{"id":3086,"date":"2025-10-29T23:35:24","date_gmt":"2025-10-29T23:35:24","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=3086"},"modified":"2025-11-14T23:29:52","modified_gmt":"2025-11-14T23:29:52","slug":"sombras-en-tiempos-perdidos-pongan-caifanes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=3086","title":{"rendered":"SOMBRAS EN TIEMPOS PERDIDOS: \u00a1PONGAN CAIFANES!"},"content":{"rendered":"\n[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.21.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb background_color=\u00bbRGBA(255,255,255,0)\u00bb custom_margin=\u00bb||-25px|||\u00bb custom_padding=\u00bb||0px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.21.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb||0px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.21.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb background_enable_color=\u00bboff\u00bb custom_margin=\u00bb||-2px|||\u00bb custom_padding=\u00bb||50px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p class=\"p1\"><strong>MIGUEL TORRES<span class=\"s1\"><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"p1\"><strong><span class=\"s1\"><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: right;\"><strong><em>Arre esquina, se te est\u00e1n petrificando los jinetes.<\/em><\/strong><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: right;\">Guillermo Brise\u00f1o<\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: center;\"><strong>*<\/strong><\/p>\n<p class=\"p1\"><strong>\u00bfD\u00f3nde comenzar? Quiz\u00e1 en un antro el 11 de abril de 1987.<\/strong> Cuatro \u00abdesconocidos\u00bb reci\u00e9n subidos al escenario y presentados como \u00abla selecci\u00f3n resto del mundo del rock mexicano\u00bb comienzan a derramar sus brumas y uno de ellos canta la historia descoyuntada de un ser indefenso al que han sujetado a la plancha para poder castigarlo con la innecesaria e incomprendida terapia de <em>electroshocks<\/em>. O, quiz\u00e1, podr\u00edamos empezar una d\u00e9cada despu\u00e9s, en 1997, cuando era un puberto y comenzaba a husmear en los casetes de mi hermano, entre los que encontr\u00e9, en la portada de uno de ellos, una figura antropomorfa que resaltaba la religiosidad entre lo prehisp\u00e1nico y lo virreinal. Un <em>collage<\/em> que mostraba un rostro con los ojos cerrados, como si estuviera en trance, lo que me conect\u00f3 de inmediato con ese peque\u00f1o t\u00edtulo debajo de la imagen: <em>el Silencio<\/em>, que, m\u00e1s bien, fue un ruido al que me sub\u00ed con temor, pero del que sab\u00eda que nunca volver\u00eda a bajarme, como el que experiment\u00f3 Alejandro Marcovich en 1973 despu\u00e9s de escuchar el <em>Fireball<\/em> de Deep Purple y quedar, seg\u00fan sus propias palabras, \u00abpendejo\u00bb. Ah\u00ed comenz\u00f3 el vicio y, quiz\u00e1, otro inicio de esta historia, pues no le qued\u00f3 otra m\u00e1s que ir a embarcarse con una guitarra en abonos.<strong>[a]<\/strong><\/p>\n<p class=\"p1\">\u00abUn perdedor no es aquel que tiene menos billetes. Un perdedor, es quien ya se dio cuenta que vivir es un mal negocio y no le queda otra que hacerlo de la forma m\u00e1s divertida.