{"id":1686,"date":"2024-09-23T15:26:40","date_gmt":"2024-09-23T15:26:40","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1686"},"modified":"2024-09-26T05:18:44","modified_gmt":"2024-09-26T05:18:44","slug":"para-echar-a-perder-el-sindrome-de-la-rana-hervida-inteligencia-social-colectiva-y-las-maquinas-de-la-ia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1686","title":{"rendered":"PARA ECHAR A PERDER EL S\u00cdNDROME DE LA RANA HERVIDA. Inteligencia social colectiva y las m\u00e1quinas de la IA"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb background_color=\u00bbRGBA(255,255,255,0)\u00bb custom_padding=\u00bb17px||0px|||\u00bb locked=\u00bboff\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb||||false|false\u00bb custom_padding=\u00bb||||false|false\u00bb border_color_all=\u00bb#B3B3B3&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.21.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p><strong>#SHOW BLITZKRIEG | C\u00c9SAR CORT\u00c9S VEGA |<\/strong><\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font_size=\u00bb13px\u00bb custom_padding=\u00bb0px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 80px;\"><em>Me he colocado a menudo en ese estado de absurdo imposible, para tratar de hacer nacer en m\u00ed el pensamiento. Somos unos pocos en esta \u00e9poca empe\u00f1ados en atentar contra las cosas, en crear en nosotros espacios para la vida, espacios que no estaban y no parec\u00edan tener que encontrar un sitio en el espacio.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 80px;\">\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 80px;\">\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 80px;\">\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 80px;\">Antonin Artaud, \u201cEl pesa-nervios\u201d<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text admin_label=\u00bbTexto\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb module_alignment=\u00bbleft\u00bb custom_margin=\u00bb0px|0px|0px|0px|false|false\u00bb custom_padding=\u00bb0px|9px|35px|0px|false|false\u00bb inline_fonts=\u00bbAdvent Pro\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p><strong>MIRA, UNA RANITA<\/strong><\/p>\n<p><strong>Est\u00e1 en todas las conversaciones, pues no es dif\u00edcil imaginar que nos encontramos en el borde de un cambio de modelo de representaci\u00f3n vinculado a las hoy llamadas \u201cinteligencias artificiales\u201d.<\/strong> Y, por puristas que supongamos nuestras advertencias sobre sus repercusiones, <em>sin deberla ni temerla,<\/em> nos hemos estado acostumbrando paulatinamente a ellas. Por eso, para comenzar a abordar el tema, me exceder\u00e9 un poco en la aplicaci\u00f3n de la conocida analog\u00eda llamada \u201cel s\u00edndrome de la rana hervida\u201d que, a pesar de haber sido impugnada varias veces y colocada en el armario como un mito te\u00f3rico m\u00e1s, no es mala para plantear, desde el empleo de un pobre animal supuesto, dos distintos escenarios. Uno en el que una tierna ranita ser\u00e1 arrojada a una olla de agua hirviendo con el fin de comprobar su reacci\u00f3n. La crueldad, aunque hipot\u00e9tica, ac\u00e1 parecer\u00eda infinita, incluso si no necesitamos realizar el experimento para saber lo que ocurrir\u00e1: el dolor, no solo en ella, sino en cualquier ser vivo ser\u00eda desmedido y la muerte inmediata, gracias a la violencia con la cual ha sido aplicado el cambio de temperatura. Pero ah\u00ed no termina todo. Animado por la falta de l\u00edmites de la infame mente humana, el segundo experimento parece a\u00fan m\u00e1s cruel que el primero: en lugar de lanzar al anfibio de tajo, se le dejar\u00e1 nadar en el agua de la olla, a la que muy gradualmente se le subir\u00e1 la temperatura hasta su ebullici\u00f3n.<\/p>\n<p>Eso provocar\u00eda en el animal, seg\u00fan se nos dice, la falta de rechazo sobre lo que le pasa a su cuerpo, que ya se cuece, que ya se muere. A diferencia del primer caso, la rana, ac\u00e1, permanecer\u00eda inm\u00f3vil sin reaccionar, debido a que los cambios han sido dosificados lentamente y en muy peque\u00f1as cantidades. En el ejemplo de una rana no-te\u00f3rica, esto puede ser puesto en duda: por supuesto que por mucho que nos hayamos acostumbrado a ciertas situaciones sin que las percibamos del todo en un inicio, la acumulaci\u00f3n de eventos amenazantes tendr\u00eda un quiebre l\u00edmite antes de que el agua terminase por cocernos vivos.<\/p>\n<p>No habr\u00eda revoluciones en la historia si esto no fuese as\u00ed. Sin embargo, la paradoja plantea al menos algo que vale la pena reconocer, sobre todo cuando los cambios referidos tienen que ver con las ideas de quienes los propulsan, su <em>ideolog\u00eda<\/em>, dir\u00edan los cl\u00e1sicos. La normalizaci\u00f3n de conductas ocurre mucho antes en nuestros procesos educativos, en la manera en la que se nos relata el mundo y se nos imponen deberes a los que nos atenemos en \u00e9l. Ah\u00ed imaginamos que estamos en control, hasta que algo nos indica que el sistema en el que hemos fabricado ideas y hecho parte de acontecimientos varios es m\u00e1s contingente de lo que supusimos. O, al menos, relativo tambi\u00e9n a maneras opuestas de describirlo.