{"id":2966,"date":"2025-09-26T03:29:22","date_gmt":"2025-09-26T03:29:22","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=2966"},"modified":"2025-09-26T04:44:47","modified_gmt":"2025-09-26T04:44:47","slug":"editorial-numero-5","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=2966","title":{"rendered":"EDITORIAL CINCO"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.16&#8243; custom_padding=\u00bb||1px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.16&#8243; background_size=\u00bbinitial\u00bb background_position=\u00bbtop_left\u00bb background_repeat=\u00bbrepeat\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.16&#8243; custom_padding=\u00bb|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb custom_padding__hover=\u00bb|||\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Editorial2.jpg\u00bb title_text=\u00bbEditorial2&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb]<\/p>\n<p><strong>La fecha m\u00e1s reconocida para la fundaci\u00f3n de M\u00e9xico-Tenochtitlan,<\/strong> originalmente llamada Cuauhmixtitlan, es el a\u00f1o 1325 de nuestra era. No es la \u00fanica que se ha propuesto, pero s\u00ed la que cuenta con mayor consenso entre quienes han estudiado el tema. Hace unos setecientos a\u00f1os, sobre las aguas del lago de Texcoco, el pueblo mexica comenz\u00f3 a levantar una de las ciudades m\u00e1s hermosas, ordenadas y limpias que haya conocido la historia.<\/p>\n<p>Tras haber estado al borde de la aniquilaci\u00f3n en Chapultepec, derrotados por fuerzas principalmente tepanecas, los mexicas lograron sobrevivir, reorganizarse y concebir una ciudad sin precedentes. Esa urbe de canales, chinampas, calzadas y templos, no solo estructur\u00f3 un orden pol\u00edtico y cultural, sino que se erigi\u00f3 como un s\u00edmbolo de resistencia que trascendi\u00f3 fronteras y siglos.<\/p>\n<blockquote>\n<p><span style=\"font-size: 15px;\">Hoy, en cada grieta de la moderna Ciudad de M\u00e9xico, en cada ma\u00edz sembrado, en cada palabra que se niega a morir, resuenan los ecos de aquel horizonte trazado por un pueblo que dio la vida en defensa de sus ideales. Conmemorar a Tlatelolco y a Tenochtitlan, no es solo mirar al pasado, es hablar tambi\u00e9n del presente y del futuro. Porque los mismos poderes que antes buscaron borrar lenguas, territorios y memorias, hoy se disfrazan con nuevos ropajes: imperios que televisan guerras, genocidios y bloqueos econ\u00f3micos con la arrogancia de quienes se creen due\u00f1os del mundo.<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Frente a esa maquinaria global de despojo y olvido, un M\u00e9xico persiste en conciencia activa y no renuncia a su derecho a decidir sobre sus territorios, sus recursos y sus formas de vida. Esa conciencia se expresa en comunidades que se organizan, crean, producen y cuidan sin esperar permisos, defendiendo la soberan\u00eda desde abajo. Es ah\u00ed donde la autogesti\u00f3n no es consigna, sino pr\u00e1ctica cotidiana; donde la libertad se construye con manos propias y en com\u00fan.<\/p>\n<p>Desde esa convicci\u00f3n, en revista <em>Quiote <\/em>apostamos por la cr\u00edtica, la creaci\u00f3n y la autogesti\u00f3n como herramientas para pensar el presente con memoria hist\u00f3rica y con este esp\u00edritu presentamos nuestro quinto n\u00famero: un mosaico de voces que dialogan desde distintos territorios, decididas a demostrar que la resistencia no es reliquia del pasado, sino una posibilidad viva y urgente.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Editorial1-copia.jpg\u00bb title_text=\u00bbEditorial1 copia\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb custom_margin=\u00bb40px|||||\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb]<\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>Joaqu\u00edn Berruecos<\/strong> en \u201cLos buenos d\u00edas\u201d, nos ofrece un testimonio \u00edntimo sobre la memoria compartida: desde su proyecto epistolar y fotogr\u00e1fico hasta la figura luminosa de Ifigenia Mart\u00ednez, cuyo legado pol\u00edtico y humano entrelaza arte, historia y vida cotidiana.<\/p>\n<p>Con \u201cTerrazas agr\u00edcolas: patrimonio biocultural de la Ciudad de M\u00e9xico\u201d, <strong>Juana S\u00e1nchez S\u00e1nchez de la Corenadr<\/strong> nos conduce a los cerros del suroriente capitalino para recordarnos que los paisajes agr\u00edcolas son tambi\u00e9n memoria, cosmovisi\u00f3n y futuro; territorios donde sobreviven semillas, saberes y resistencias.<\/p>\n<p>J<strong>eshua Sicardo<\/strong>, en \u201cGr\u00e1fica comunitaria en San Miguel Topilejo: una historia de vida\u201d, narra el origen y el recorrido del taller Sincolote, un espacio de arte y comunidad que busca mantenerse como acto de autogesti\u00f3n, memoria y esperanza colectiva.