\u00bb Para inicio de los a\u00f1os setenta el rock mexicano viv\u00eda una etapa convulsa marcada por la represi\u00f3n pol\u00edtica derivada de los movimientos estudiantiles de 1968. El auge comercial previo con bandas como Los Teen Tops o Los Dug Dug\u2019s, que ya hab\u00edan puesto en marcha el concepto de <em>rock en espa\u00f1ol<\/em>, contrastaba radicalmente con esta siguiente d\u00e9cada donde lo contracultural, el rock psicod\u00e9lico y el esp\u00edritu de resistencia juvenil, la llamada \u00abonda chicana\u00bb y el movimiento \u00abrock rupestre\u00bb<strong>[b]<\/strong>, provocaron manifestaciones como el Festival de Av\u00e1ndaro (1971), conocido como el \u00abWoodstock<strong>[1]<\/strong> mexicano\u00bb, que represent\u00f3 un hito cultural y desat\u00f3 una intensa reacci\u00f3n del Estado. El gobierno de Luis Echeverr\u00eda consider\u00f3 al festival como un acto subversivo, lo que provoc\u00f3 un veto sistem\u00e1tico del rock en medios de comunicaci\u00f3n y espacios oficiales.<strong>[c]<\/strong> A ra\u00edz de ello, el rock mexicano (sobre todo el del centro del pa\u00eds) fue empujado a los m\u00e1rgenes, y pas\u00f3 a desarrollarse en los llamados <em>hoyos funky<\/em>, espacios alternativos y clandestinos que funcionaban como refugio para la m\u00fasica y la cultura.<strong>[d]<\/strong><\/p>\n<p class=\"p1\">En este entorno, surgieron agrupaciones que marcaron una nueva etapa: Three Souls in My Mind, precursora de El Tri y pionera de la actitud cr\u00edtica y callejera; Toncho Pilatos y La Revoluci\u00f3n de Emiliano Zapata, que mezclaban el rock con elementos del folclor nacional; Love Army y N\u00e1huatl, que representaron al rock fronterizo, particularmente el de Tijuana<strong>[e]<\/strong> o Carlos Alvarado y Decibel, vinculadas al rock c\u00f3smico o conceptual y, aunque menos conocidas, demostraron que el rock no solo resist\u00eda, sino que segu\u00eda diversific\u00e1ndose.<strong>[f]<\/strong> Pese a la censura y el abandono estatal, esta d\u00e9cada sembr\u00f3 las bases de un rock con identidad propia, socialmente comprometido y profundamente ligado al contexto pol\u00edtico.<\/p>\n<p class=\"p1\">\u00abUna religi\u00f3n puede medirse por su capacidad de revivir a los muertos. Para la generaci\u00f3n que se convirti\u00f3 al <em>rock and roll<\/em> a inicio de los ochentas, la era cristiana se mide antes y despu\u00e9s de Jim Morrison.\u00bb Ser\u00eda en los a\u00f1os ochenta y noventa del siglo pasado cuando la semilla diera frutos. El auge de un producto comercializado como <em>rock en tu idioma<\/em> uni\u00f3 las voces y propuestas musicales de la escena hispanoparlante para el mundo. Antes, Las Ins\u00f3litas Im\u00e1genes de Aurora fueron un cuento. Un d\u00eda a un gu\u0308ey se le ocurre hacer una fiesta y Carlos Marcovich le llama a su hermano Alejandro para hacer una tocada y juntar fondos para un proyecto cinematogr\u00e1fico del primero, quien a su vez lo conecta con Alfonso Andr\u00e9 para que el 17 de marzo del 84, junto con un tal Sa\u00fal Hern\u00e1ndez, se vistieran de gala: Alfonso con un sombrero boliviano, Alejandro con un gorro a la Daniel Boone y Sa\u00fal vestido de mujer para completar lo bizarro y punkoso de la interpretaci\u00f3n.<strong>[a]<\/strong> El hecho es que, sin saberlo y fuera de su propia voluntad, estos tres sujetos tienen una banda de rock, aunque despu\u00e9s de todo, una banda no es algo que se tiene, sino un nombre al que se pertenece.<\/p>\n<p class=\"p1\">Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, a finales de los noventa, cuando Gu\u0308icho (un primo segundo) me llev\u00f3 por primera vez al Tianguis del Chopo, descubr\u00ed la tierra de donde se esparcen los sue\u00f1os oscuros, la rebeld\u00eda y la revoluci\u00f3n; Gu\u0308icho me simbolizaba tambi\u00e9n la resistencia de la m\u00fasica de la periferia, ese rock urbano que era tan real y que sal\u00eda de las coladeras y que, como roedor callejero, corr\u00eda y se escurr\u00eda, hurgando en botes llenos de aceite quemado o cascos vac\u00edos de cerveza; esa m\u00fasica que puede escalar