{"id":2754,"date":"2025-10-06T17:49:05","date_gmt":"2025-10-06T17:49:05","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=2754"},"modified":"2025-11-03T20:18:21","modified_gmt":"2025-11-03T20:18:21","slug":"una-entrevista-a-helen-escobedo-sobre-la-casa-cueva-de-juan-ogorman","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=2754","title":{"rendered":"EN BUSCA DE UNA ARQUITECTURA EMOCIONAL"},"content":{"rendered":"\n[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; min_height=\u00bb17106.5px\u00bb custom_padding=\u00bb0px||0px|||\u00bb hover_enabled=\u00bb0&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb sticky_enabled=\u00bb0&#8243;][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.16&#8243; background_size=\u00bbinitial\u00bb background_position=\u00bbtop_left\u00bb background_repeat=\u00bbrepeat\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.16&#8243; custom_padding=\u00bb|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb custom_padding__hover=\u00bb|||\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.16&#8243; background_size=\u00bbinitial\u00bb background_position=\u00bbtop_left\u00bb background_repeat=\u00bbrepeat\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<!-- divi:paragraph -->\n<p><strong>Una entrevista a Helen Escobedo sobre la Casa Cueva de Juan O\u2019Gorman<\/strong><\/p>\n<!-- \/divi:paragraph -->\n\n<!-- divi:paragraph -->\n<p><\/p>\n<!-- \/divi:paragraph -->[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb custom_padding=\u00bb||0px|||\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p style=\"text-align: justify;\"><strong>No cabe duda de que Juan O\u2019Gorman (1905-1982) y Helen Escobedo (1934-2010) son <\/strong>dos pilares del mundo del arte y el espacio p\u00fablico de la ciudad de M\u00e9xico. Nacidos durante la primera mitad del siglo xx con veintinueve a\u00f1os de diferencia, sus carreras representan momentos muy n\u00edtidos de \u00e9pocas pl\u00e1sticas que resultan totalmente distintas en cuanto a formatos, t\u00e9cnicas y problemas, aunque se encuentren tan contiguas en t\u00e9rminos temporales que sus personajes, de hecho, conviven en el mundo durante algunas d\u00e9cadas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O\u2019Gorman crece con la posrevoluci\u00f3n, el reacomodo cardenista de los a\u00f1os treinta y la Segunda Guerra Mundial; por su parte, la carrera de Escobedo vive en el lento desbaratamiento de ese sistema priista luego de 1968, las crisis del petr\u00f3leo de los a\u00f1os setenta, la nacionalizaci\u00f3n de la banca y la globalizaci\u00f3n neoliberal de las d\u00e9cadas posteriores. Estos cortes hist\u00f3ricos se reflejan claramente en los temas y materiales de cada uno, y tambi\u00e9n gracias al hecho de que ambos participan enormemente de las discusiones art\u00edsticas de su \u00e9poca: ella, como directora y curadora de museos p\u00fablicos; \u00e9l, como cr\u00edtico de arte y arquitectura en medios impresos.<\/p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p style=\"text-align: justify;\">En cuanto a sus obras, por ser arquitecto y artista pl\u00e1stico, O\u2019Gorman desarrolla para el segundo tercio del siglo pasado una serie de paisajes on\u00edricos y apocal\u00edpticos, murales al fresco que representan la historia nacional(ista) y proyectos arquitect\u00f3nicos que son siempre tan cr\u00edticos con sus espacios urbanos como vanguardistas en sus posturas pl\u00e1sticas. Por su parte, Escobedo se decanta durante las d\u00e9cadas posteriores por refinadas formas escult\u00f3ricas en las que destacan la superposici\u00f3n de geometr\u00edas abstractas, el uso de colores simples, el movimiento del p\u00fablico a trav\u00e9s de las obras y el hecho de que muchas de ellas son piezas situadas en el paisaje urbano, visibles desde un autom\u00f3vil.<\/p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb min_height=\u00bb236px\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p style=\"text-align: justify;\">Los procesos materiales que utilizan para realizarlas tambi\u00e9n son muy distintos. Mientras que O\u2019Gorman pinta al temple sobre tablas de madera y trabaja con superficies recubiertas de piedras end\u00e9micas de distintas regiones del pa\u00eds \u2014que funcionan como gui\u00f1os al paisaje nacional y cultural al que buscan arraigarse de manera <em>org\u00e1nica<\/em>\u2014 Escobedo opta por los materiales de la industria, como rejillas met\u00e1licas, pinturas acr\u00edlicas u objetos reciclados, que aceptan la condici\u00f3n de metr\u00f3polis en tr\u00e1nsito en la que se encuentran inmersas. \u00abYo no sirvo tallando piedra\u00bb, coment\u00f3 en una entrevista para la Revista de la Universidad.