{"id":1666,"date":"2024-09-22T18:10:03","date_gmt":"2024-09-22T18:10:03","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1666"},"modified":"2024-09-22T18:15:46","modified_gmt":"2024-09-22T18:15:46","slug":"vida-digna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1666","title":{"rendered":"VIDA DIGNA"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb min_height=\u00bb1982.8px\u00bb custom_padding=\u00bb8px|||||\u00bb locked=\u00bboff\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb||-4px|||\u00bb custom_padding=\u00bb||0px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p><strong>MARIO ORTEGA<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-3px||0px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p>Solemos tener cierta idea o noci\u00f3n de lo que constituye una <em>vida digna<\/em>. Dichas cuantiosas concepciones comparten rasgos comunes, cuyo ejercicio cotidiano va nutriendo el tejido visible de nuestras sociedades. A menudo echamos mano de conceptos tales como \u201ccalidad de vida\u201d, con el fin de precisar nuestra noci\u00f3n de un modo m\u00e1s t\u00e9cnico o did\u00e1ctico.<\/p>\n<p>La calidad de vida incluye, por cierto, determinados bienes que se muestran como indispensables para sostener la humana existencia un poco m\u00e1s all\u00e1 de los niveles m\u00ednimos del mero sobrevivir. Alcanzado el disfrute de esta materialidad, puede que nos sintamos autorizados a decir que de alg\u00fan modo ya gozamos de una <em>vida digna<\/em><\/p>\n<p>Occidente ha sido el palad\u00edn mundial en proclamar y recetar a individuos y pa\u00edses las bondades que reportan sus est\u00e1ndares de vida, principalmente el modelo anglosaj\u00f3n. La cacareada y persuasiva distinci\u00f3n entre primer y tercer mundo &#8211; \u00bfacaso existir\u00e1 el segundo? -, se hace eco de este alarde. Es conmovedor y hasta pueril el anhelo de muchos pa\u00edses latinoamericanos por alcanzar algo tan inefable como el desarrollo y la prosperidad econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>Las pruebas est\u00e1n a la vista, tanto en Europa como Estados Unidos de Am\u00e9rica, desde hace por lo menos cinco a\u00f1os. El aumento de la desigualdad all\u00ed no hace m\u00e1s que confirmar que tales aspiraciones, especialmente seductoras para la clase media, envuelven formas de dominaci\u00f3n y servilismo a las que, de buena gana, se entregan millones de individuos.<\/p>\n<p>Lo cierto es que esos bienes, tan altisonantemente pregonados y codiciados como necesarios para alcanzar determinados niveles m\u00ednimos de <em>vida digna<\/em>, pertenecen a unos cuantos intereses poderosos, cuya fascinante prestidigitaci\u00f3n obra el milagro de que vuelvan tarde o temprano a las mismas manos que ponen en marcha el juego. Para ser libres necesitamos el dinero, parece ser la consigna a la que nos vemos obligados, pero una vez que lo tenemos, nos damos cuenta o acabamos resignados ante el hecho de que no necesitamos ser libres con tal de mantenernos a flote en la comparsa.<\/p>\n<p>Esa es la trampa hacia la que, con tanta mansedumbre, corremos el peligro de deslizarnos d\u00eda a d\u00eda: cierta ilusi\u00f3n de libertad, m\u00e1s bien una ficci\u00f3n de s\u00ed misma, h\u00e1bil para persuadirnos a creer en ella y hacernos confiar en que todo avanza pleno de sentido en el fondo, un movimiento de cosas y personas sustentado en la irrestricta idolatr\u00eda a ese flujo incesante.<\/p>\n<p>Y si todo est\u00e1 en constante movimiento, sin punto de referencia alguno m\u00e1s que el de aquellas manos a las que todo regresa, entonces nada realmente se mueve. No poseemos nada, somos meras piezas en el engranaje implacable de un r\u00edo que en verdad no lleva agua sino sencillamente el mero sonido del agua.\u00a0 En eso consiste nuestro disfrute: en el mero sonido, o el eco de ese sonido.<\/p>\n<p>La misma empresa para la que trabajas pertenece a un <em>holding<\/em> empresarial propietario de la cadena de concesionarios a la que pagas el autom\u00f3vil a un fondo de inversi\u00f3n may\u00fasculo, omn\u00edmodo e invisible, due\u00f1o de un grupo inmobiliario al que le cumples con prolija mensualidad la cuota de hipoteca, o de una cadena de supermercados donde habitualmente haces la compra. Eso, sin mencionar nuestras decisiones econ\u00f3micas aparentemente m\u00e1s insignificantes.<\/p>\n<p>Bien mirado, en un sistema como este, la movilidad del dinero es francamente escasa, pues todo tiende al monopolio y acumulaci\u00f3n por parte de unos cuantos. Lo que, en muchos \u00e1mbitos de inversi\u00f3n, sobre todo p\u00fablicos, llaman con tanta benevolencia y adoctrinamiento -pienso sobre todo en la privatizaci\u00f3n de sectores estrat\u00e9gicos- diversificaci\u00f3n de capitales y su consecuente eficiencia y funcionalidad, no es m\u00e1s que el pretexto para franquear la entrada a la rapacidad y gula financiera de ciertos intereses.