<\/p>\n<p>Todo cambio ha sido, justamente, producto de tal empalme de realidades disonantes, que sin embargo se adaptan, ya sea por el choque de sus contradicciones y su posible superaci\u00f3n, o del convencimiento paulatino de cantidades cada vez m\u00e1s numerosas de seres deseantes. Luego, aquello que antes no entraba en la norma estad\u00edstica, termina por hacerlo a fuerza de repetici\u00f3n y adaptaci\u00f3n org\u00e1nica, o tambi\u00e9n de lo que Althusser llamaba \u201caparatos ideol\u00f3gicos\u201d. Y de eso hace parte ahora lo que, con campechana coloquialidad, se le ha denominado el \u201calgoritmo\u201d: un patr\u00f3n de \u00f3rdenes para la soluci\u00f3n de problemas dados en el procesamiento de la informaci\u00f3n y los datos que se derivan de ella. Y \u00bfc\u00f3mo se consigue tal cosa? Con la interpretaci\u00f3n y delimitaci\u00f3n de los actos convertidos en referencias datificadas. Es decir, con nosotros, que se los entregamos mansamente, acostados en el interior de nuestra olla y metidos en su agua tibiecita, mientras con ello se realizan interpretaciones matem\u00e1ticas de tales pachorras y confianzas.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#FFFFFF\u00bb background_color=\u00bb#8F8F8F\u00bb border_width_all=\u00bb48px\u00bb border_color_all=\u00bbRGBA(255,255,255,0)\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<h1 style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #ffffff;\"><em>El uso de los entornos en l\u00ednea donde los usuarios dialogan cada vez m\u00e1s con inteligencias artificiales implica una suerte de democracia particularizada.<\/em><\/span><\/h1>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p><strong>TECNOBUROCRACIA<\/strong><\/p>\n<p>As\u00ed que, veamos: seg\u00fan palabras del mismo Mark Zuckerberg (due\u00f1o de la compa\u00f1\u00eda Meta), est\u00e1n a punto de implementarse modelos de realidad en los que los usuarios de cualquier plataforma podr\u00e1n generar intermediarios virtuales para una infinidad de operaciones sociales [1]. Esto pone en el centro el ideal de suplencia simb\u00f3lica humana, que de hecho ya estaba comprometido desde antes por las insignias de identidad empleadas por el mercado para perfilar nichos y el proceder de potenciales consumidores.<\/p>\n<p>Tales pr\u00e1cticas, que nos analizaban estad\u00edsticamente, convirtieron a las nuevas tecnolog\u00edas en la c\u00e1rcel de la banalidad y el chismorreo medi\u00e1tico. Toda la ficci\u00f3n espectacular fue entonces cooptada para ello. Y una de sus constantes ha sido una suerte de in\u00e9dito tipo de cabildeo pol\u00edtico-mercadol\u00f3gico: indagaciones cada vez m\u00e1s sofisticadas sobre la naturaleza de los electores-consumidores, como si se tratara de seres influenciables seg\u00fan la administraci\u00f3n de sus gustos y necesidades, de ah\u00ed la repulsiva palabra <em>influencer<\/em>. Una consecuencia de ello ha sido, parad\u00f3jicamente, un cierto vaciamiento de la pol\u00edtica, o del cuerpo soberano que la ocupaba. Porque detr\u00e1s de la inteligencia artificial vinculada a los procesos electivos algoritmizados, est\u00e1 la fabricaci\u00f3n de quimeras a modo, de espejos que nos devuelven un deseo de representaci\u00f3n a la carta. La democracia en el futuro muy probablemente ser\u00e1 un asunto de avatares con un cierto grado de autonom\u00eda. Eso, si lo permitimos, claro.<\/p>\n<p>De hecho, el acto de elecci\u00f3n ciudadana comporta un encantamiento colectivo consensuado, que hoy ha tomado mayor relevancia que en ninguna otra \u00e9poca, si pensamos en la cantidad de personas involucradas en ello en los pa\u00edses democr\u00e1ticos y semidemocr\u00e1ticos. Y es que, si tal sistema funciona, eso ocurre bajo las prerrogativas de una soberan\u00eda conseguida en el acuerdo conjunto para la ascensi\u00f3n al poder que consagra un cuerpo que signifique a los dem\u00e1s. Se trata de una simbolizaci\u00f3n cuya fuerza depende, en gran medida, de un pacto y de quien es capaz de lograr anuencia grupal para encarnarlo. La disputa ha estado desde hace siglos en ese cuadril\u00e1tero, aunque hoy con nuevos dilemas a resolver.