{"id":364,"date":"2023-10-05T02:00:19","date_gmt":"2023-10-05T02:00:19","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=364"},"modified":"2024-06-24T21:30:45","modified_gmt":"2024-06-24T21:30:45","slug":"la-ultima-y-buena-noticia-sobre-haroldo-conti","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=364","title":{"rendered":"LA \u00daLTIMA Y BUENA NOTICIA SOBRE HAROLDO CONTI"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.21.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb background_color=\u00bbRGBA(255,255,255,0)\u00bb min_height=\u00bb13701.6px\u00bb custom_padding=\u00bb23px|10px||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb custom_margin=\u00bb14px|||||\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.21.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_padding=\u00bb0px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb custom_margin=\u00bb26px|auto||auto||\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.21.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.23.1&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p><strong>KURT HACKBARTH<\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>El hombre era argentino, obviamente. El voseo y el she\u00edsmo florec\u00edan en campos de vocales alargadas cuando charlaba con sus compa\u00f1eros del taller a la entrada y a la salida.<\/strong> Sociable s\u00ed era, expansivo al hablar y h\u00e1bil con los gestos, pero, con todo y eso, nadie sab\u00eda ni qui\u00e9n era ni c\u00f3mo hab\u00eda llegado hasta ac\u00e1. Su nombre tampoco figuraba entre los registrados, aunque siempre hab\u00eda varias personas que se inscrib\u00edan al \u00faltimo momento despu\u00e9s de elaborada la lista. La comunidad de personas que frecuenta nuestros talleres es conocida, as\u00ed que un extranjero \u2014y de tan apreciable edad, adem\u00e1s, sin nadie que lo acompa\u00f1ara o pasara por \u00e9l\u2014 causaba sensaci\u00f3n entre chismosos y discretos por igual.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfQui\u00e9n ser\u00e1? \u2014me dec\u00edan en la pausa.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfNo han averiguado? \u2014les contestaba\u2014. Los he visto hablando con \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014S\u00ed, pero de otras cosas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Entonces, lo \u00fanico que queda es preguntar.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014S\u00ed, maestro. \u2014Lo cual, por supuesto, era un \u201cno\u201d.<\/p>\n<p>Durante las sesiones, en cambio, nuestro hu\u00e9sped misterioso era cashadito, cashadito. No se sentaba a la mesa sino frente a m\u00ed en el banco que flanqueaba la pared, lo cual me brindaba una amplia oportunidad de observarlo. De complexi\u00f3n robusta, ten\u00eda unos ojos negros e intensos, la nariz redonda y la boca rodeada por una barba de candado igual de cana que su cabello, el cual peinaba con cuidado hacia atr\u00e1s. En t\u00e9rminos generales, el rostro daba se\u00f1ales contradictorias: por un lado, luc\u00eda afable e inteligente, pero, por el otro, estaba surcado por un par de prominentes cicatrices. Su vestimenta era sencilla y tiernamente fuera de moda \u2014su\u00e9teres ajustados con el cuello de la camisa que se asomaba como tri\u00e1ngulos is\u00f3sceles, pantalones de vestir medio acampanados, zapatos desgastados pero limpios\u2014, aunque en d\u00edas de especial calor, como \u00e9ste, era capaz de sorprender con una guayabera y un sombrero de palma.<\/p>\n<p>El taller se reun\u00eda los s\u00e1bados por la ma\u00f1ana y en cada sesi\u00f3n dedic\u00e1bamos una parte del tiempo a ejercicios de escritura creativa y otra parte al an\u00e1lisis de un cuento corto. Con tal de mantenerme fresco, procuraba romper con el dominio de los textos canonizados para traer material nuevo, cuentos menos conocidos de los nombres cl\u00e1sicos o aportaciones de autores nuevos para los estudiantes y a veces para m\u00ed. En cuanto proyect\u00e9 el texto del d\u00eda en la pantalla \u2014\u201cPerfumada noche\u201d, de Haroldo Conti\u2014 el desconocido se irgui\u00f3 en el banco tan abruptamente que le dio un codazo a la chica sentada a su lado. Perfecto, pens\u00e9: este cuento es para usted, se\u00f1or. Con un autor de su pa\u00eds y generaci\u00f3n, quiz\u00e1s podamos convencerle de compartir algo con nosotros. Plan con ma\u00f1a, s\u00ed, pero los maestros tenemos todo un arsenal de ardides como \u00e9ste.