bardas, cruzar los deshuesaderos y que, un d\u00eda, sin que nadie pueda remediarlo, se cuela a tu cocina, agujerea el refrigerador, entra a la rec\u00e1mara, se mete al armario, entra al bur\u00f3, bajo la almohada, y encuentra un orificio en las paredes de tu cerebro. Y una vez dentro, ya nunca sale. Desde entonces y cada fin de semana que me era posible, iba ceremoniosamente al tianguis para ver si alg\u00fan d\u00eda corr\u00eda con la suerte de encontrarme algo de Las Ins\u00f3litas Im\u00e1genes de Aurora, como un resto f\u00f3sil que me ayudara a comprender un suceso como el de Caifanes.<\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: center;\"><strong>**<\/strong><\/p>\n<p class=\"p1\">Es evidente, pero necesario, se\u00f1alar que cierta m\u00fasica en los noventa era dif\u00edcil de conseguir, sin plataformas de internet ni mp3. A pesar de ello, siempre asomaba por alg\u00fan lugar, en cualquier rinc\u00f3n, alguno de los \u00e1lbumes de Caifanes, banda a la que una generaci\u00f3n se acostumbr\u00f3 a escuchar con el \u00fanico anhelo de volverla a ver tocar en vivo y, para muchos, como en mi caso, por primera vez. En el verano de 1999 pas\u00e9 una semana de vacaciones en la casa de mis primos en Ecatepec, solo con el disco en vinil de <em>El Diablito (Volumen II)<\/em>. Lejos hab\u00edan quedado ya las noches de Rockotitl\u00e1n que hab\u00edan forjado patrimonio y la base de un sonido en Caifanes. Pues es sabido que, en sus inicios, el billete que sacaban se iba en alquilar el equipo indispensable para sonar decentemente. Sab\u00edan, como muchos otros lo supieron antes, que la certeza habita en el deseo y el \u00e9xito en cualquier instante del tiempo. As\u00ed que dejaron que el caos de sus neuronas se asomara hasta los cabellos y se prepararon meticulosamente para oficiar cada ritual, pues sab\u00edan que una noche en el Tutti Frutti pod\u00eda cambiarlo todo. Las voces hab\u00edan tenido el tiempo suficiente para correr, los reventones eran cada vez m\u00e1s frecuentes y Caifanes se hab\u00eda vuelto una \u00abbanda de culto\u00bb a finales de los ochenta, una ilusi\u00f3n de que el rock pod\u00eda funcionar, de que los sue\u00f1os eran otra vez posibles, con todo y el rechazo de los de CBS<strong>[2]<\/strong> asegurando que su negocio era el de vender discos y no ata\u00fades (por el atuendo g\u00f3tico, <em>post punk<\/em> de la banda, con peinados a la Robert Smith) o el de los ejecutivos de otra disquera que sentenciaban que parec\u00edan \u00abuna banda de putos\u00bb y que lo \u00fanico que confirmaron era que el movimiento y las intenciones de una banda que no contaba con un solo disco grabado hasta entonces iban por un muy buen camino.<\/p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/quiote_id_01a.jpg\u00bb title_text=\u00bbquiote_id_01a\u00bb align=\u00bbcenter\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb0px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font_size=\u00bb11px\u00bb custom_margin=\u00bb-19px||50px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p><strong>A.<\/strong> Arte incluido en el \u00e1lbum <em>El Silencio<\/em> (1992). <strong>B. <\/strong>Meme.<\/p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb background_enable_color=\u00bboff\u00bb custom_padding=\u00bb||30px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p class=\"p1\" style=\"text-align: left;\">Hasta la tocada del 31 de octubre de 1987 en el Hotel de M\u00e9xico (hoy <em>World Trade Center<\/em>) el grupo goza de un cierto culto privado. Corear <em>\u201cM\u00e1tenme porque me muero\u201d<\/em> es, adem\u00e1s de una peque\u00f1a euforia colectiva, un reconocimiento ceremonial. Pero en el Hotel de M\u00e9xico va a tocar Miguel Mateos, argentino reci\u00e9n trepado a una popularidad masiva y antes de Mateos tocar\u00e1 Ne\u00f3n y antes de Ne\u00f3n, los Caifanes.