<\/p>\n<p>El uso de los entornos en l\u00ednea donde los usuarios dialogan cada vez m\u00e1s con inteligencias artificiales implica una suerte de democracia particularizada. Entramos a una plataforma en la que se nos muestran y relatan diversos ingredientes, seleccionamos los que nos parecen los m\u00e1s deliciosos, mientras un monigote realizado en animaci\u00f3n 3D asiente y aplaude nuestra voluntad, luego pagamos, y ya tenemos una pizza a la puerta de casa que representa un ejercicio de placer que simula existir solo para nosotros. La apariencia primera del proceso promete entonces tal intermediaci\u00f3n para generar decisiones a gusto de la rana, quiero decir, del elector.<\/p>\n<p>Este acto sencillo podr\u00eda pensarse como una evoluci\u00f3n de la llamada tecnoburocracia, que implica el empleo de la tecnolog\u00eda para establecer una integraci\u00f3n de las funciones del Estado hacia el control de las decisiones de la econom\u00eda y la gesti\u00f3n administrativa.<\/p>\n<p>Con la implementaci\u00f3n de estas marionetas, cada vez m\u00e1s humanizadas, que son dispositivos de la convergencia algor\u00edtmica, se env\u00edan a la vez primeros avisos que sirven para medir su aceptaci\u00f3n. Y, si no en un corto plazo, \u2014pues la barrera m\u00e1s dif\u00edcil a quebrantar es la estructura de pensamiento de nosotros, quienes los retroalimentamos\u2014 estas plataformas ser\u00e1n cada vez m\u00e1s usadas en la toma de decisiones de la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>James Burnham, un te\u00f3rico norteamericano ligado primero a la izquierda trotskista y luego a un cierto tipo de conservadurismo gerencial, cuando hablaba de la tecnoestructura (1944), pronosticaba ya que las decisiones en el futuro ser\u00edan tomadas por gestores y t\u00e9cnicos que monopolizar\u00edan las deliberaciones realizadas por el Estado. Otra de sus advertencias era que el capitalismo que \u00e9l conoc\u00eda ser\u00eda sustituido por las l\u00f3gicas del <em>management <\/em>[2]. Si bien a\u00fan existe un gran rechazo a tales formulaciones, en t\u00e9rminos de pol\u00edtica directa representativa, puede apreciarse ya su aplicaci\u00f3n con claridad en algunos resultados que las derechas han logrado en el territorio electoral y su administraci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo olvidar, por ejemplo, que en M\u00e9xico las campa\u00f1as de Vicente Fox o Enrique Pe\u00f1a Nieto fueron las de entes creados seg\u00fan el gusto <em>telenovelizado<\/em> de los votantes para una tutela gerencial del Estado? Ah\u00ed pol\u00edtica y espect\u00e1culo van de la mano. Un ejemplo contempor\u00e1neo de algo similar, pero logrado con tendencias m\u00e1s aproximadas a la manipulaci\u00f3n algor\u00edtmica, es el de Javier Milei en Argentina, engendro ultra fascista impresentable, cuya ascensi\u00f3n al poder no obstante ocurri\u00f3 en una naci\u00f3n que ha sufrido al extremo las consecuencias del autoritarismo. \u00bfC\u00f3mo se logr\u00f3 esto?<\/p>\n<p>Si fue posible que semejantes personajes accedieran a posiciones de poder, fue en gran medida gracias a la construcci\u00f3n de un aparato que de la manipulaci\u00f3n de medios arrib\u00f3 a la operaci\u00f3n algor\u00edtmica en las redes, ahora aglutinadas en la invisibilidad de sus genealog\u00edas y en las quimeras discursivo-visuales generadas mediante las IA. Por ello, no se puede dejar de criticar el amaestramiento al que estamos sometidos d\u00eda a d\u00eda cuando con nuestro pulgar repartimos, a diestra y siniestra, aprobaciones o rechazos electivos a todo tipo de necedades. Porque, tampoco ah\u00ed, ning\u00fan <em>like<\/em> es inocente.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Rana-olla4_CCV_ch.jpg\u00bb title_text=\u00bbRana-olla4_CCV_ch\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font_size=\u00bb12px\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Ilustraciones generadas en IA, e intervenidas manualmente por C\u00e9sar Cort\u00e9s Vega<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p><strong>M\u00c1QUINAS A SECAS Y M\u00c1QUINAS PO\u00c9TICAS<\/strong><\/p>\n<p>Pero entonces, son nuestros. S\u00ed, eso que esas maquinarias de la electr\u00f3nica reproducen, en realidad nos pertenece en un principio. Porque, si bien cada una de las reacciones que las plataformas con las que interactuamos suman una cantidad de datos aparentemente incontables, tales decisiones dependen de una producci\u00f3n antecedente. Es decir, de quienes las hemos trabajado. No ya, desafortunadamente, cuando firmamos los contratos en los que nos obligan a cederles nuestros derechos sobre ellas.