<\/p>\n<p>El cuento trata de un tal Pelice, el mejor cohetero de la zona, quien, al ver a la se\u00f1orita Hayd\u00e9e Lombardi en la puerta de su casa \u201cen la calle Saavedra, al lado de la confiter\u00eda Renacimiento, que est\u00e1 en la esquina de Pueyrred\u00f3n y Saavedra\u201d, se enamora de ella al instante. Con la ayuda de un manual llamado <em>Corresponsal de amor<\/em>, el cohetero decide escribirle una carta, que mete en un sobre perfumado. Pero en lugar de entregar \u00e9sa y las muchas otras cartas que la suceden, las embute en sus cohetes y las esparce como confeti por los techos del pueblo. Sigue pasando frente a su casa todos los d\u00edas, quit\u00e1ndose el panam\u00e1 y recibiendo a cambio una inclinaci\u00f3n de la cabeza y una casi sonrisa, aunque nunca cruzan palabra. Cuando Hayd\u00e9e fallece a temprana edad de tabardillo (un tipo de tifus, busqu\u00e9), Pelice se encierra en casa, sale s\u00f3lo una vez al a\u00f1o para depositar un sobre perfumado en su nicho. Vive muchos a\u00f1os m\u00e1s, leyendo y pensando y sepultando sus peces uno por uno mientras van muri\u00e9ndose, pero el pueblo cambia y se moderniza y se olvida de \u00e9l, las fiestas de estruendo prohibidas ya por edicto judicial.<\/p>\n<p>Habl\u00e9 un poco del cuento, del juego entre los tiempos y la cambiante topograf\u00eda del pueblo, de la abundancia de detalle que resulta tan lejana del escueto estilo actual, del hecho de que el supuesto cl\u00edmax llega mucho antes de que el texto realmente concluya, pero no me extend\u00ed tanto como sol\u00eda hacerlo, ya que sent\u00eda la mirada del desconocido clav\u00e1ndose en m\u00ed. Abr\u00ed el foro a comentarios, invitando al se\u00f1or, con una leve inclinaci\u00f3n de la cabeza, a que participara; terca, incluso hoscamente, permaneci\u00f3 en silencio. Hacia el final de la sesi\u00f3n, alguien pregunt\u00f3:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfY qui\u00e9n es Conti, profe? \u00bfVive todav\u00eda?<\/p>\n<p>Hab\u00eda hecho mi tarea: aunque prefiero enfocarme en el texto, no soy tan formalista como para excluir el elemento biogr\u00e1fico, sobre todo en el caso de una vida como la del autor de ese d\u00eda. Habl\u00e9 de su juventud en la peque\u00f1a ciudad de Chacabuco, escenario para tantos de sus cuentos (como \u00e9ste); su amplia variedad de trabajos entre carpintero, camionero, piloto y marinero que informan sus novelas; sus fuertes lazos con el r\u00edo Paran\u00e1, y \u2014\u00faltimo y tr\u00e1gico cap\u00edtulo\u2014 su desaparici\u00f3n por la dictadura de Jorge Videla en mayo de 1976, ni dos meses despu\u00e9s del golpe de Estado que derroc\u00f3 a Isabel Per\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00a1NO FUE AS\u00cd!<\/p>\n<p>El desconocido se hab\u00eda puesto de pie como un abogado inconforme. Todos, por supuesto, se dieron la vuelta para mirarlo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Es lo que le\u00ed en varias fuentes \u2014dije con cautela\u2014. Si usted tiene otra informaci\u00f3n\u2026<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014No, no, perd\u00f3n. \u2014El viejo volvi\u00f3 a ocupar su lugar en el banco, acomodando el sombrero nuevamente en su regazo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Por favor \u2014insist\u00ed\u2014. Si usted sabe algo, agradecer\u00edamos mucho que nos lo compartiera.<\/p>\n<p>Varias voces del grupo hicieron eco a mi solicitud. El argentino titubeaba visiblemente.