<\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: left;\">Entre la radio, la televisi\u00f3n y los carteles de la calle juntan ah\u00ed dentro una banda amplia, ganosa y heterog\u00e9nea. Quincea\u00f1eras gritonas, panchos respondones, punks endomingados para la noche del s\u00e1bado, heavymetaleros que se fueron con la finta, viejos ap\u00f3stoles del rocanrol, neodiscotequeros enarbolando la bandera del revent\u00f3n, seguidores de Ne\u00f3n, seguidores de Caifanes y algunos breakdancers. Cualquiera que pueda mover a todo ese personal es negocio seguro, y eso no lo duda Oscar L\u00f3pez, productor argentino con amplios poderes en Ariola<strong>[3]<\/strong>. Caifanes abre la noche y sin grandes tr\u00e1mites pone fren\u00e9tico al personal. Demasiado frenes\u00ed para que un grupo como Ne\u00f3n pueda mantenerlos en el mismo nivel. Pero mucho antes que Ne\u00f3n y Mateos son ellos los que se asoman al escenario, Oscar L\u00f3pez tiene ya la certeza de que quiere a Caifanes.<strong>[a]<\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: left;\">Entonces, llega la hora de grabar un disco. Los cuatro miembros fundadores (Sa\u00fal, Alfonso, Sabo y Diego) viajan a Buenos Aires para hacer la mezcla y lanzarlo a las calles. Iniciado el ochenta y ocho el ruido ya lleg\u00f3 a la televisi\u00f3n. Ariola\u00a0organiza una fiesta de presentaci\u00f3n; abajo, frente al escenario, los que compraron el boleto; arriba, las mesas de periodistas, locutores y vividores. Junto a Caifanes programan sus otros dos lanzamientos: Alquimia y Ne\u00f3n y, m\u00e1s que un concierto, para algunos, fue m\u00e1s bien una pelea de box arreglada, una madriza contundente. El color del futuro o, por lo menos, el que se puede ver por el retrovisor, no est\u00e1 en Alquimia ni en los d\u00f3ciles acordes de Ne\u00f3n. El porvenir del rock nacional es un aullido que habla de enfermedad, ojos de venado y un entierro.<\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"text-align: left;\">No hace mucho escuch\u00e9 en una entrevista a Jorge Gonz\u00e1lez, vocal, bajo y compositor de Los Prisioneros, banda chilena conocida por sus canciones llenas de cr\u00edtica social, que sirvi\u00f3 de inspiraci\u00f3n a una generaci\u00f3n oprimida por la dictadura militar de Augusto Pinochet y que les provoc\u00f3 censura en los principales medios de comunicaci\u00f3n hasta principios de los a\u00f1os noventa. \u2013A pesar del veto, Los Prisioneros tuvieron un \u00e9xito comercial sin precedentes, aunque siempre a la sombra de Soda Stereo, se\u00f1alaba Jorge Gonz\u00e1lez en la entrevista. Si bien es cierto que el nombre Caifanes no est\u00e1 relacionado con un discurso social o directamente pol\u00edtico, s\u00ed comienza a aparecer en los lugares menos previstos, aunque nunca es la intenci\u00f3n eclipsar a otras bandas de la escena mexicana como Pedro y las Tortugas, Ninot o Kerigma, pero las ventajas de una <em>manager<\/em> como Marusa Reyes, que coloc\u00f3 a la banda frente a una prensa que hac\u00eda preguntas sociol\u00f3gicas \u2014o directamente pendejadas que, en cuesti\u00f3n, nada ten\u00edan que ver con lo musical\u2014 lograron que parte de esa m\u00fasica invadiera lugares que estaban m\u00e1s all\u00e1 de las viviendas de corazones solitarios que alumbran las desmesuradas bestias del rock. S\u00fabitamente el primer sencillo \u00abM\u00e1tenme porque me muero\u00bb se cuela a las vecindades, las vulcanizadoras, los colegios de ni\u00f1os decentes, de chicas fresas, de los puestos de tacos, de los clubs privados y los carritos de <em>hotdogs<\/em>. Y es en ese justo momento, no antes, que los empresarios musicales, productores de televisi\u00f3n y dem\u00e1s bichos naturalmente codiciosos ven la oportunidad de sacar provecho de un sonido que, finalmente, no hab\u00eda sido fabricado en el despacho de un mercenario constructor de r\u00e9plicas.