<\/p>\n<p>Pero antes, no solo en t\u00e9rminos de su realizaci\u00f3n, sino de su genealog\u00eda comunitaria. Ya en entregas anteriores [3] he hablado del concepto <em>general intellect<\/em>, o inteligencia social general, empleado por Marx, que me parece una de las nociones cruciales en la toma de conciencia sobre la participaci\u00f3n en los procesos productivos de los grupos humanos. Respecto a esto que digo ac\u00e1, hay un conocido extracto de los llamados Grundrisse [4] denominado \u201cFragmento de las m\u00e1quinas\u201d (1972), en el que se nos dice:<\/p>\n<blockquote>\n<p>[\u2026] una vez inserto en el proceso de producci\u00f3n del capital, el medio de trabajo experimenta diversas metamorfosis, la \u00faltima de las cuales es la m\u00e1quina o m\u00e1s bien un sistema autom\u00e1tico de maquinaria (sistema de la maquinaria; lo autom\u00e1tico no es m\u00e1s que la forma m\u00e1s plena y adecuada de la misma, y transforma por primera vez a la maquinaria en un sistema) puesto en movimiento por un aut\u00f3mata, por fuerza motriz que se mueve a s\u00ed misma; este aut\u00f3mata se compone de muchos \u00f3rganos mec\u00e1nicos e intelectuales, de tal modo que los obreros mismos solo est\u00e1n determinados como miembros conscientes de tal sistema. (p. 218)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Ac\u00e1 ya entonces una parcializaci\u00f3n, que nos hace pensar que el proceso derivado de la revoluci\u00f3n industrial es la reelaboraci\u00f3n de estos sistemas que de lo simple pasaron a una complejizaci\u00f3n de sus elementos, pero no a la superaci\u00f3n de su configuraci\u00f3n inscrita en el desarrollo de un modelo econ\u00f3mico que las hizo avanzar en la medida de su valor de uso.<\/p>\n<p>En el fondo, la disposici\u00f3n de las conformaciones maqu\u00ednicas, con evidentes matices, por supuesto, es m\u00e1s o menos similar en nuestros d\u00edas. Ya sea en una serie de cuerdas reguladas por poleas o en un conjunto de conexiones en un superordenador que trabaje con FLOPS [5] de informaci\u00f3n, los operadores har\u00e1n parte de tal sistema con conciencia de su funcionamiento material, pero no necesariamente de su organizaci\u00f3n. Marx avanza aclarando que de ning\u00fan modo la m\u00e1quina es un medio de trabajo del obrero individual.<\/p>\n<blockquote>\n<p>La ciencia, que obliga a los miembros inanimados de la m\u00e1quina \u2014merced a su construcci\u00f3n\u2014 a operar como un aut\u00f3mata, conforme a un fin, no existe en la conciencia del obrero, sino que opera a trav\u00e9s de la m\u00e1quina, como poder ajeno, como poder de la m\u00e1quina misma, sobre aquel. La apropiaci\u00f3n del trabajo vivo a trav\u00e9s del trabajo objetivado \u2014de la fuerza o actividad valorizadora a trav\u00e9s del valor que es para s\u00ed mismo\u2014, impl\u00edcita en el concepto del capital, est\u00e1, en la producci\u00f3n fundada en la maquinaria, puesta como car\u00e1cter del proceso de producci\u00f3n mismo tambi\u00e9n desde el punto de vista de sus elementos y de sus movimientos materiales. (p. 218)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Una transmutaci\u00f3n, que a la larga se volver\u00e1 fantasmag\u00f3rica, en el desvanecimiento de la f\u00e1brica unitaria \u2014el llamado posfordismo [6]\u2014, del trabajo vivo fundado en la apropiaci\u00f3n de un ejercicio comunitario de trabajo obrero transformado en trabajo objetivado para la mercanc\u00eda en la generaci\u00f3n del denominado capital <em>fixe <\/em>(fijo), o capital que se consume en el mismo proceso de fabricaci\u00f3n. Esto, que puede verse m\u00e1s claramente reflejado en sistematizaciones mec\u00e1nicas, sufre una mutaci\u00f3n paulatina en las complejidades abigarradas de los servidores que gestionan millones de operaciones de entrada\/salida por segundo (IOPS).<\/p>\n<p>Uno de los problemas cruciales en ello es el tiempo operativo y su relaci\u00f3n, ahora muy distante, con el tiempo real de vida. Pero tal falta de correspondencia con su rapidez no deber\u00eda confundirnos. Porque por mucho que la velocidad de gesti\u00f3n de datos sea inimaginable en t\u00e9rminos de vida humana, el trabajo subsumido en ello sigue haciendo parte de la enajenaci\u00f3n del trabajador. Paolo Virno (2003a), un lector atento de Marx desde las preocupaciones de una \u00e9poca contempor\u00e1nea permeada de desencanto, aclara el lugar al que el trabajador es arrojado en el saber abstracto con el cual la m\u00e1quina ha sido construida:<\/p>\n<blockquote>\n<p>\u00bfQu\u00e9 sostiene Marx en el \u201cFragmento\u201d? [\u2026] el saber abstracto \u2014el saber cient\u00edfico en primer lugar, pero no solo\u2014 tiende a volverse, en virtud precisamente de su autonom\u00eda, con relaci\u00f3n a la producci\u00f3n, ni m\u00e1s ni menos que la principal fuerza productiva, relegando a una posici\u00f3n marginal al trabajo parcelizado y repetitivo. Se trata del saber objetivado en el capital fijo, que se ha encarnado (o, mejor dicho, se ha hecho de hierro) en el sistema autom\u00e1tico de las m\u00e1quinas. Marx recurre a una imagen bastante sugestiva para designar el conjunto de los conocimientos abstractos (de \u201cparadigmas epistemol\u00f3gicos\u201d, dir\u00edamos hoy), que, al mismo tiempo, constituyen el epicentro de la producci\u00f3n social y organizan todo el contexto de la