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/20240611_174952.jpg\u00bb title_text=\u00bb20240611_174952&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font_size=\u00bb12px\u00bb min_height=\u00bb21.8px\u00bb custom_padding=\u00bb0px||0px|||\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; locked=\u00bboff\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb sticky_enabled=\u00bb0&#8243;]<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Fotograf\u00edas de Fernanda Menvielle<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p>Nunca antes en la historia, el poder econ\u00f3mico hab\u00eda sido tan totalitario y hab\u00eda permeado tan ampliamente los estratos de organizaci\u00f3n social, imponi\u00e9ndose con arrogancia arrolladora y destreza para el ilusionismo, hasta el punto de inducirnos a aceptar \u2014incluso desconociendo nuestro pasado\u2014 que las cosas son simplemente as\u00ed, y ya est\u00e1, como si desde siempre hubieran estado ah\u00ed.<\/p>\n<p>Est\u00e1bamos, entonces, en que, muy probablemente, cada uno cree poseer cierta noci\u00f3n o talante hacia aquello que denominamos <em>vida digna<\/em>. Agreguemos tambi\u00e9n que muchos de nosotros aprobamos condiciones materiales como las que mejor traducen y realizan dichas preferencias e inclinaciones. Convengamos, adem\u00e1s, en los omnipresentes e invasivos que son estos modelos de vida, incluso para quienes poco o nada los cuestionan.<\/p>\n<p>Finalmente, visto el panorama, surge aqu\u00ed una pregunta ineludible: \u00bfes a eso a lo que realmente aspiramos?, \u00bfa que, incluso lo que creemos es el ejercicio de nuestra libertad, no sea m\u00e1s que una burda ficci\u00f3n que aceita la maquinaria inmisericorde del dinero en manos de muy pocos?, \u00bfson nuestras necesidades fruto espont\u00e1neo y sensato de una deliberaci\u00f3n genuinamente humana? Y, sobre todo, \u00bfqu\u00e9 necesitamos realmente para vivir?<\/p>\n<p>Si nuestra inautenticidad es radical desde el inicio, \u00bfc\u00f3mo es posible hacer alarde de est\u00e1ndares de vida que, a\u00fan a pesar de que nos brindan un grado no despreciable de satisfacci\u00f3n material, suponen un entramado complejo y minucioso a expensas y en detrimento de las vidas individuales? La pregunta no es para nada ret\u00f3rica, ni se hace eco de delirantes teor\u00edas conspirativas. Tiene que ver con que cada cual sea capaz de sustraerse a la impostura desde temprana edad, cuando nuestro destino es asediado por presiones familiares y del entorno social, la hechicer\u00eda del \u00e9xito, el dinero, y el miedo a la exclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Tiene mucho que ver con vigilar constantemente nuestra humana y d\u00e9spota vanidad \u2014s\u00ed: hablo tambi\u00e9n de ustedes, se\u00f1ores artistas y escritores\u2014, porque es desde ah\u00ed donde hoy en d\u00eda el artificio totalitario y economicista extrae sus mejores nutrientes, y vigoriza su capacidad para transformarlo todo en mercanc\u00eda, carnaval o chisme.<\/p>\n<p>Pero lo m\u00e1s importante, tiene que ver con la necesidad de concebir cada una de nuestras decisiones econ\u00f3micas individuales, aun las m\u00e1s inocuas y sutiles, en verdaderas acciones pol\u00edticas. Evaluar nuestros h\u00e1bitos de consumo, d\u00f3nde compramos, a qui\u00e9n le estamos entregando nuestro dinero, si acaso no propiciamos una iniquidad con nuestro obrar; preferir aquellas opciones que fomenten la redistribuci\u00f3n de la riqueza, sin esperar a que lo hagan los gobiernos; indagar en modos individuales y asociativos de vida que comporten un ant\u00eddoto a la banalizaci\u00f3n y el monopolio; humanizar nuestras necesidades y vincularlas a decisiones que extraigan de ellas su autenticidad.<\/p>\n<p>Me gustar\u00eda citar much\u00edsimos ejemplos de acciones concretas que reivindicar\u00edan el ejercicio de la dignidad en nuestra vida cotidiana, pero tendr\u00e9 que reserv\u00e1rmelos para un pr\u00f3ximo ensayo que bien podr\u00eda comenzar con las siguientes palabras de la activista Mariana Favela (2014, entrevista en NoFm Radio), corolario del art\u00edculo que aqu\u00ed acaba:<\/p>\n<blockquote>\n<p>Una reivindicaci\u00f3n pol\u00edtica fuerte, contundente hoy en d\u00eda es no ceder la felicidad, o sea la felicidad como un principio de organizaci\u00f3n pol\u00edtica, no como un principio mercadot\u00e9cnico (\u2026), sino como un principio de organizaci\u00f3n y con contenido, es decir, cu\u00e1l es la <strong>vida digna<\/strong>, qu\u00e9 es lo que necesitamos; la dignidad humana pasa por la dignidad de los dem\u00e1s, y eso rompe completamente la l\u00f3gica capitalista, donde unos se benefician a partir de la explotaci\u00f3n de los otros.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>\u00a0____<\/p>\n<p>Fotograf\u00edas desde Argentina: Fernanda Menvielle, 2024. Ig: <a href=\"https:\/\/www.instagram.com\/mariamenvielle\/\">mariamenvielle<\/a><\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MARIO ORTEGA &nbsp;Solemos tener cierta idea o noci\u00f3n de lo que constituye una vida digna. Dichas cuantiosas concepciones comparten rasgos comunes, cuyo ejercicio cotidiano va nutriendo el tejido visible de nuestras sociedades. A menudo echamos mano de conceptos tales como \u201ccalidad de vida\u201d, con el fin de precisar nuestra noci\u00f3n de un modo m\u00e1s t\u00e9cnico [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":1671,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"on","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[138],"tags":[46,157,87,156],"ppma_author":[77],"class_list":["post-1666","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-numero-dos","tag-critica","tag-dignidad","tag-politica","tag-vida-digna"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.3 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>VIDA DIGNA - REVISTA QUIOTE<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1666\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"VIDA DIGNA - REVISTA QUIOTE\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"MARIO ORTEGA &nbsp;Solemos tener cierta idea o noci\u00f3n de lo que constituye una vida digna. Dichas cuantiosas concepciones comparten rasgos comunes, cuyo ejercicio cotidiano va nutriendo el tejido visible de nuestras sociedades. A menudo echamos mano de conceptos tales como \u201ccalidad de vida\u201d, con el fin de precisar nuestra noci\u00f3n de un modo m\u00e1s t\u00e9cnico [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1666\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"REVISTA QUIOTE\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/profile.php?id=61581285934903&amp;rdid=NyTBdLDXXt5DTPla&amp;share_url=httpswww.facebook.comshare16XQGGa34v#\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2024-09-22T18:10:03+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2024-09-22T18:15:46+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/20240611_175102.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"734\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"979\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Mario Ortega\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@RQuiote\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@RQuiote\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Mario Ortega\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"7 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1666#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1666\"},\"author\":{\"name\":\"Mario Ortega\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/68a5f57302ffa6e0f197f1baf98f8e87\"},\"headline\":\"VIDA DIGNA\",\"datePublished\":\"2024-09-22T18:10:03+00:00\",\"dateModified\":\"2024-09-22T18:15:46+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1666\"},\"wordCount\":1461,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1666#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2024\\\/09\\\/20240611_175102.jpg\",\"keywords\":[\"cr\u00edtica\",\"dignidad\",\"pol\u00edtica\",\"vida digna\"],\"articleSection\":[\"N\u00daMERO DOS\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1666#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1666\",\"url\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1666\",\"name\":\"VIDA DIGNA - REVISTA QUIOTE\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1666#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1666#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2024\\\/09\\\/20240611_175102.jpg\",\"datePublished\":\"2024-09-22T18:10:03+00:00\",\"dateModified\":\"2024-09-22T18:15:46+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1666#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1666\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1666#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2024\\\/09\\\/20240611_175102.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2024\\\/09\\\/20240611_175102.jpg\",\"width\":734,\"height\":979},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=1666#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"VIDA DIGNA\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/\",\"name\":\"REVISTA QUIOTE\",\"description\":\"N\u00daMERO SEIS\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#organization\",\"name\":\"REVISTA QUIOTE\",\"url\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2023\\\/06\\\/Quiote-logo_01.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2023\\\/06\\\/Quiote-logo_01.png\",\"width\":1042,\"height\":417,\"caption\":\"REVISTA QUIOTE\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/profile.php?id=61581285934903&rdid=NyTBdLDXXt5DTPla&share_url=httpswww.facebook.comshare16XQGGa34v#\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/RQuiote\",\"https:\\\/\\\/www.instagram.com\\\/revista.quiote\\\/\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/68a5f57302ffa6e0f197f1baf98f8e87\",\"name\":\"Mario Ortega\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/f8f463d8c0c6a475d70665704b00a8476cc3e80e78c66a97e4e1af7a5933412e?s=96&d=mm&r=g418f9661114fdb47474534c23bb9b10a\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/f8f463d8c0c6a475d70665704b00a8476cc3e80e78c66a97e4e1af7a5933412e?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/f8f463d8c0c6a475d70665704b00a8476cc3e80e78c66a97e4e1af7a5933412e?