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a><\/p>\n<p>\u00a0<span style=\"font-size: xx-small;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> <a href=\"https:\/\/www.revistadelauniversidad.mx\/downloads\/9c8d99c9-b18e-4855-aea8-6b4e8fe2b3ea\/rum-FEB.2007-reportaje%20gr%C3%A1fico-helen-escobedo-energia-circular.pdf\">https:\/\/www.revistadelauniversidad.mx\/downloads\/9c8d99c9-b18e-4855-aea8-6b4e8fe2b3ea\/rum-FEB.2007-reportaje%20gr%C3%A1fico-helen-escobedo-energia-circular.pdf<\/a><\/span><\/p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p style=\"text-align: justify;\">Es curioso que estos personajes tan dis\u00edmiles, y tan interesantes por cuenta propia, compartan la tr\u00e1gica destrucci\u00f3n de la Casa Cueva de Juan, construida por \u00e9l mismo hacia 1952 y destruida por Helen y su marido en 1969. Esto fue, sin duda, una enorme p\u00e9rdida para propios y extra\u00f1os. Desde entonces ha existido un cisma en el mundo del arte entre quienes atacan y defienden a esta enorme escultora, que en aquel a\u00f1o fue acusada por la cr\u00edtica e historiadora del arte Ida Rodr\u00edguez Pamprolini de perpetrar un acto b\u00e1rbaro que mostraba el nivel de subdesarrollo de nuestro mundo cultural.<\/p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p style=\"text-align: justify;\">A continuaci\u00f3n, se presenta una entrevista realizada por Lucila Rousett<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[2]<\/sup><\/a> a Helen Escobedo en el a\u00f1o de 1994, en la que le pregunta por el destino de la famosa obra. Lo que se lee es una conversaci\u00f3n franca y honesta, segmentada en tres partes, cuyos cortes se anuncian a lo largo del texto. En ella se expone un recuento muy v\u00edvido de las condiciones de la casa al momento de su compra, adem\u00e1s de los motivos esgrimidos por su autor y propietario original para ponerla en venta. Es importante mencionar que las respuestas de la escultora dejan ver un car\u00e1cter bienhumorado y cari\u00f1oso hacia la figura de O\u2019Gorman, a quien recuerda n\u00edtidamente, y una actitud genuinamente curiosa con la obra de su antecesor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La entrevista tambi\u00e9n permite ver otra cosa. En todos estos a\u00f1os, el paisaje urbano de la capital nacional, que tanto tiempo y reflexiones les ocup\u00f3 a ambos en vida, y en el que est\u00e1n insertas muchas de sus obras m\u00e1s importantes, ha ido cambiando sin reparo. La ciudad de hoy ya no es la misma que la de 1952, ni la de 1968 o de 1994.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero as\u00ed como en 2006 se hizo una reproducci\u00f3n de la desaparecida obra <em>Sui generis<\/em> (1970) de Helen Escobedo para la exposici\u00f3n <em>La era de la discrepancia (1968-1997)<\/em> \u2014un vocho intervenido con motivos abstractos, en el que la autora se desplazaba por la ciudad y que fue posteriormente robado a plena luz del d\u00eda\u2014, hoy quiz\u00e1s podr\u00edamos considerar la restauraci\u00f3n de la obra m\u00e1s personal de O\u2019Gorman. Como <em>Sui generis<\/em>, cuya nueva versi\u00f3n ya no es un coche funcional, la nueva Casa Cueva ser\u00eda un cascar\u00f3n inhabitado como hogar, pero dispuesto de tal forma que propios y extra\u00f1os pudieran hacer memoria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En cualquier caso, hacemos del conocimiento p\u00fablico esta informaci\u00f3n, con el objetivo de ver las decisiones de Escobedo con ojos m\u00e1s compasivos, adem\u00e1s de ofrecer nuevos argumentos para la recuperaci\u00f3n de esta magna obra, en la que se encontraron plasmadas dos visiones contrarias y personal\u00edsimas de los rumbos, \u00e9pocas, materiales y sentidos del arte nacional del siglo XX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><\/p>\n<p><span style=\"font-size: xx-small;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Tambi\u00e9n artista pl\u00e1stica. En el momento en el que se realiz\u00f3 la entrevista, Lucila se desempe\u00f1aba como curadora en el Museo Universitario de Ciencias y Artes de Ciudad Universitaria, UNAM.<\/span><\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb||0px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/0.-Helen-scaled.jpg\u00bb title_text=\u00bbPrint\u00bb align=\u00bbcenter\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font_size=\u00bb11px\u00bb custom_margin=\u00bb-19px||50px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p><em>Arbolito incendi\u00e1ndose<\/em>, ilustraci\u00f3n de Juli\u00e1n Cicero.<\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p><strong>ENTREVISTA A HELEN ESCOBEDO<\/strong><\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p style=\"text-align: justify;\">Nota aclaratoria: Las fotograf\u00edas que se utilizan para acompa\u00f1ar a esta entrevista forman parte de los docuementos de Esther McCoy (alrededor de 1876-1990) que se encuentran albergados en los Archivos de Arte Americano de la Instituci\u00f3n Smithsoniana, Washington D.C., Estados Unidos de Am\u00e9rica.