vida: \u00e9l habla de <em>general intellect<\/em>, de un \u201ccerebro general\u201d. (Hagamos notar de paso que es posible que esta expresi\u00f3n sea un eco m\u00e1s o menos consciente del <em>Nous poietikos<\/em>, del intelecto productivo distinto e impasible del que nos habla Arist\u00f3teles en el <em>De anima<\/em>). (p. 78)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Y elijo este extracto para enlazarlo con el problema de la po\u00e9tica, que tambi\u00e9n es inter\u00e9s de esta serie de entregas. Cuando Virno realiza la comparaci\u00f3n del <em>general intellect <\/em>con la noci\u00f3n aristot\u00e9lica de <em>nous poietikos, <\/em>no se trata de una elecci\u00f3n inocente. En \u201cAcerca del alma\u201d \u2014<em>De anima\u2014 <\/em>(1978) Arist\u00f3teles hace una distinci\u00f3n interesante entre este concepto \u00faltimo mencionado por Virno, que implica una raz\u00f3n creadora o preponderantemente activa, y el <em>nous patetik\u00f3s, <\/em>una raz\u00f3n discursiva y pasiva. Esta diferencia me parece crucial para hacerla patente en un conocimiento general que es susceptible de ser resguardado, m\u00e1s all\u00e1 de los procedimientos empleados para la construcci\u00f3n del valor.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Manuel Redondo, por ejemplo, en un esclarecedor art\u00edculo sobre la po\u00e9tica (2012), explica la diferencia mencionada por Plotino en Las Eneadas, equiparando en el mismo registro que Arist\u00f3teles la inteligencia activa con la intuici\u00f3n directa de las formas (<em>no\u00e9sis<\/em>): una \u201cidentidad entre el sujeto y el objeto\u201d que supone autoconocimiento. A ello, Plotino le llama \u201cla verdadera inteligencia\u201d. A pesar del peligro metaf\u00edsico que se corre cuando se habla desde la racionalidad aristot\u00e9lica, y a lo cual habr\u00e1 que tenerle todos los cuidados, hay algo en esa sustracci\u00f3n que me seduce si se le confronta con la posibilidad de una inteligencia totalizadora que se reduce tan solo a operaciones replicables.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#FFFFFF\u00bb background_color=\u00bb#8F8F8F\u00bb border_width_all=\u00bb48px\u00bb border_color_all=\u00bbRGBA(255,255,255,0)\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<h1 style=\"text-align: left;\"><span style=\"color: #ffffff;\"><em>Por mucho que la velocidad de gesti\u00f3n de datos sea inimaginable en t\u00e9rminos de vida humana, el trabajo subsumido en ello sigue haciendo parte de la enajenaci\u00f3n del trabajador.<\/em><\/span><\/h1>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2024\/09\/Rana-olla2_CCV_ch.jpg\u00bb title_text=\u00bbRana-olla2_CCV_ch\u00bb align=\u00bbcenter\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font_size=\u00bb12px\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Ilustraciones generadas en IA, e intervenidas manualmente por C\u00e9sar Cort\u00e9s Vega<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p><strong>EL C\u00c1NDIDO ARTISTA<\/strong><\/p>\n<p>Volviendo a Virno, una de sus anotaciones sobre el car\u00e1cter del <em>general intellect<\/em> es que las reflexiones de Marx en Los Grundrisse prefiguran el arribo del periodo llamado postfordista, en el que la industria se subdivide en fragmentos que diversifican la planta productiva y el conocimiento para un ensamblaje disperso. El pensamiento invade as\u00ed, de manera especial, el ciclo productivo al impulsar una regulaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la cohesi\u00f3n de la maquinaria. Para Marx, el <em>general intellect <\/em>implica luego un saber objetivado que se encarna en el sistema maqu\u00ednico para la generaci\u00f3n de capital fijo. Sin embargo, como tambi\u00e9n lo menciona Antonio G\u00f3mez Villar (2014), Virno objeta esta concepci\u00f3n, pues se desatiende algo fundamental en ello: el trabajo vivo, que se reincorpora tambi\u00e9n en una socializaci\u00f3n nivelada por las relaciones a ras de piso de quienes proporcionan la fuerza que lo impulsa.<\/p>\n<blockquote>\n<p>[\u2026] habr\u00eda que considerar el aspecto por el cual el intelecto general, m\u00e1s que encarnarse \u2013o mejor, aferrarse\u2013 al sistema de m\u00e1quinas, existe como atributo del trabajo vivo. El <em>general intellect<\/em> se presenta hoy antes que nada como comunicaci\u00f3n, abstracci\u00f3n, autorreflexi\u00f3n de sujetos vivos. Parece l\u00edcito afirmar que, por la misma l\u00f3gica del desarrollo econ\u00f3mico, es necesario que una parte del <em>general intellect<\/em> no coagule en capital fijo, sino que se derrame en la interacci\u00f3n comunicativa en forma de paradigmas epist\u00e9micos, performances dial\u00f3gicas, juegos ling\u00fc\u00edsticos. Dicho en otros t\u00e9rminos, el intelecto p\u00fablico se identifica con la cooperaci\u00f3n, con el actuar