<\/p>\n<p>En \u201cNo grabamos el hueco en el metal, pero s\u00ed en la memoria\u201d, <strong>Ana Gilardi<\/strong> convierte un taller universitario de grabado en un espacio colectivo de experimentaci\u00f3n y libertad, donde el error, lo cotidiano y la voz de las j\u00f3venes artistas se transforman en huellas vivas que desbordan las t\u00e9cnicas y se inscriben en la memoria compartida.<\/p>\n<p>La fot\u00f3grafa <strong>Erandeny Osorio Rivero<\/strong>, en \u201cAprehensi\u00f3n de im\u00e1genes con luz\u201d, despliega la magia de la fotograf\u00eda estenopeica, una alquimia que captura paisajes del pa\u00eds con paciencia y ternura, revelando que en cada imperfecci\u00f3n habita una postura frente al v\u00e9rtigo del tiempo.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Editorial3.jpg\u00bb title_text=\u00bbEditorial3&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb]<\/p>\n<p>La poeta <strong>Noem\u00ed G\u00f3mez Bravo,<\/strong> en \u201cMujer\/Memoria del tiempo\u201d, entrelaza lengua ay\u00f6\u00f6k, ma\u00edz y caf\u00e9 en un tejido po\u00e9tico que afirma la memoria ancestral y el cuerpo femenino como ra\u00edz y germinaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En \u201cTotalidad y la condici\u00f3n no subalterna del arte\u201d, <strong>C\u00e9sar Cort\u00e9s Vega<\/strong> en su \u00faltima entrega para su secci\u00f3n #ShowBlitzkrieg, desmonta la ilusi\u00f3n de los absolutos y propone pensar el arte como totalidad relativa, como fuerza que no se subordina y que, desde la descolonizaci\u00f3n est\u00e9tica, ampl\u00eda los l\u00edmites de lo posible.<\/p>\n<p><strong>Adriana Cano<\/strong>, con \u201cLo que mira el suelo\u201d, nos invita a bajar la mirada para descubrir la iron\u00eda y la belleza que se esconden en las grietas urbanas: una flor en la banqueta, una bolsa de basura, unos tenis colgados. La ciudad como archivo po\u00e9tico de lo m\u00ednimo.<\/p>\n<p>En su secci\u00f3n \u201cCalaveras &amp; Diablitos\u201d, <strong>Miguel Torres<\/strong> reconstruye la memoria del rock mexicano a trav\u00e9s de una agrupaci\u00f3n que irrumpi\u00f3 en los hoyos fonquis, ascendi\u00f3 a los grandes escenarios y tiene su lugar como proclama generacional que a\u00fan retumba en nuestras conciencias al grito de: \u201cPongan Caifanes\u201d.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/Editorial4-copia.jpg\u00bb title_text=\u00bbEditorial4 copia\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb]<\/p>\n<p><strong>El Indio Cuidapir\u00e1mides,<\/strong> con \u201cLa Facultad de Ciencias de la UNAM: 85 a\u00f1os\u201d, celebra la historia de una instituci\u00f3n que ha sido semillero de ciencia cr\u00edtica, cultura universitaria y luchas democr\u00e1ticas. Ciencia y pol\u00edtica se entrelazan ah\u00ed como dimensiones inseparables de la cultura plural de una universidad p\u00fablica, laica y gratuita.<\/p>\n<p>Al \u00faltimo, pero no menos importante, \u201cEn busca de una arquitectura emocional\u201d, <strong>Joaqu\u00edn D\u00edez-Canedo<\/strong> Novelo rescata una entrevista realizada por <strong>Lucila Rousett<\/strong> a <strong>Helen Escobedo<\/strong> en la d\u00e9cada de los noventa. La conversaci\u00f3n gira en torno a la destruida Casa Cueva de <strong>Juan O\u2019Gorman<\/strong>, donde se confrontan dos visiones art\u00edsticas y se abre un debate sobre patrimonio, destrucci\u00f3n y memoria.<\/p>\n<p>Cada texto es un eslab\u00f3n en esta cadena de resistencias: del ma\u00edz al grabado, de la ciencia mexicana al suelo de conservaci\u00f3n, de la preservaci\u00f3n del patrimonio a la lucha pol\u00edtica. Y en todos ellos, vibra la certeza de que el arte y la palabra son herramientas para transformar la vida.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section][et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb0px||50px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb||2px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/EL-SENOR-DEL-RAYO.jpg\u00bb title_text=\u00bbEL SEN\u0303OR DEL RAYO\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font_size=\u00bb13px\u00bb custom_margin=\u00bb-17px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb theme_builder_area=\u00bbpost_content\u00bb]<\/p>\n<p>C\u00e9sar Villegas, <strong><em>El se\u00f1or del rayo<\/em><\/strong>, serigraf\u00eda, 2019.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La fecha m\u00e1s reconocida para la fundaci\u00f3n de M\u00e9xico-Tenochtitlan, originalmente llamada Cuauhmixtitlan, es el a\u00f1o 1325 de nuestra era. 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