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Lo que quer\u00eda decir \u2014dijo, hablando lenta y pausadamente\u2014, es que la palabra <em>desaparici\u00f3n <\/em>es un eufemismo que no describe lo que pas\u00f3 ni en este caso, ni en ning\u00fan otro. A Haroldo lo secuestraron, lo torturaron y lo asesinaron. El humo desaparece en el viento. La nieve desaparece cuando sale el sol. Un ser humano agoniza y muere y tarda en hacerlo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Entiendo \u2014dije. Genial tu ardid, maestro\u2014. Creo que hemos llegado a un buen punto de cierre para hoy.<\/p>\n<p>Mientras los participantes sal\u00edan, m\u00e1s silenciosos que de costumbre, di una apresurada vuelta a la mesa.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Oiga, perd\u00f3n por haberlo incomodado \u2014dije\u2014. No fue mi intenci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014No ten\u00e9s por qu\u00e9 disculparte. \u2014El hombre daba vueltas al sombrero con una mano\u2014. Si alguien debe una disculpa, soy yo. No tuve por qu\u00e9 berrear as\u00ed.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Est\u00e1 bien. Un susto ocasional no hace mal.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Creo que la vida va proporcionando sustos suficientes.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Bueno, eso s\u00ed.<\/p>\n<p>Hubo una pausa. Sigilosamente, los t\u00e9cnicos entraron para guardar el ca\u00f1\u00f3n y la pantalla. Por el pasillo camin\u00f3 el poli hacia su puesto en la entrada.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Soy Kurt \u2014le dije, ofreci\u00e9ndole una mano.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014H\u00e9ctor Fabiani, a tus \u00f3rdenes. \u2014La agarr\u00f3 con firmeza\u2014. Mis amigos me dec\u00edan Chiche.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfLe dec\u00edan?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Bueno, como habr\u00e1s adivinado, no soy de ac\u00e1.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Ni usted ni yo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Entonces, vos tambi\u00e9n dejaste atr\u00e1s un apodo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Efectivamente.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Un apodo y una historia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Tambi\u00e9n.<\/p>\n<p>S\u00f3lo entonces Fabiani solt\u00f3 mi mano.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Mi querido Kurt \u2014dijo al hacerlo\u2014, \u00bfquer\u00e9s saber lo que realmente le pas\u00f3 a Haroldo?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Me parece que ya lo resumi\u00f3 muy n\u00edtidamente en clase.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00a1Ach! Dije eso nada m\u00e1s para cubrirme. Si uno va a revelar un secreto que ha guardado durante cuarenta a\u00f1os, hay que hacerlo con un poco m\u00e1s de premeditaci\u00f3n, \u00bfest\u00e1s de acuerdo?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014No quiero que se sienta obligado a traicionar una confianza conmigo, se\u00f1or Fabiani.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Oh, creo que a estas alturas Haroldo no se molestar\u00eda.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Espero que no.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Caminemos un poco.<\/p>\n<p>Hac\u00eda varios a\u00f1os que daba talleres en la Biblioteca Henestrosa, un edificio restaurado del siglo xviii ubicado a dos cuadras del Z\u00f3calo. Me gustaba. A diferencia de mis a\u00f1os en las aulas, pod\u00eda proponer el tema que quisiera, sin burocracia, sin calificaciones y sin tener que nadar a contracorriente en un r\u00edo de apat\u00eda. El ingreso era menos constante, eso s\u00ed, pero hab\u00eda aprendido a llenar los huecos con otros trabajos.<\/p>\n<p>Y luego estaba el recinto mismo. Flanqueado por arcadas a los cuatro lados, el patio principal es un espacio grande donde se realizan conciertos, lecturas y proyecciones de pel\u00edculas. Las dos salas al lado izquierdo resguardan el acervo, mientras que las del lado derecho, adem\u00e1s de contener libros, sirven como salas de lectura. De la posterior de ellas, donde se realizan los talleres, salimos Fabiani y yo. En seguida, la muestra de fotograf\u00edas estenopeicas en las paredes le llam\u00f3 la atenci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Fascinante todo esto \u2014dijo\u2014. \u00a1C\u00e1maras sin lentes! No son m\u00e1s que cajas con una ventanita.