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Mario Ortega\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?author=7\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"VIDA DIGNA - REVISTA QUIOTE","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1666","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"VIDA DIGNA - REVISTA QUIOTE","og_description":"MARIO ORTEGA &nbsp;Solemos tener cierta idea o noci\u00f3n de lo que constituye una vida digna. Dichas cuantiosas concepciones comparten rasgos comunes, cuyo ejercicio cotidiano va nutriendo el tejido visible de nuestras sociedades. A menudo echamos mano de conceptos tales como \u201ccalidad de vida\u201d, con el fin de precisar nuestra noci\u00f3n de un modo m\u00e1s t\u00e9cnico [&hellip;]","og_url":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1666","og_site_name":"REVISTA QUIOTE","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/profile.php?id=61581285934903&rdid=NyTBdLDXXt5DTPla&share_url=httpswww.facebook.comshare16XQGGa34v#","article_published_time":"2024-09-22T18:10:03+00:00","article_modified_time":"2024-09-22T18:15:46+00:00","og_image":[{"width":734,"height":979,"url":"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/20240611_175102.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"Mario Ortega","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@RQuiote","twitter_site":"@RQuiote","twitter_misc":{"Escrito por":"Mario Ortega","Tiempo de lectura":"7 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1666#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1666"},"author":{"name":"Mario Ortega","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#\/schema\/person\/68a5f57302ffa6e0f197f1baf98f8e87"},"headline":"VIDA DIGNA","datePublished":"2024-09-22T18:10:03+00:00","dateModified":"2024-09-22T18:15:46+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1666"},"wordCount":1461,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1666#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/20240611_175102.jpg","keywords":["cr\u00edtica","dignidad","pol\u00edtica","vida digna"],"articleSection":["N\u00daMERO DOS"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1666#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1666","url":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1666","name":"VIDA DIGNA - REVISTA QUIOTE","isPartOf":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1666#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1666#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/20240611_175102.jpg","datePublished":"2024-09-22T18:10:03+00:00","dateModified":"2024-09-22T18:15:46+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1666#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1666"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1666#primaryimage","url":"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/20240611_175102.jpg","contentUrl":"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/20240611_175102.jpg","width":734,"height":979},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1666#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/revistaquiote.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"VIDA DIGNA"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#website","url":"https:\/\/revistaquiote.org\/","name":"REVISTA QUIOTE","description":"N\u00daMERO SEIS","publisher":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/revistaquiote.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#organization","name":"REVISTA QUIOTE","url":"https:\/\/revistaquiote.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Quiote-logo_01.png","contentUrl":"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Quiote-logo_01.png","width":1042,"height":417,"caption":"REVISTA QUIOTE"},"image":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/profile.php?id=61581285934903&rdid=NyTBdLDXXt5DTPla&share_url=httpswww.facebook.comshare16XQGGa34v#","https:\/\/x.com\/RQuiote","https:\/\/www.instagram.com\/revista.quiote\/"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#\/schema\/person\/68a5f57302ffa6e0f197f1baf98f8e87","name":"Mario Ortega","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/f8f463d8c0c6a475d70665704b00a8476cc3e80e78c66a97e4e1af7a5933412e?s=96&d=mm&r=g418f9661114fdb47474534c23bb9b10a","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/f8f463d8c0c6a475d70665704b00a8476cc3e80e78c66a97e4e1af7a5933412e?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/f8f463d8c0c6a475d70665704b00a8476cc3e80e78c66a97e4e1af7a5933412e?s=96&d=mm&r=g","caption":"Mario Ortega"},"url":"https:\/\/revistaquiote.org\/?author=7"}]}},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/20240611_175102.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"authors":[{"term_id":77,"user_id":7,"is_guest":0,"slug":"mario_revistaweb","display_name":"Mario Ortega","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/f8f463d8c0c6a475d70665704b00a8476cc3e80e78c66a97e4e1af7a5933412e?s=96&d=mm&r=g","0":null,"1":"","2":"","3":"","4":"","5":"","6":"","7":"","8":""}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1666","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1666"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1666\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1679,"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1666\/revisions\/1679"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1671"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1666"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1666"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1666"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=1666"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}