<strong>[a]<\/strong> Ninguno de ellos parece recordar la pel\u00edcula de Tin-Tan (<em>\u00a1M\u00e1tenme porque me muero!<\/em> de 1951), pero los cuatro inadaptados que se nombran Caifanes (por otra obra cinematogr\u00e1fica de Juan Ib\u00e1\u00f1ez de 1967), conocen muy bien el origen de su primer \u00e9xito radiof\u00f3nico de 1988.<\/p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/quiote_id_01b.jpg\u00bb title_text=\u00bbquiote_id_01b\u00bb align=\u00bbcenter\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font_size=\u00bb11px\u00bb custom_margin=\u00bb-9px||50px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p><strong>C. <\/strong><span class=\"s1\">Primer \u00e1lbum de la banda. <em>Caifanes<\/em><\/span><em><span class=\"s2\">\u00a0<\/span><\/em>(1988). <strong>D.<\/strong> Segundo \u00e1lbum de la banda. <em>Caifanes Vol. II<\/em> populamente llamado <em>El Diablito <\/em>(1990).<\/p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb background_enable_color=\u00bboff\u00bb custom_padding=\u00bb||30px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p>Lo que m\u00e1s recuerdo de la clase del <em>teacher<\/em> Juan Jos\u00e9 en primero de secundaria es cuando narr\u00f3 para todo el grupo el \u00e9pico concierto de Caifanes en la entonces explanada de la delegaci\u00f3n Venustiano Carranza. La heroica proeza de sobrevivir a una estampida humana y gases lacrim\u00f3genos sigue resguardada hasta hora en una habitaci\u00f3n de mi mente, como el hecho de que, en el concierto que le abren a Rod Stewart en Guadalajara yo tuviera cinco a\u00f1os; siete cuando Soda Stereo los present\u00f3 en el Palacio de los Deportes en 1991, y diez cuando le abrieron a los Rolling Stones. Nac\u00ed demasiado tarde.<\/p>\n<p>Otro hecho es que la rola con que Caifanes cerraba sus conciertos desde el 87 llegara a las setecientas mil copias vendidas a finales de los ochenta no convert\u00eda al grupo en un s\u00edmbolo de prostituci\u00f3n, ni trivialidad, ni siquiera de oportunismo rumbero o de complicidad con el gran capital. No lo convert\u00eda en nada. Aunque si de simbolog\u00eda se trata, el ritmo cubano tropicalero que Diego Herrera aprendi\u00f3 tocando con los Rumberos de Jano Portillo titulado \u00abLa Negra Tomasa\u00bb volvi\u00f3 al nombre Caifanes en algo as\u00ed como un s\u00edmbolo democr\u00e1tico.<strong>[a]<\/strong> El grupo se ha dirigido siempre a la multitud como raza y, conforme fue pasando el tiempo, se fue volviendo progresivamente \u00e1cido. Y ya que donde tocan cuatro tocan cinco, estos buscavidas (ahora con Alejandro Marcovich) toman sus cosas y se lanzan a Nueva York para hacer un disco que, nueve a\u00f1os despu\u00e9s, un puberto que qued\u00f3 varado en la casa de sus primos durante unas vacaciones en Ecatepec usar\u00eda para matar el tiempo y volverse parte de una raza.<\/p>\n<p class=\"p1\"><\/p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/quiote_id_01c.jpg\u00bb title_text=\u00bbquiote_id_01c\u00bb align=\u00bbcenter\u00bb _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font_size=\u00bb11px\u00bb custom_margin=\u00bb-9px||50px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p><strong>E. <\/strong>Tercer \u00e1lbum de la banda <em>El Silencio<\/em> (1992). <strong>F.