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Es como ver sin ojos \u2014dije.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014M\u00e1s vale que aprenda la t\u00e9cnica. Los m\u00edos casi ya no sirven.<\/p>\n<p>Las siguientes tomas eran del Monte de Piedad en la esquina de Alcal\u00e1 y Morelos, una autopista iluminada por los rastros de luces de los coches que pasaban, un aislado edificio de adobe en el pueblo de San Pedro Cajonos y un patio provisto de una hamaca fantasmal, producto de un curioso efecto de la luz en el papel fotogr\u00e1fico.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Decime lo que sab\u00e9s, primero \u2014me dijo mientras observaba esa \u00faltima con detenimiento.<\/p>\n<p>Inspir\u00e9, recordando.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Nada m\u00e1s lo que le\u00ed en l\u00ednea. Que Conti y su pareja hab\u00edan ido al cine, aprovechando que ten\u00edan a un amigo hospedado en casa que cuidara a los ni\u00f1os. Y, cuando regresaron de la funci\u00f3n, hab\u00eda un comando de hombres armados que los golpearon y se lo llevaron a \u00e9l y al amigo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfEs todo?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014A grandes rasgos, s\u00ed.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfSe los llevaron de una vez?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Los interrogaron primero mientras saqueaban la casa. Ten\u00edan a Conti en la habitaci\u00f3n y a su mujer en la oficina.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfY al amigo?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014No s\u00e9.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 luego?<\/p>\n<p>Hice una mueca de fastidio.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfPor qu\u00e9 no me cuenta mejor lo que sabe usted?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014No, no, termin\u00e1, termin\u00e1.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00a1Es todo! Bueno, excepto por el detalle que realmente destroza. Cuando su pareja\u2026<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Marta.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Cuando Marta entiende que no va a poder convencerlos de que lo dejen, insiste en despedirse de \u00e9l. La llevan a la puerta del cuarto y \u00e9l le da un beso. Es entonces cuando se da cuenta de que no est\u00e1 encapuchado y, si le permiten ver a sus captores, es porque est\u00e1 condenado a muerte.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Hasta ah\u00ed va muy bien.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Pues, no tan bien. Es una historia muy triste.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Y yo te digo que no lo es.<\/p>\n<p>Luego de recorrer un par de veces las arcadas, subimos la ancha escalera de piedra que conduce a la planta alta.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Por aqu\u00ed hay un fotopiso \u2014dije\u2014. Dos tomas a\u00e9reas del centro hist\u00f3rico en diferentes \u00e9pocas. Cuando me encabrona esta ciudad, subo y la piso con mis patas gigantes.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014A ver \u2014dijo mi compa\u00f1ero, y as\u00ed nos fuimos turnando: yo asolaba Oaxaca 1960 mientras \u00e9l le entraba a la versi\u00f3n 2012, luego cambiamos para que cada quien completara el trabajo del otro. Saciados, bajamos y quitamos los restos de las edificaciones de las suelas de nuestros zapatos. A mano izquierda, en el sal\u00f3n del fondo, hab\u00eda una exhibici\u00f3n de m\u00e1scaras que, seg\u00fan el cartel, proven\u00eda del Museo Rafael Coronel de Zacatecas. Con prisa, Fabiani se dirigi\u00f3 hacia all\u00e1.