concertadamente del trabajo vivo, con la competencia comunicativa de los individuos. (Virno, 2003b, p. 66)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Esta reflexi\u00f3n vale m\u00e1s que el oro, porque se concentra en una posibilidad que habr\u00e1 que ponderar m\u00e1s all\u00e1 de aquello que aparentemente est\u00e1 \u2014estaba ya, de hecho\u2014 echado a perder en las figuradas virtudes de todo producto y su necesidad. Por ejemplo, una obra de arte, hoy en el centro de la discusi\u00f3n debido a las t\u00e9cnicas de representaci\u00f3n de la IA que mediante <em>prompts<\/em> \u2014\u00f3rdenes para ejecutar acciones\u2014 y ejemplos visuales concretos, pueden reproducir estilos y aplicaciones muy similares a los de las llamadas \u201cobras maestras\u201d. Un paso m\u00e1s en la reproductibilidad t\u00e9cnica mencionada a principios del siglo XX por Walter Benjamin.<\/p>\n<p>Al respecto, recuerdo una broma del alucinante c\u00f3mico espa\u00f1ol Miguel Noguera quien dice que, en el futuro, cuando arriben algo as\u00ed como impresoras de IA de car\u00e1cter molecular \u2014una ideaci\u00f3n que sale de su cabeza no tan hiperdelirante como podr\u00eda parecer\u2014, estas ser\u00e1n capaces de clonar cuadros indistinguibles de los originales a nivel at\u00f3mico. Y, luego de decirlo, en medio de su llamado \u201cUltrashow\u201d [7], muestra un dibujo de una cancha de futbol a la que, junto a papel picado y rollos serpentinos, se arrojan tambi\u00e9n pinturas originales de <em>Las Meninas<\/em> de Vel\u00e1zquez, a lo cual agrega que, a la par de ello, se servir\u00e1n los tragos en una reuni\u00f3n sobre pintura universal con el mismo valor t\u00e9cnico que cualquier cuadro de museo.<\/p>\n<p>\u00bfPesimismo? Usemos una lupa que intente no ser conservadora. \u00bfQu\u00e9 querr\u00edamos resguardar de <em>Las Meninas<\/em>, por ejemplo? \u00bfLa t\u00e9cnica como muestra de virtuosismo o ciertos acontecimientos contextuales que hicieron de su arribo un aprendizaje humano particular para otras realidades? Elegir lo primero implica el peligro de la convencionalidad continuista, porque sin explicar lo segundo se tiende f\u00e1cilmente a la fetichizaci\u00f3n del resultado, m\u00e1s all\u00e1 de su entendimiento. Y aunque parecer\u00eda una postura sencillamente moderada, implica mucho m\u00e1s que eso, pues apuntala la noci\u00f3n de sistema dado, de realidad como dictado cuasi-divino, y de una subdivisi\u00f3n de poderes que entronizan al creador como trascendente, por encima de todo el aparato social necesario para hacerlo posible.<\/p>\n<p>La visibilidad del \u201cbien\u201d implica el ocultamiento del \u201cmal\u201d disfraz\u00e1ndolo de malestar. Esa es la raz\u00f3n del moralista. Porque intuici\u00f3n intelectiva kantiana, que supone la \u201cpureza\u201d de aquello que se filtra de la percepci\u00f3n, es imposible sin <em>ideolog\u00eda<\/em>. Aceptar esto no implica una gran diferencia, salvo en la declaraci\u00f3n del lado de la historia en la que se est\u00e1. Y es que, a m\u00ed, por ejemplo, me dar\u00eda igual si <em>Las Meninas<\/em> fuesen una y un mill\u00f3n de veces reproducidas, pues el problema no puede saldarse ah\u00ed. Lo que acaso doler\u00eda es que, en ese o en cualquier otro producto de la cultura, se pierde una forma dif\u00edcilmente distinguible si se le parcela tan solo individualmente. M\u00e1s all\u00e1 de eso, una creaci\u00f3n realizada por una cultura supone el resumen de una inteligencia conseguida en la imbricaci\u00f3n de valores diversos, aunque comunes, que se disgregan en nuevas operaciones complejas.<\/p>\n<p>Perder la pintura, o todo aquello que es \u201cpintable\u201d, como concepto general, \u2014ojo: <em>general<\/em>\u2014 ser\u00eda, eso s\u00ed, como perder una lengua: la capacidad de forjar colectivamente, seg\u00fan una integraci\u00f3n din\u00e1mica de fuerzas y conocimientos logrados en la interacci\u00f3n social, una <em>poiesis <\/em>que no puede de ning\u00fan modo ser creada de manera particular. Eso no es lo mismo que perder un pu\u00f1ado de pinturas.<\/p>\n<p>Un c\u00e1ndido artista \u2014como aquel personaje llamado as\u00ed por Voltaire en la novela que lleva justo ese nombre: <em>C\u00e1ndido<\/em>\u2014 se detendr\u00eda en los nombres, en la Historia del Arte, en la reivindicaci\u00f3n de unos maestros viejos u otros nuevos, pero no en la complejidad de sus contextos, en aquello que <em>dicen<\/em> m\u00e1s all\u00e1 de nuestro <em>deseo<\/em>. C\u00e1ndido por partida doble, entonces, en la medida de una fetichizaci\u00f3n de las figuras antecedentes que fijen la genealog\u00eda para el poder, pretendiendo que el asunto depende de decretar su inalterabilidad, y a la vez debido a que de ese mismo modo fetichiza tambi\u00e9n la cr\u00edtica al demonizar tard\u00edamente lo que ya estaba condenado por una ligereza conservadora que hizo posible la exaltaci\u00f3n de unos ciertos valores aparentemente encarnados en la creaci\u00f3n de supuestos \u201cgenios\u201d por sobre otros hombres de conocimiento de otras culturas, olvidando entonces que eso fue construido de modo com\u00fan seg\u00fan contextos configurados por acontecimientos espec\u00edficos.