<\/strong> Cuarto y \u00faltimo \u00e1lbum de la banda. <em>El Nervio del Volc\u00e1n<span class=\"s1\">\u00a0<\/span><\/em>(1994).<\/p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb background_enable_color=\u00bboff\u00bb custom_padding=\u00bb||30px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p class=\"p1\" style=\"text-align: center;\"><strong>***<\/strong><\/p>\n<p class=\"p1\">\u00bfD\u00f3nde concluir? <em>Sombras en tiempos perdidos<\/em> piensan que se puede llamar el segundo disco que se pasaron m\u00e1s de cinco semanas grabando en Nueva York, otra vez con Oscar \u00abCachorro\u00bb L\u00f3pez, en colaboraci\u00f3n con Gustavo Santaolalla<strong>[4]<\/strong>. Sa\u00fal ha tra\u00eddo nuevo equipo y Alfonso ha rastreado una tras otra las ediciones descontinuadas de David Bowie. De regreso en M\u00e9xico, se har\u00e1 la presentaci\u00f3n, comenzar\u00e1n las giras, ir\u00e1n con Ver\u00f3nica Castro a la televisi\u00f3n, habr\u00e1 m\u00e1s conciertos. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, en 1992, volver\u00e1n al estudio y realizar\u00e1n uno de los mejores \u00e1lbumes del rock mexicano y, antes de presentarlo, se rehusar\u00e1n a abrirle un concierto a The Cure, con el af\u00e1n de evitar las comparaciones con la banda brit\u00e1nica. Caifanes ya es un \u00e9xito en M\u00e9xico, Centroam\u00e9rica y algunos pa\u00edses del Sur del continente americano y entre la comunidad hispana de Estados Unidos. En agosto de ese mismo a\u00f1o llenan por completo el <em>Hollywood Palladium<\/em> de Los Angeles<strong>[g]<\/strong> y en abril de 1993 el Palacio de los Deportes de la Ciudad de M\u00e9xico, haza\u00f1a que ning\u00fan otro grupo de rock mexicano hab\u00eda logrado hasta el momento. Con el \u00e9xito rotundo de la banda y tras este concierto, Sabo Romo se despide de la agrupaci\u00f3n y Diego Herrera lo seguir\u00e1 poco tiempo despu\u00e9s, al concluir la gira. Todo volver\u00eda al origen; Sa\u00fal, Alfonso y Alejandro entrar\u00edan al estudio de grabaci\u00f3n a cerrar lo que empezaron con Las Ins\u00f3litas Im\u00e1genes de Aurora. El \u00faltimo \u00e1lbum de Caifanes llevar\u00eda por t\u00edtulo <em>El nervio del volc\u00e1n<\/em>, junto a Federico Fong en bajo y Yann Zaragoza en teclados como m\u00fasicos invitados. De nuevo volver\u00e1n a los medios, ser\u00e1n programados en la barra nocturna de Televisa, <em>Mala Noche&#8230; \u00a1No!<\/em>, <em>La Movida<\/em>, <em>Siempre en domingo<\/em> y cada vez m\u00e1s cerca de los noticieros de MTV Latino para quienes realizaron un <em>Unplugged<\/em> en octubre de 1994, siendo el primer grupo de Latinoam\u00e9rica en hacerlo, mientras la relaci\u00f3n entre Sa\u00fal Hern\u00e1ndez y Alejandro Marcovich empeoraba. De hecho, el propio Sa\u00fal lo llam\u00f3 un concierto \u00abang\u00fastico\u00bb. La otra dimensi\u00f3n de la que hablaba el propio Sa\u00fal en su relato que dio nombre a Las Ins\u00f3litas Im\u00e1genes de Aurora comenzaba a hacerse realidad:<\/p>\n<blockquote>\n<p class=\"p1\">Bueno, \u00abLas ins\u00f3litas im\u00e1genes de Aurora\u00bb es un cuento que escrib\u00ed. Un cuento que habla de un chico que va caminando por Insurgentes y de repente le entra un flash. Cuando despierta est\u00e1 en un mundo surrealista donde los bosques tienen hojas de mercurio y hay Faunos, bueno una locura. \u00c9l est\u00e1 perdido, no entiende si muri\u00f3. No entiende pero siente. Entonces se da cuenta que no est\u00e1 muerto pero est\u00e1 en otra dimensi\u00f3n; el caso es que se acerca un Fauno y le pregunta \u00ab\u00bfqu\u00e9 hago aqu\u00ed?