<\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb||0px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/OGgoman2.jpg\u00bb title_text=\u00bbScreenshot\u00bb align=\u00bbcenter\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font_size=\u00bb11px\u00bb custom_margin=\u00bb-19px||50px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p>Casa cueva de Juan O\u2019Gorman, vista de la terraza del techo entre 1956 y 1958.<\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb min_height=\u00bb762px\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p><strong>PARTE 1 \u2014<\/strong> 17.02.1994<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>Lucila Rousset (LR):<\/strong> \u00bfPor qu\u00e9 no me hablas, antes de seguir, de la casa de Juan O\u2019Gorman?<\/p>\n<p><strong>Helen Escobedo (HE):<\/strong> Mi marido, yo y mis dos hijos, hab\u00edamos rentado nuestra casa durante la olimpiada y, para aprovechar la situaci\u00f3n, nos fuimos a casa de mi mam\u00e1, en diciembre del 68. Y yo, en un bazar navide\u00f1o, me encontr\u00e9 a Helen O\u2019Gorman tomando un caf\u00e9, solita. Era el \u00fanico asiento libre y me invit\u00f3 a sentarme junto a ella. La vi triste y le pregunt\u00e9 por qu\u00e9. Me contest\u00f3 [que] hab\u00edan estado tratando de vender su casa y su hermoso jard\u00edn lleno de orqu\u00eddeas desde hac\u00eda varios a\u00f1os, sobre todo por la humedad tan tremenda, pues al parecer su hija, que es una ni\u00f1a adoptiva y que hab\u00eda nacido con un problema de un bracito, no se le curaba. El doctor hab\u00eda sugerido [que] se mudaran a un lugar m\u00e1s seco.<\/p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p style=\"text-align: justify;\">Yo, en aquel entonces, apasionada con la idea de construir mi propia arquitectura emocional, buscaba un terreno con \u00e1rboles y so\u00f1aba con un riachuelo, cosa imposible en el D.F. pero muy posible en el Valle de Morelos. Pero como los dos trabaj\u00e1bamos en la ciudad, la decisi\u00f3n de quedarnos en la zona sur, San \u00c1ngel, Coyoac\u00e1n, Tlalpan, fue determinante. Uno, porque desde los quince a\u00f1os hab\u00eda sido mi zona y, dos, porque ah\u00ed estaba la escuela de los ni\u00f1os. Induje a mi marido a ir a visitar la casa de los O\u2019Gorman por puritita curiosidad, pues me hab\u00edan hablado de su cueva y del hecho de que viv\u00edan como los Picapiedra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era un s\u00e1bado o un domingo porque era media ma\u00f1ana y nos llevamos a los ni\u00f1os, que eran muy chiquitos. Llegamos a la Avenida San Jer\u00f3nimo, que en ese entonces era una calle peque\u00f1a que conduc\u00eda s\u00f3lo a la entrada al Pedregal. Llegamos al port\u00f3n, reconocible ya por fuera por el mosaico que rodeaba la puerta; tocamos varias veces hasta que por fin el jardinero o mozo nos abri\u00f3 la puerta y entramos a un jard\u00edn sombreado selv\u00e1tico, con los \u00e1rboles colgados de orquid\u00e1ceas. La casa no se ve\u00eda. Seguimos subiendo por un empedrado empinado y lo primero que se ve\u00edan eran dos gigantes recubiertos de piedritas de colores, y saliendo de sus cabezas unos macetones de hierbas gigantescas a manera de pelo y la fachada de piedra de lava con trepadoras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los ni\u00f1os se espantaron y no quisieron entrar (ten\u00edan cuatro y cinco a\u00f1os), tanto, que el padre se qued\u00f3 con ellos en el jard\u00edn. Yo entr\u00e9 porque me abri\u00f3 la puerta Juan. Muy amable me sent\u00f3 y me dijo que Helen le hab\u00eda dicho que yo estaba buscando un terreno para hacer mi casa y [que] por qu\u00e9 no le compraba la suya. Yo, que lo conoc\u00eda mal \u2014[era] de la edad de mi pap\u00e1\u2014 le contest\u00e9 que el jard\u00edn me parec\u00eda maravilloso pero que justamente yo quer\u00eda construir mi casa porque so\u00f1aba hacer un pueblo; un pueblito en donde cada miembro que conformaba la familia, y ah\u00ed incluyo la familia de mi nana, tuviera una casita propia, que no fuera intercomunicable por corredores y pasillos l\u00fagubres, que desde ni\u00f1a son mi pesadilla.<\/p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p style=\"text-align: justify;\">A Juan O\u2019Gorman le dio risa, y me dijo que podr\u00eda yo transformar mis ideas usando su terreno. Yo, viendo la condici\u00f3n en que se hallaba su casa \u2014espacios complejos, llenos de recovecos, una chimenea sin tiro\u2026 El hecho de que no hab\u00eda drenaje, pues Juan lleg\u00f3 a explicarme, ni el tiro ni el drenaje [ten\u00edan sentido] dada la cantidad de salidas por cuarteaduras y fisuras de la piedra, y que en todos los a\u00f1os que llevaban viviendo no hab\u00edan tenido problemas.<\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb||0px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/OGorman7.jpg\u00bb title_text=\u00bbScreenshot\u00bb align=\u00bbcenter\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font_size=\u00bb11px\u00bb custom_margin=\u00bb-19px||50px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p>Lola \u00c1lvarez Bravo, nota escrita al reverso: \u201cFoto temprana de la casa de Juan O\u2019Gorman antes del barandal\u201d, alrededor de 1954.