<\/p>\n<p>Es decir: en lugar de rendirse al tiempo y sus posibilidades abiertas para la <em>poiesis <\/em>\u2014que por supuesto puede ser interpretada\u2014, venerar un fragmento en el espacio, que cancele a los dem\u00e1s. Por eso, aunque aquellos luditas del siglo XIX, quienes destruyeron las m\u00e1quinas reci\u00e9n llegadas a las f\u00e1bricas, me siguen pareciendo po\u00e9ticamente necesarios, es claro que no es tan f\u00e1cil oponerse a la evoluci\u00f3n de los acontecimientos rompiendo telares o inteligencias artificiales, ya sea con posturas de fingida rebeld\u00eda o con revueltas parciales y coloridas.<\/p>\n<p>Lo que s\u00ed es posible hacer, no de modo sencillo, por supuesto, es apropiarnos de ellas pol\u00edticamente, hacerlas nuestras, comprendiendo c\u00f3mo est\u00e1n configuradas, para blindarlas de la fijaci\u00f3n de conceptos simplistas y caducos. Si bien algo as\u00ed parecer\u00eda lejano, sobre todo si una generalidad no accede a tales recursos, el espacio de posibilidad implica la difusi\u00f3n del conocimiento del proceso. \u00bfM\u00e1quinas po\u00e9ticas?, o, si se quiere, m\u00e1quinas contrahegem\u00f3nicas que revisen las otras realidades, o aquellas que han sido robadas. Tal cosa, sin embargo, es inconcebible si en el ciclo de producci\u00f3n y trabajo no se accede a un uso de la subjetividad m\u00e1s all\u00e1 de lo \u00fatil para la industria. Para ello la normalidad siempre estar\u00e1 de m\u00e1s, pues es ah\u00ed que se nombra la inalterabilidad del movimiento, la necesidad de espera, mientras el calorcito sube.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.25.2&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-25px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb14px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p><span style=\"font-size: 15px;\"><b>SALTA DE NUEVO LA RANA<\/b><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 15px;\"><\/span><\/p>\n<p><span style=\"font-size: 15px;\">La cita de Antonin Artaud al principio de este texto tiene un sentido no positivo. \u00bfPuede, pues, la rana saltar a pesar de que la temperatura en la olla se eleve muy poco a poco? Por supuesto que s\u00ed. Sin embargo, tal reacci\u00f3n no es pasiva, en aquella clasificaci\u00f3n aristot\u00e9lica de la <\/span><em style=\"font-size: 15px;\">nous patetik\u00f3s. <\/em><span style=\"font-size: 15px;\">No es, pues, de ninguna manera <\/span><em style=\"font-size: 15px;\">racional, <\/em><span style=\"font-size: 15px;\">si eso lo entendemos como raz\u00f3n productiva. Para ello, no basta con sentir que el cuerpo comienza a arder. Es necesaria la creaci\u00f3n no objetivada en ese proceso.<\/span><\/p>\n<p>Crear \u201cespacios de vida\u201d m\u00e1s all\u00e1 de un uso preconcebido, como lo sugiere Artaud, implica un salto impulsado con algo m\u00e1s que un valor fijo, algo que reh\u00faya al mero nombramiento. \u00bfIntuici\u00f3n, como la de aquel <em>poetik\u00f3s<\/em>? Podemos llamarlo as\u00ed, pero habr\u00e1 otros nombres, dado que no se trata de un absoluto metaf\u00edsico sin ideolog\u00eda. Sobrante de vida, quiz\u00e1, experiencia no retribuible, tiempo recuperado, amor loco para el cual no se requiere <em>tributo, <\/em>o acaso no uno que olvide una repartici\u00f3n del tiempo entre los otros como <em>ofrenda<\/em> de vida.<\/p>\n<p>Lo anterior est\u00e1 en el registro de una pregunta que el mismo Virno (2003b) realiza al hablar de la reducci\u00f3n que el capitalismo hace de la cooperaci\u00f3n cuando se refiere a una comunidad creada en los t\u00e9rminos de mera vida productiva dentro de la repartici\u00f3n de tareas:<\/p>\n<blockquote>\n<p>La pregunta crucial ser\u00eda: \u00bfes posible separar lo que hoy est\u00e1 unido: es decir, el Intelecto <em>\u2014<\/em>el <em>general intellect\u2014 <\/em>y el Trabajo <em>\u2014<\/em>asalariado<em>\u2014<\/em>, y unir lo que est\u00e1 separado: es decir, el Intelecto y la Acci\u00f3n pol\u00edtica? \u00bfEs posible pasar de la \u201cantigua alianza\u201d Intelecto\/Trabajo a una \u201cnueva alianza\u201d Intelecto\/Acci\u00f3n pol\u00edtica? (p. 70)<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>En las condiciones actuales, estremece imaginar que, en la inversi\u00f3n aplicada al trabajo invisibilizado en las IA, esta referencia a la acci\u00f3n pol\u00edtica implicar\u00eda la negaci\u00f3n del territorio ofertado como totalidad, porque parecer\u00eda que nos quedamos en el vac\u00edo. Pero ese espacio que sus voceros conservadores quieren hacernos creer como el \u00fanico, es tan solo parcial. A nosotros nos corresponde generar una contra-informaci\u00f3n que revele que, m\u00e1s all\u00e1 de la olla, est\u00e1 tambi\u00e9n la vida.