\u00bb Y el Fauno le dice: \u00abTal vez t\u00fa no lo sabes, pero eres una imagen ins\u00f3lita de Aurora. Aurora te rapt\u00f3 y ahora est\u00e1s dentro de su mundo\u00bb.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p class=\"p1\">\u00abNunca nada es como fue.\u00bb Oscar Sarquiz, el periodista, productor, locutor, cronista musical y heredero de la fantas\u00eda y los fervores de Juan el Bautista, es quien modifica el universo prestando un bajo y bautizando a Salvador Romo L\u00f3pez-Guerrero con el nombre de Sabo, hoy referido como bajista, compositor, productor y m\u00fasico altamente cotizado y vers\u00e1til, miembro fundador de la banda y en quien recae, seg\u00fan las escrituras y la memoria colectiva, la responsabilidad de promover a Caifanes para su primera tocada en 1987, sin la cual, nada de esto hubiese pasado as\u00ed.<\/p>\n<p class=\"p1\">Tumbado en los sillones de la sala estaban mi hermano Felipe (due\u00f1o del casete que da uno de los comienzos a esta historia) y mi hermana Nancy. De pronto, en las noticias de espect\u00e1culos del medio d\u00eda anuncian la separaci\u00f3n de Caifanes. Sin declaraciones de ninguno de los integrantes, apenas el escueto comunicado que hab\u00eda dado Sa\u00fal, despu\u00e9s de un concierto en San Luis Potos\u00ed. No recuerdo el nivel de <em>shock<\/em>, sorpresa o tristeza de aquel momento, pero lo que he comprendido a trav\u00e9s de todos estos a\u00f1os es que Diego, Sabo, Sa\u00fal, Alfonso y Alejandro, m\u00e1s que una propuesta musical, narrativa, profesional o simb\u00f3lica, fueron el gran escaparate de todo un grito generacional y subversivo que comenz\u00f3 en los sesenta y no pudimos escupir, ni explotar, ni sacudirnos, hasta mucho tiempo despu\u00e9s. Si tuviera ahora mismo una imagen para concluir esta peque\u00f1a rese\u00f1a, tendr\u00eda que estar a unos cincuenta metros del escenario, en el Vive Latino<strong>[5]<\/strong> de 2011; despu\u00e9s de catorce a\u00f1os, el puberto, que ya no es para nada un puberto, est\u00e1 a punto de presenciar lo que crey\u00f3 imposible despu\u00e9s de introducir en el tocacintas ese casete robado a su hermano. Es de noche y detr\u00e1s de \u00e9l hay cerca de setenta mil personas y la banda suena rompemadres. Alejandro se est\u00e1 descosiendo sobre el escenario, su guitarra es una bell\u00edsima modelo epil\u00e9ptica que tiembla y grita y ruge a todo volumen en <em>surround<\/em>. Es el regreso legendario (con todos los integrantes) y Alfonso reparte inmisericordes golpes, madrazo tras madrazo sobre los platillos, la tarola y los tambores que hacen suyo el temblor euf\u00f3rico de toda una galaxia dopaminada. Somos la raza que baila y salta y Sabo baila y salta y Diego derrite una a una las m\u00e1s \u00edntimas gl\u00e1ndulas del saxof\u00f3n y Sa\u00fal abre los brazos en cruz, se cuelga del aire y con el poco aliento y la poca voz exhala el \u00faltimo verso\u2026 \u00aby cl\u00e1vame en tu cabecera, y d\u00e9jame en donde no me olvides\u00bb.<\/p>\n<p class=\"p1\"><\/p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.27.4&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb background_enable_color=\u00bboff\u00bb custom_padding=\u00bb||50px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<p class=\"p1\">_____________________________<\/p>\n<p class=\"p1\"><strong>[1]<\/strong> El Festival de M\u00fasica y Arte de Woodstock (Woodstock Music &amp; Art Fair o Woodstock Rock Festival), tambi\u00e9n Festival de Woodstock, fue una congregaci\u00f3n hippie con m\u00fasica de rock realizado del viernes 15 de agosto, hasta la ma\u00f1ana del lunes 18 de agosto de 1969. Tuvo lugar en una granja de 240 hect\u00e1reas en Bethel, condado de Sullivan, estado de Nueva York. El festival se ha convertido en un momento fundamental en la historia de la m\u00fasica popular, as\u00ed como un evento decisivo para la generaci\u00f3n de la contracultura.