<\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p style=\"text-align: justify;\">A m\u00ed me dio una risa, pero nerviosa, y realmente los interiores me apabullaban, pues toda la casa era de roca. Las escaleras voladas eran de concreto con una malla protectora a manera de riel para que no se cayera la nena, y mucha vegetaci\u00f3n crec\u00eda por dentro, aunque a m\u00ed no me toc\u00f3 ver un \u00e1rbol que crec\u00eda a media cueva o sala principal; se hab\u00eda muerto. Eran dos sof\u00e1s de piedra (uno frente al otro), una mesa de piedra en el \u00e1rea de comer, un banco de piedra; el piso era de laja negra cuarteada y el \u00fanico elemento de color era el techo, ya en mal estado por hongo y salitre. Sal\u00ed ese d\u00eda con mi curiosidad satisfecha, pero sin la m\u00e1s remota intenci\u00f3n de volver. Los ni\u00f1os se hab\u00edan aburrido y a mi esposo no le gustaba el lugar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Unas semanas m\u00e1s tarde me habl\u00f3 Juan, muy amable, con la pregunta a flor de boca. \u00ab\u00bfNo te interesa comprar mi terreno? Si quieres, yo hablo con tu pap\u00e1, que es amigo m\u00edo.\u00bb Yo le dije que segu\u00eda con la intenci\u00f3n de construir mi casa pueblo, para lo cual yo necesitaba mucho espacio plano, pero que de todos modos, muchas gracias, que me hab\u00eda parecido muy interesante la soluci\u00f3n para su casa org\u00e1nica y con la aplicaci\u00f3n de mosaicos, de figuras hechas de mosaicos hechos de piedras naturales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pasa el tiempo y seguimos buscando terreno. Esta vez me habla Helen dici\u00e9ndome que como ellos ya se tienen que ir a la casa que hab\u00eda construido Juan en San Angel Inn, m\u00e1s chiquita, m\u00e1s calientita \u2014estilo Bauhaus\u2014, que les urg\u00eda vender el terreno. Volvimos mi marido y yo sin hacer cita y con la esperanza de no encontrarlos en casa para volver a sentir el jard\u00edn, que nos hab\u00eda impresionado por sus \u00e1rboles, por su verdor, y nos volvi\u00f3 a abrir el mismo mozo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos acompa\u00f1\u00f3 a volver a mirar la cueva y en la chimenea ese d\u00eda se encontraba un arbolito de Navidad (por febrero de 1969), y me acord\u00e9 de la teor\u00eda de que no era necesario un tiro para que funcionara bien la chimenea, cosa inaceptable para un noruego, mi marido, quien, ni corto ni perezoso, prendi\u00f3 un cerillo para ver si eso era cierto. La intenci\u00f3n no era quemar el \u00e1rbol, sino comprobar el hecho ins\u00f3lito de c\u00f3mo [el humo] desaparec\u00eda por las ranuras. Pero se incendi\u00f3 el \u00e1rbol y la cueva se llen\u00f3 de humo.<\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb||0px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/OGorman5.jpg\u00bb title_text=\u00bbOGorman5&#8243; align=\u00bbcenter\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font_size=\u00bb11px\u00bb custom_margin=\u00bb-19px||50px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p>Maynard L. Parker, interior de la casa cueva de Juan O\u2019Gorman, alrededor de 1954.<\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb||0px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p style=\"text-align: justify;\">Los dos nos sentimos como criminales, sobre todo porque no ten\u00edamos cita, cuando baja de las escaleras Helen y pega un grito de angustia porque era el arbolito de su hija, [quem\u00e1ndose] antes de tiempo, adem\u00e1s de crear una espesa neblina que nos hizo toser a los tres. Apenad\u00edsimos, mi marido y yo, [salimos] con el compromiso de volver al d\u00eda siguiente y hablar con Juan, declarar nuestra culpa y traerle un regalito a la nena.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al parecer, Juan se hab\u00eda enfurecido, pues no nos habl\u00f3 para confirmar la hora de la visita. Entonces a m\u00ed me toc\u00f3 hablar y Juan me dio una hora. \u00abVen esta ma\u00f1ana, que quiero hablar contigo.\u00bb Llegu\u00e9 en la tarde, el cielo era gris con ganas de llover, como a veces a principios de a\u00f1o. Yo no llevaba paraguas; ten\u00eda fr\u00edo. Llegu\u00e9, me abri\u00f3 la puerta Juan, nos sentamos en la cueva, me ofreci\u00f3 un caf\u00e9 y empez\u00f3 un diluvio. Juan no quer\u00eda hablar de su chimenea, sino de la venta ya urgente, y a como diera lugar, de su terreno, pues se estaban mudando a la otra casa. Supongo [que] por eso no le import\u00f3 tanto lo del arbolito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo segu\u00eda empecinada en conseguir algo por las faldas del Ajusco o por la carretera vieja M\u00e9xico Cuernavaca, pero no se nos hab\u00eda dado la oportunidad de un terreno con \u00e1rboles, y Juan me pregunt\u00f3 cu\u00e1l