA EN PENUMBRA - REVISTA QUIOTE","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1274","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"DE PENUMBRA EN PENUMBRA - REVISTA QUIOTE","og_description":"\u00bfA qui\u00e9n no le interesa el eclipse total de sol? Quien haya visto una vez un eclipse as\u00ed nunca podr\u00e1 olvidarlo: el oscurecimiento lento pero gradual del sol, la oscuridad que cubre la faz de la Tierra, incluso al mediod\u00eda, y la gloriosa vista que se encuentra durante los pocos minutos de la totalidad.","og_url":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1274","og_site_name":"REVISTA QUIOTE","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/profile.php?id=61581285934903&rdid=NyTBdLDXXt5DTPla&share_url=httpswww.facebook.comshare16XQGGa34v#","article_published_time":"2024-06-25T23:51:56+00:00","article_modified_time":"2024-07-26T06:44:36+00:00","og_image":[{"width":1574,"height":1548,"url":"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Eclipse.png","type":"image\/png"}],"author":"Pavel Navarro","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@RQuiote","twitter_site":"@RQuiote","twitter_misc":{"Escrito por":"Miguel Torres","Tiempo de lectura":"14 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1274#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1274"},"author":{"name":"Miguel Torres","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#\/schema\/person\/d7a3f9ed4669a5897b231922e7fc292e"},"headline":"DE PENUMBRA EN PENUMBRA","datePublished":"2024-06-25T23:51:56+00:00","dateModified":"2024-07-26T06:44:36+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1274"},"wordCount":2872,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1274#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Eclipse.png","keywords":["Durango","Eclipse","Historia","Pavel Navarro"],"articleSection":["N\u00daMERO UNO"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1274#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1274","url":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1274","name":"DE PENUMBRA EN PENUMBRA - REVISTA QUIOTE","isPartOf":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1274#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1274#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Eclipse.png","datePublished":"2024-06-25T23:51:56+00:00","dateModified":"2024-07-26T06:44:36+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1274#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1274"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1274#primaryimage","url":"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Eclipse.png","contentUrl":"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Eclipse.png","width":1574,"height":1548},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1274#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/revistaquiote.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"DE PENUMBRA EN PENUMBRA"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#website","url":"https:\/\/revistaquiote.org\/","name":"REVISTA QUIOTE","description":"N\u00daMERO SEIS","publisher":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/revistaquiote.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#organization","name":"REVISTA QUIOTE","url":"https:\/\/revistaquiote.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Quiote-logo_01.png","contentUrl":"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Quiote-logo_01.png","width":1042,"height":417,"caption":"REVISTA QUIOTE"},"image":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/profile.php?id=61581285934903&rdid=NyTBdLDXXt5DTPla&share_url=httpswww.facebook.comshare16XQGGa34v#","https:\/\/x.com\/RQuiote","https:\/\/www.instagram.com\/revista.quiote\/"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#\/schema\/person\/d7a3f9ed4669a5897b231922e7fc292e","name":"Miguel Torres","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/00c77c9b45fb8ec83854a3fc58bb68a9455f554fb2ed7d93769f39cab7a2c6a4?s=96&d=mm&r=gd1fa56e4f1f0eb1983a3ad9f6827f3c2","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/00c77c9b45fb8ec83854a3fc58bb68a9455f554fb2ed7d93769f39cab7a2c6a4?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/00c77c9b45fb8ec83854a3fc58bb68a9455f554fb2ed7d93769f39cab7a2c6a4?s=96&d=mm&r=g","caption":"Miguel Torres"},"sameAs":["https:\/\/revistaquiote.org"],"url":"https:\/\/revistaquiote.org\/?author=1"}]}},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Eclipse.png","jetpack_sharing_enabled":true,"authors":[{"term_id":116,"user_id":0,"is_guest":1,"slug":"pavel-navarro","display_name":"Pavel Navarro","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/?s=96&d=mm&r=g","0":null,"1":"","2":"","3":"","4":"","5":"","6":"","7":"","8":""}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1274","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1274"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1274\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1411,"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1274\/revisions\/1411"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1314"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1274"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1274"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1274"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=1274"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}