<\/p>\n<p class=\"p1\"><b>[2] <\/b>CBS Records (tambi\u00e9n conocida como CBS Records International) fue una compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica estadounidense, y una de las m\u00e1s conocidas debido a que es perteneciente a la famosa cadena estadounidense de televisi\u00f3n: CBS (Columbia Broadcasting System, Inc), fundada en 1962.<\/p>\n<p class=\"p1\"><b>[3] <\/b>Ariola Records (tambi\u00e9n conocida como Ariola y Ariola-Eurodisc), hoy Sony Music, es una compa\u00f1\u00eda discogr\u00e1fica fundada en 1963 en G\u00fctersloh (Alemania), con sede central en M\u00fanich.<br \/><b><\/b><\/p>\n<p class=\"p1\"><b>[4] <\/b>Gustavo Alfredo Santaolalla (1951). Compositor, m\u00fasico y productor musical argentino ganador en dos ocasiones consecutivas del Premio \u00d3scar a la mejor banda sonora original en 2005 y 2006 por las pel\u00edculas <em>Brokeback Mountain<\/em> y <em>Babel<\/em> respectivamente. Ha combinado elementos de m\u00fasica rock, folk, pop, new wave, ritmos africanos y folklore, entre otros. En los a\u00f1os 1970, lider\u00f3 Arco Iris, banda pionera del rock argentino en fusionar m\u00fasica popular latinoamericana con rock. En los a\u00f1os 1990, su producci\u00f3n con diversos artistas fue clave en el boom del rock latinoamericano de la \u00e9poca<\/p>\n<p class=\"p1\"><strong><span class=\"s1\">[5] <\/span><\/strong>El Festival Iberoamericano de Cultura Musical Vive Latino, o simplemente Vive Latino, es un festival de diversos g\u00e9neros musicales alternativos que se realiza anualmente desde 1998 en la Ciudad de M\u00e9xico y organizado por Ocesa, empresa dedicada al espect\u00e1culo.<\/p>\n<p class=\"p1\">_____________________________<\/p>\n<p class=\"p1\"><strong>REFERENCIAS<\/strong><span style=\"font-size: 15px;\"><\/span><\/p>\n<p class=\"p1\"><strong>[a]<\/strong> Velasco, Xavier. <em>Una banda nombrada Caifanes<\/em>. M\u00e9xico: Por las el\u00e9ctricas penumbras del rock, 2000.<\/p>\n<p class=\"p1\"><strong>[b]<\/strong> Zapata, Javier. <em>Av\u00e1ndaro y el rock mexicano: Contracultura y represi\u00f3n en los a\u00f1os setenta<\/em>. M\u00e9xico: Pentagrama, 1995.<\/p>\n<p class=\"p1\"><strong>[c]<\/strong> Agust\u00edn, Jos\u00e9. <em>Tragicomedia mexicana 2: La vida en M\u00e9xico de 1970 a 1982<\/em>. M\u00e9xico: Planeta, 1995.<\/p>\n<p class=\"p1\"><strong>[d]<\/strong> Vel\u00e1zquez, Hugo. <em>Los hoyos fonquis: Historia subterr\u00e1nea del rock mexicano<\/em>. M\u00e9xico: Ediciones B, 2010.<\/p>\n<p class=\"p1\"><strong>[e]<\/strong> Rueda Smithers, Enrique. <em>Rock en espa\u00f1ol: 50 a\u00f1os<\/em>. M\u00e9xico: Televisa, 2006.<\/p>\n<p class=\"p1\"><strong>[f]<\/strong> Zamora, Fernando. <em>El rock mexicano: Sonidos de la calle<\/em>. M\u00e9xico: Grijalbo, 2000.<\/p>\n<p class=\"p1\"><strong>[g]<\/strong> labandaelastica.com (6 de julio, 2012). \u00abCaifanes 2012 en vivo\u00bb. labandaelastica.com. Archivado desde el original el 11 de abril de 2013. Consultado el 20 de marzo de 2013.<\/p>\n<p class=\"p1\">[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MIGUEL TORRES Arre esquina, se te est\u00e1n petrificando los jinetes. Guillermo Brise\u00f1o * \u00bfD\u00f3nde comenzar? Quiz\u00e1 en un antro el 11 de abril de 1987. 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