era el problema con el terreno. Yo le contest\u00e9 que la casa me parec\u00eda simple y llanamente inhabitable y contraria a todas mis necesidades vivenciales. Y propuso dinamitar la casa, porque me dijo que el \u00fanico sitio factible para construcci\u00f3n era esa parte de su casa, [el] \u00fanico sitio plano. Yo no se lo cre\u00ed un instante, aparte de lo cual estaba segura [de que] me estaba cotorreando. Y me acuerdo que le dije que perder una cueva, que destruir una cueva, tan original, de lava natural, pues era absurdo e innecesario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00edan pasado un par de horas, el tiempo suficiente para que la lluvia se empezara a filtrar y nunca me perdono, como en otras m\u00faltiples ocasiones, el [no] cargar una c\u00e1mara fotogr\u00e1fica, pues Juan en su sof\u00e1 de piedra y yo frente a \u00e9l en mi sof\u00e1 de piedra, con cojines, s\u00f3lo pudimos seguir conversando cuando sac\u00f3 dos paraguas negros, cosa que nos pareci\u00f3 perfectamente normal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando dej\u00f3 de llover, ya me hab\u00eda comprometido a que hablara yo con mi pap\u00e1, para que luego \u00e9l le hablara para establecer la mejor forma de hacer un contrato de compraventa. Durante esa tarde lluviosa, hab\u00eda habido m\u00e1s acercamiento que en otras ocasiones, porque efectivamente nos gan\u00f3 la risa al darse cuenta Juan de que mi paraguas ten\u00eda dos agujeros y de que me estaba mojando.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/OGgoman1.jpg\u00bb title_text=\u00bbScreenshot\u00bb align=\u00bbcenter\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font_size=\u00bb11px\u00bb custom_margin=\u00bb-19px||50px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p>Maynard L. Parker, interior de la casa cueva de Juan O\u2019Gorman, alrededor de 1954.<\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p style=\"text-align: justify;\">Yo, ni\u00f1a cumplida, fui al despacho de mi pap\u00e1 y le dije que el arquitecto O\u2019Gorman me quer\u00eda vender el terreno para que yo hiciera ah\u00ed mismo la casa de mis sue\u00f1os, y que por qu\u00e9 no me ayudaba con esta idea; con dinero. Mi padre, dispuesto a ayudarme desde el punto de vista financiero, me dio un no rotundo porque me dijo \u00abpara qu\u00e9 te compras problemas\u00bb. \u00c9l hab\u00eda estado alguna vez en aquella cueva, y me dijo que el s\u00f3lo hecho de tener mosaicos la hac\u00eda incomparable y que definitivamente no respaldaba el proyecto, que no me metiera en l\u00edos legales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo no habl\u00e9 con Juan, pero \u00e9l habl\u00f3 con mi pap\u00e1 abogado y le dijo que entre los dos se lograr\u00eda un contrato sin problemas a futuros sobre derechos de autor, puesto que \u00e9l no me vend\u00eda una casa, sino que me vend\u00eda un terreno, y si se trataba del problema de derechos sobre los muros y techos, que \u00e9l ced\u00eda dichos derechos a la compradora del terreno, fueran los que fueran. Esto consta en el contrato que obra en mi poder, y que a ra\u00edz de m\u00faltiples [\u00bf?] entre Helen Escobedo, Helen O\u2019Gorman y ellos, Juan y Manuel, pues la propiedad se la hab\u00eda cedido a Helen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se firma el contrato estipulando que los pagos de la compra ser\u00e1n por mensualidades en un periodo de dos a\u00f1os, y celebramos la firma Kirsebom-O\u2019Gorman en (\u00bfjunio?) de 1969. Yo le promet\u00ed a Juan conservar el \u00fanico mosaico realmente intacto en cuanto a humedad y perfectamente intacto, que era en el cuarto de escobas, segundo piso. Mi idea era crear un peque\u00f1\u00edsimo museo-recuerdo de la Casa Cueva de Juan O\u2019Gorman.<\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb||0px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p style=\"text-align: justify;\"><strong>DATOS de Lucila<\/strong>:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Transformaci\u00f3n Casa Cueva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 C\u00f3mo embonan dos visiones tan contrarias en una congruente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Mat\u00edas [Goeritz],<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><span>[3]<\/span><\/a> curioso, recoge piedritas ca\u00eddas de la fachada para lograr entender el sistema t\u00e9cnico que utiliza O\u2019Gorman para incrustar piedras naturales al concreto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 Ida [Rodr\u00edguez Prampolini] pega un grito acusatorio y pregunta qui\u00e9n es m\u00e1s culpable y a qui\u00e9n hay que dirigirse para que estas cosas no sucedan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u2014 La comunidad art\u00edstica se divide en dos: [Jorge Alberto] Manrique, Juan Garc\u00eda Ponce, [Juan Jos\u00e9] Gurrola, etc.