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p><strong>________<\/strong><\/p>\n<p><strong>NOTAS<\/strong><\/p>\n<p><span>[1]<\/span> \u201cMark Zuckerberg, CEO y Fundador de Meta, habla de Meta AI, su modelo de Inteligencia Artificial m\u00e1s avanzado que integrar\u00e1 Llama 3.1 a sus aplicaciones como Facebook, Instagram y WhatsApp.\u201d Publicado el 24 jul 2024 por Revista InformaBTL Disponible en: <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=zbZ5zj2dtSE\">https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=zbZ5zj2dtSE<\/a><\/p>\n<p><span>[2]<\/span> En espa\u00f1ol, <em>gesti\u00f3n<\/em>, en este caso, <em>administrativa<\/em>.<\/p>\n<p><span>[3]<\/span> \u201cLa po\u00e9tica es multidimensional\u201d en <a href=\"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=58\">https:\/\/revistaquiote.org\/?p=58<\/a> y \u201cTrabajo art\u00edstico e inteligencia social colectiva\u201d en <a href=\"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1017\">https:\/\/revistaquiote.org\/?p=1017<\/a><\/p>\n<p><span>[4]<\/span> Literalmente la voz alemana <em>grundrisse<\/em> quiere decir en espa\u00f1ol <em>borradores<\/em>.<\/p>\n<p><span>[5]<\/span> El t\u00e9rmino FLOPS viene del ingl\u00e9s \u2014<em>floating point operations per second<\/em>, que se traduce como \u201coperaciones de coma flotante por segundo\u201d\u2014 con el que se designan operaciones cient\u00edficas realizadas por las computadoras. Se trata de una manera de medir su rendimiento cuando se refiere a c\u00e1lculos realizados con operaciones llamadas de <em>coma flotante<\/em>.<\/p>\n<p><span>[6]<\/span> El posfordismo es una etapa posterior al fordismo en el que la planta de montaje de una f\u00e1brica se encontraba en una sola ubicaci\u00f3n y en la que el proceso productivo se realizaba de manera serializada. Por el contrario, el posfordismo implica, justamente, la implementaci\u00f3n de nuevas tecnolog\u00edas informativas, as\u00ed como una concentraci\u00f3n en las caracter\u00edsticas de consumidores espec\u00edficos, a diferencia de una estratificaci\u00f3n por clases de los compradores. Tambi\u00e9n se singulariza por la burocratizaci\u00f3n de los trabajadores en diversas funciones de gesti\u00f3n.<\/p>\n<p><span>[7]<\/span> En \u201cMiguel Noguera &#8211; Ultrashow | Tracking Bilbao 9 (2021). Subido el 16 nov 2022 por Tracking Bilbao. Disponible en: <a href=\"https:\/\/youtu.be\/y6Rqsy6mcpw?si=UowXpcWJEgACzQJn&amp;t=1664\">https:\/\/youtu.be\/y6Rqsy6mcpw?si=UowXpcWJEgACzQJn&amp;t=1664<\/a><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>REFERENCIAS<\/strong><\/p>\n<p>Burnham, J. (1944). <em>The managerial revolution or what is happening in the world now<\/em>.: Putnam and company.<\/p>\n<p>G\u00f3mez Villar, A. (2014). <em>Paolo Virno, lector de Marx: <\/em>General Intellect<em>, biopol\u00edtica y \u00e9xodo <\/em>en <em>ISEGOR\u00cdA. Revista de Filosof\u00eda Moral y Pol\u00edtica<\/em> 50(17): 305-318. doi: 10.3989\/isegoria.2014.050.17<\/p>\n<p>Marx, K. (1972). <em>Elementos fundamentales para la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica (Grundrisse) 1857-1858. <\/em>(vol. 2). Siglo XXI. Trad. Pedro Scaron.<\/p>\n<p>Redondo, J. M. (2012). \u201cN\u00f3esis, nous poietik\u00f3s, p\u00f3iesis, poes\u00eda. Acercamiento, desde la intuici\u00f3n creativa en Plotino, a algunos aspectos del pensamiento po\u00e9tico moderno (Blake, Shelley, el surrealismo, Heidegger y Paz)\u201d en<em> Anuario de Filosof\u00eda, 1. <\/em>En <a href=\"https:\/\/www.revistas.unam.mx\/index.php\/afil\/article\/view\/31437\">https:\/\/www.revistas.unam.mx\/index.php\/afil\/article\/view\/31437<\/a><\/p>\n<p>Virno, Paolo (2003a). <em>Virtuosismo y revoluci\u00f3n. La acci\u00f3n pol\u00edtica en la \u00e9poca del desencanto<\/em>. (trad. R. S\u00e1nchez Cedillo.; H. Romero, D. G\u00f3mez Hern\u00e1ndez). Traficantes de sue\u00f1os.<\/p>\n<p>Virno, Paolo (2003b).<em> Gram\u00e1tica de la multitud. Para un an\u00e1lisis de las formas de vida contempor\u00e1nea. <\/em>(trad. A. G\u00f3mez, J. Domingo, M. Santucho). Traficantes de sue\u00f1os.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/imagologo_sh_blitzkrieg_ByNgde.png\u00bb title_text=\u00bbimagologo_sh_blitzkrieg_ByNgde\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb width=\u00bb52%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>#SHOW BLITZKRIEG | C\u00c9SAR CORT\u00c9S VEGA | Me he colocado a menudo en ese estado de absurdo imposible, para tratar de hacer nacer en m\u00ed el pensamiento. 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