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Mir\u00e1, \u00a1\u00e9se soy yo! \u2014dijo al ver una serie de m\u00e1scaras de la danza de los viejitos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Le faltan los listones \u2014contest\u00e9, alcanz\u00e1ndolo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Y el rebozo. Pero nadie me gana en los pasos. \u2014Con eso, encorv\u00f3 la espalda y dio unos cuantos taconeos\u2014. Impresionante para un gordo, \u00bfno?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Estoy sin palabras.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Como ellos \u2014dijo, se\u00f1alando los mudos testigos de las paredes.<\/p>\n<p>Con voz baja, como si realmente escucharan, dije:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Si usted sabe otra cosa sobre Conti, tendr\u00eda mucho inter\u00e9s en saberlo, se\u00f1or Fabiani.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Es que nunca le cont\u00e9 eso a nadie. \u2014Detuvo la mirada en unos diablos barbudos, con la cara roja y los cuernos torcidos que se proyectaban hacia nosotros\u2014. Es dif\u00edcil, \u00bfme entend\u00e9s?<\/p>\n<p>Pero Fabiani me hab\u00eda envuelto en su historia y ya no estaba dispuesto a dejarlo zafarse. En lugar de proporcionarle una salida, esper\u00e9 pacientemente hasta que empez\u00f3 a narrar.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Hab\u00eda sido un d\u00eda tan normal, Kurt, como cualquier otro. Haroldo termin\u00f3 de escribir un cuento en la ma\u00f1ana y dio una clase en la tarde. Cuando regres\u00f3 de la escuela, le ayud\u00f3 a Marta a poner unas cortinas. Jug\u00f3 un poco con Ernestito, le dio una mano a Miriam con sus tareas, se comieron un churrasco y, como vos dijiste, fueron al cine.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 vieron?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014<em>El Padrino II<\/em>.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Vaya, usted s\u00ed que est\u00e1 bien enterado.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Cuando volvieron a medianoche, los milicos los estaban esperando adentro. Ya lo ten\u00edan al amigo atado y hecho polvo en el piso del <em>living<\/em>. El asunto se prolong\u00f3 toda la noche. Revisaron la casa de arriba abajo, robando todo lo que pod\u00edan llevarse. Hasta los muebles. Y ellos como en su casa, haciendo milanesas, cenando. Iban a llevarse al beb\u00e9 tambi\u00e9n, porque era rubio y pod\u00edan conseguir una buena guita, pero luego se distrajeron con el televisor y se olvidaron de \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfY los ni\u00f1os no se despertaron?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Ernestito, s\u00ed. A Miriam le hab\u00edan echado cloroformo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Caray. \u2014Nos observaban unos jaguares amarillos, los rostros cubiertos de lunares y las bocas abiertas mostrando los colmillos\u2014. \u00bfY cu\u00e1ndo llegamos a la parte no triste?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Ahora mismo. Empezamos con el n\u00famero de milicos que hab\u00eda, porque exageran a veces. S\u00f3lo hab\u00eda cinco.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014No es lo que yo le\u00ed.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfVes? Eran cinco: uno lo interrogaba a Haroldo en el cuarto, otro custodiaba a Marta en el escritorio y tres m\u00e1s estaban en el <em>living <\/em>comiendo y sacando cosas.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Aj\u00e1.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Y ah\u00ed radica el detalle importante: ellos estaban tan entretenidos en llenar cada hueco de los coches con bot\u00edn que el amigo, casi olvidado en el piso del <em>living<\/em>, pudo liberarse las manos a lo largo de varias horas sin ser percibido.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014D\u00e9jeme adivinar: Conti ten\u00eda una pistola escondida en la casa que el amigo logr\u00f3 agarrar.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Una buena conjetura, pero no. Si hubiera un arma escondida, creeme que la hubieran encontrado en su cateo. No, el amigo ten\u00eda que quedarse quieto por el momento.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Aguantar vara.