<\/p>\n<p>\u2014 Deschamps, en <em>Exc\u00e9lsior<\/em>, entrevist\u00f3 a Juan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><\/p>\n<p><span style=\"font-size: xx-small;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[3]<\/a> Ida Rodr\u00edguez Prampolini y Mathias Goeritz estuvieron casados de 1960 a 1975. Por la \u00e9poca en que Helen Escobedo compraba la casa, la escultora y Goeritz compart\u00edan el proyecto de la Ruta de la Amistad. Es muy probable que Rodr\u00edguez Prampolini sepa de la destrucci\u00f3n de la Casa Cueva por Goeritz. Esto la llevar\u00e1 a publicar la nota titulada \u201cCRIMEN EN LA CASA DE JUAN O\u2019GORMAN: PRUEBA DEL SUBDESARROLLO CULTURAL\u201d, que apareci\u00f3 el mi\u00e9rcoles 17 de diciembre de 1969 en el peri\u00f3dico Exc\u00e9lsior. La nota est\u00e1 disponible en: https:\/\/blog.casaestudiomaxcetto.com\/arte\/el-legado-de-ida\/<\/span><\/p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/OGorman3.jpg\u00bb title_text=\u00bbScreenshot\u00bb align=\u00bbcenter\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font_size=\u00bb11px\u00bb custom_margin=\u00bb-19px||50px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p>Casa cueva de Juan O\u2019Gorman, vista de la terraza del segundo piso, entre 1956 y 1958.<\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p><strong>PARTE 2 \u2014<\/strong> 08.04.1994<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>HE: <\/strong>El mosaico del piso al exterior de la cueva, dedicada al genio de Ferdinand Cheval, y que estaba hecho de piedras amarillas, verdes, blancas y tezontle, y muchos fondos de botella; de ah\u00ed que por falta de porosidad en el vidrio fuera lo primero que desapareci\u00f3, estando ya en condiciones lamentables cuando yo lo vi por primera vez. Otra cosa curiosa es que siendo un pisable al aire libre, su uso tanto humano como atmosf\u00e9rico le cambi\u00f3 el color a la piedra, lo cual es muy interesante, porque ah\u00ed habr\u00eda que hacer un estudio de por qu\u00e9 hay piedras que con sol y lluvia cambian de color, lo que no sucede con muros verticales como, por ejemplo, el de Ciudad Universitaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>LR:<\/strong> Si quieres, plat\u00edcame de la transformaci\u00f3n de la Casa Cueva.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>HE: <\/strong>En esas \u00e9pocas, con dos hijos chiquitos y mi marido, Friedrik Kirsebom, decidimos que la \u00fanica forma de lograr adaptar partes de la casa a nuestras necesidades como familia era mudarnos y vivir ah\u00ed. Al principio, pareciera factible mudarnos al taller que estaba al fondo en el jard\u00edn; un especie de hangar no muy grande, pero eso s\u00ed, tan espantosamente h\u00famedo, que todo lo que estaba ah\u00ed adentro ten\u00eda musgo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Creo que, para aquel entonces, Juan no trabajaba en ese sitio, porque estaba en un estado de como putrefacci\u00f3n. Por lo tanto, nos mudamos a la casita del jardinero con su bodega adjunta, dos ni\u00f1os, dos adultos, un perico y dos perros salchicha. Lo que hay que recordar es que esa calle era como un callej\u00f3n; muy calmada, pocos coches, puesto que todo conduc\u00eda al Pedregal. No hab\u00eda Perif\u00e9rico y, por lo tanto, el silencio era absoluto. Poco apretados, pero dorm\u00edas bien.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Treinta a\u00f1os m\u00e1s tarde, es un eje vial de alta velocidad, y todas las residencias no existen, m\u00e1s que la embajada china, y son restaurantes o centros nocturnos, incluyendo uno de los m\u00e1s grandes, el Premier. Yo en aquel entonces ten\u00eda como asistente un amigo suizo [Juan Carlos Ambrosetti, tendr\u00eda unos 23 a\u00f1os] que hab\u00eda estudiado arquitectura (como dibujante) y fue con \u00e9l que redise\u00f1\u00e9 los espacios y redefin\u00ed el <em>modus vivendi<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y ah\u00ed fue donde decidimos hacer una casa pueblo. Considerando tanto desnivel natural, ya aprovechado por Juan, pues constaba de su taller-hangar, que result\u00f3 inservible, la casa del jardinero con dos bodeguitas, la cueva con cocina, una escalera que sub\u00eda a un peque\u00f1o cuarto en la parte superior y a los tinacos que iban envueltos en una especie de torre y una terraza con un pisable por el cual se filtraba la lluvia a la cueva.<\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb||0px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/OGorman6.jpg\u00bb title_text=\u00bbScreenshot\u00bb align=\u00bbcenter\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font_size=\u00bb11px\u00bb custom_margin=\u00bb-19px||50px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p>Maynard L. Parker, exterior de la casa cueva de Juan O\u2019Gorman, alrededor de 1954.<\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p style=\"text-align: justify;\">Exist\u00eda un cuarto que era de Helen y otro tallercito que era de Juan, arriba, desconectados de la casa. Hab\u00eda ba\u00f1os; abajo un ba\u00f1o de servicio para la cocina; arriba, otro, muy furris. Sub\u00edas a un tercer piso, que s\u00ed ten\u00eda su ba\u00f1ito, y esa era la rec\u00e1mara de Juan. Todo con escaleras de caracoles. La escalera del primer piso era un poste de concreto con los tri\u00e1ngulos volados de concreto. \u00c9l hab\u00eda puesto malla para que no se cayera la ni\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo primero que hice fue forrar los pelda\u00f1os y poner un barandal tubular que iba hasta el techo. Tuvimos que meter drenaje, porque \u00e9l hab\u00eda empezado a poner un sistema de drenaje y no lo hab\u00eda puesto, pues dec\u00eda que estando en el Pedregal, hab\u00eda tantas grietas que hab\u00eda que aprovecharlas. Un ba\u00f1o, el de abajo, ten\u00eda su drenaje que no conduc\u00eda a ning\u00fan sitio. Cerca de la calle hab\u00eda un agujero profundo a manera de fosa s\u00e9ptica, pero que nunca se utiliz\u00f3 porque el drenaje no estaba terminado. Y, eso s\u00ed, tuvimos que conectar todo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo supongo, mera suposici\u00f3n, que dise\u00f1\u00f3 la casa como arquitectura formal, con drenajes, circuitos de luz, pero que conforme lo fue haciendo, se fue adaptando a un sentimiento ecologista, natural. \u00c9l hablaba mucho de ecolog\u00eda, aprovechamiento de la lluvia, etc\u00e9tera. La cueva, que era g\u00e9lida, ten\u00eda piso de laja de piedra. Los muros eran de lava, los muebles eran de lava, y [hab\u00eda] una mesa que era una gigantesca laja de piedra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hab\u00eda dos puertas ventanas estilo Anahuacalli, triangulares, y un ojo de buey cenital sobre una gran masa de piedra volc\u00e1nica natural, que entraba a la cueva y que formaba parte del techo a manera natural. S\u00e9 que alguna vez hab\u00eda crecido un \u00e1rbol natural a media sala. Pero yo ya no lo vi. Y que crec\u00eda mucha vegetaci\u00f3n en medio de la cueva. Ten\u00eda petates y uno que otro equipal, y ah\u00ed era donde realmente recib\u00eda. Inc\u00f3modo, atractivo, ins\u00f3lito.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El techo era un gran mosaico con enormes parches de humedad y hongo, pero aparte de eso, en relativas buenas condiciones. Lo primero que hicimos fue sellar el piso de arriba, perdiendo as\u00ed el pisable, y forr\u00e9 toda la terraza superior en loseta de barro. Decid\u00ed construir un murete librando la roca a lo largo y ancho de la cueva. Por dos razones: para evitar la filtraci\u00f3n directa de la roca hacia la sala y para pintarla de blanco para darle m\u00e1s luz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se suprimi\u00f3 la chimenea, levant\u00e9 el piso y pusimos un sistema de calefacci\u00f3n muy antiguo, usado en iglesias noruegas y suecas, que consiste en un abanico de tubos dispuestos sobre una cama de arena, con peque\u00f1as salidas alrededor de la cueva, topando con muro, las cuales se unir\u00edan en la cocina a un calefactor, sistema de aire caliente que har\u00eda un piso c\u00e1lido, y el aire estar\u00eda secando los muros. S\u00f3lo que nunca nos alcanz\u00f3 para el calefactor, que era car\u00edsimo, aunque s\u00ed tendimos los tubos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya con piso nuevo y con los muretes se sent\u00eda m\u00e1s seco. Pero segu\u00eda imponiendo el techo, lava, mosaico y le tendimos un falso plaf\u00f3n veinte cent\u00edmetros m\u00e1s abajo sin tocar el mosaico. Y lo pint\u00e9 de blanco. El mosaico sigue intacto, y habr\u00eda que tirar el plaf\u00f3n para rescatarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cambi\u00e9 las puertas, que eran de vidrio, porque entraba mucho fr\u00edo y de noche entraba la negrura. Hice puertas de una serie de muros din\u00e1micos, que eran maderas policromadas. Las cerr\u00e9 y sell\u00e9 y volv\u00ed a jugar.Y le puse como dos ojos de buey esculpidos en el yeso para que entrara la luz encima de la puerta. Y el ojo de buey original lo tap\u00e9 y, en cambio, abr\u00ed un enorme ventanal donde us\u00e9 acr\u00edlico en lugar de vidrio. Cubr\u00ed esa zona de roca (donde estaba el ojo de buey) con una capa de cemento, siguiendo la conformaci\u00f3n de la roca, a manera de darme tres plataformas o tres sentables, tres \u00e1reas de descanso, logrando as\u00ed sellar las filtraciones o roca casi en su totalidad.<\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb||0px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/OGorman4.jpg\u00bb title_text=\u00bbScreenshot\u00bb align=\u00bbcenter\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font_size=\u00bb11px\u00bb custom_margin=\u00bb-19px||50px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p>Esther McCoy, vista de la columna vertical central de la casa entre 1956 y 1958.<\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb||0px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p><strong>Parte 3 \u2014 15.04.1994<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>HE: <\/strong>En la parte superior, en vez de una parte de terraza, un cuarto de trabajo con estanter\u00eda de proyecciones de roca, un\u00ed los tres espacios bajo uno solo, proyectando dos techos c\u00f3nicos para cubrir esta vasta \u00e1rea. Bas\u00e1ndome en las viejas estructuras que conoc\u00eda yo en foto de los Trulli, en el sur de Italia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>LR:<\/strong> \u00bfTe surgieron problemas a lo largo de los m\u00e1s de veinte a\u00f1os?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>HE:<\/strong> Nos \u00edbamos mudando y ocupando zonas terminadas, ya que, en principio, lo que hab\u00eda logrado era construir un pueblo encima de una cueva. Consistente en cuatro casitas desconectadas entre s\u00ed, y todas con una vista hacia el cielo, el Pedregal. Realmente no tuve problemas, porque lo que hice fue conservar los desniveles, que eran muy l\u00f3gicos porque eran los desniveles naturales de la zona pedregosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>LR:<\/strong> \u00bfC\u00f3mo tom\u00f3 la comunidad art\u00edstica este hecho?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>HE:<\/strong> Se dividi\u00f3 en dos a ra\u00edz de un art\u00edculo publicado por Ida [Rodr\u00edguez Pamprolini] en <em>Exc\u00e9lsior<\/em>, pegando el primer grito de acusaci\u00f3n contra la destrucci\u00f3n de la casa de Juan O\u2019Gorman. En aquel entonces, Eduardo Deschamps me habl\u00f3, puesto que ten\u00eda a su cargo la secci\u00f3n cultural del peri\u00f3dico. Y me pidi\u00f3 que contestara yo a mi manera las acusaciones. Yo lo pens\u00e9 y decid\u00ed negarme a hacerlo, sugiriendo que la opini\u00f3n que val\u00eda m\u00e1s que la m\u00eda era la del artista aludido, Juan O\u2019Gorman.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Juan efectivamente respondi\u00f3 diciendo que hab\u00eda vendido la propiedad libre de carga art\u00edstica y que \u00e9l sab\u00eda que yo iba a transformar la casa, que era la idea original, respetando las \u00e1reas construidas que me sirvieran y alterando las que no.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>LR:<\/strong> \u00bfQui\u00e9n m\u00e1s escribi\u00f3 acerca [del tema]?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>HE:<\/strong> Hubo una encuesta, creo que del mismo Deschamps, y creo que estaban Juan Garc\u00eda Ponce, [Eduardo] Gurrola, Arnaldo [Coen], entre otros, mientras que otros la atacaron. Se arm\u00f3 un programa al que no fui invitada, de televisi\u00f3n, atac\u00e1ndome. Yo a la primera que busqu\u00e9 fue a Ida para enterarla de mi punto de vista. Y aunque creo que nunca me ha perdonado, nos seguimos queriendo mucho.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo s\u00e9 que hoy en d\u00eda, much\u00edsimos historiadores creen que es mi pecado mortal, pero espero que, si he de pasar a la historia con este acto, ser\u00e1 no como destructora, sino como copart\u00edcipe de una arquitectura a dos manos, muy personal y bastante absurda (la m\u00eda tambi\u00e9n), puesto que yo tampoco resuelvo el enigma de la habitaci\u00f3n para el a\u00f1o 2000 m\u00e1s que de una manera egoc\u00e9ntrica, infinitamente personal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>LR:<\/strong> \u00bfY por qu\u00e9 la dejaste?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>HE:<\/strong> Porque igual que los monumentos de la ruta ol\u00edmpica, y en las mismas \u00e9pocas, la ciudad se incrust\u00f3 y nos ahog\u00f3. Hoy se yergue entre multitudinarios restaurantes y centros nocturnos, unidos todos por un eje vial de alta velocidad, estacionamientos para ochocientos coches, el ruido infernal de las discotecas, los arrancones de la una a las cuatro de la ma\u00f1ana. Han hecho de la zona de San Jer\u00f3nimo ya no una zona residencial calmada, sino el <em>sunset boulevard<\/em> de M\u00e9xico.<\/p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/RutadelaAmistad.jpg\u00bb title_text=\u00bbScreenshot\u00bb align=\u00bbcenter\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font_size=\u00bb11px\u00bb custom_margin=\u00bb-19px||50px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p>Kiyoshi Takahashi, <em>Sol, <\/em>escultura que pertenece al proyecto <em>La ruta de la amistad<\/em>, Olimpiadas culturales de los Juegos Ol\u00edmpicos de 1968. Ubicaci\u00f3n original: Anillo perif\u00e9rico y Santa Teresa. Ubicaci\u00f3n actual: Anillo Perif\u00e9rico y Avenida Insurgentes Sur.<\/p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una entrevista a Helen Escobedo sobre la Casa Cueva de Juan O\u2019Gorman No cabe duda de que Juan O\u2019Gorman (1905-1982) y Helen Escobedo (1934-2010) son dos pilares del mundo del arte y el espacio p\u00fablico de la ciudad de M\u00e9xico. 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