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Banc\u00e1rsela, decimos. Su momento lleg\u00f3 al final de la noche cuando los puercos, cansaditos de tanto golpear y tanto cargar, se vieron enfrentados con un problema casi c\u00f3mico: ya no hab\u00eda espacio para los prisioneros en los autos. Iban a tener que ir, descargar las cosas y regresar. Nada grave, en teor\u00eda, porque la comisar\u00eda quedaba a unas cuadras de ah\u00ed. Entonces, se fueron dos: uno que manejaba el auto en el que hab\u00edan llegado y el otro, el coche de Haroldo que hab\u00edan efectivamente requisado.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfY el tercero?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014El cocinero de las milanesas. \u00c9se se qued\u00f3 apolillando en un sill\u00f3n. Cuando el guardia de Marta la sac\u00f3 del escritorio para que se despidiera de Haroldo, se despert\u00f3 en seguida y se encubri\u00f3 con una ocurrencia: \u201c\u00bfVas a bailar el vals con la se\u00f1ora que est\u00e1 tan elegante?\u201d. Luego, volvi\u00f3 a dormirse.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Qu\u00e9 culero.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014No lo maldigas: ese sue\u00f1o bendito fue providencial. Entonces, el guardia la conduce a Marta por el pasillo. La pobre est\u00e1 vendada y ciega, pero el amigo ve con claridad. Desde el cuarto, el otro guardia abre la puerta y saca a Haroldo a la entrada, donde los dos se encuentran. Marta empieza a llamarlo y Haroldo dice: \u201cAc\u00e1 estoy, ac\u00e1 estoy, querida, quedate tranquila, estoy bien\u201d. Tiene los dientes rotos y habla con dificultad. Marta le dice: \u201cQuiero verte, necesito verte\u201d. Sin hacer ruido, el amigo se da la vuelta en el piso y se coloca en el campo de vista de Haroldo, un movimiento que \u00e9ste registra con el rabillo del ojo. Cuando tu vida est\u00e1 en peligro, tus sentidos se agudizan, \u00bfsab\u00e9s? Haroldo se acerca a Marta y le da un beso en el ment\u00f3n, la \u00fanica parte de su rostro que no est\u00e1 cubierta. Eso es cuando Marta se da cuenta de que no est\u00e1 encapuchado y pierde los estribos: grita y se contorsiona. Descontrol. El amigo se levanta, corre como momia por el pasillo y derriba tanto al guardia como a Marta. Haroldo, mientras tanto, hace la \u00fanica cosa que puede: caer con todo su peso sobre el guardia detr\u00e1s de \u00e9l. Estamos hablando de un hombre alto y fuerte, amante del aire libre. De hecho, s\u00f3lo dej\u00f3 de oponer resistencia al principio del secuestro por lo que amenazaron hacerles a los pibes. El amigo saca la pistola de la funda del guardia, lo somete a culatazos y luego ayuda a Haroldo a someter al otro. Todo pas\u00f3 en un momento.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfY el cocinero dormido? \u00bfTodo ese esc\u00e1ndalo no lo despert\u00f3?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Por supuesto que s\u00ed. Pero estaba con fiaca y tard\u00f3 un poco en reaccionar. Cuando se puso a correr, ya nos est\u00e1bamos encerrando en la pieza. Nos desatamos entre todos y luego Marta y yo empujamos el ropero contra la puerta mientras Haroldo encerr\u00f3 a su guardia en el armario y abri\u00f3 la ventana. Claro que el del pasillo intent\u00f3 forcejear la puerta y luego empez\u00f3 a disparar, pero nosotros nos manten\u00edamos fuera de la l\u00ednea de fuego. Salimos y, desde afuera, Haroldo rompi\u00f3 la ventana del cuarto de los chicos con una maceta y entr\u00f3, cerrando la puerta con seguro. Por fortuna, el tipo estaba tan ocupado con el cuarto de los adultos que ni siquiera pens\u00f3 en los nenes. Haroldo nos los pas\u00f3 por la ventana \u2014a Miriam la tuvo que despertar a cachetazos por los efectos del qu\u00edmico\u2014, trep\u00f3 \u00e9l, pisamos la vereda y nos fuimos corriendo en medio de la calle, gritando a los cuatro vientos para llamar la atenci\u00f3n. El milico sali\u00f3 a la calle, s\u00ed, pero ahora estaba muy expuesto y vacil\u00f3. Adem\u00e1s, ya estaba empezando a amanecer. Dimos la vuelta a la calle y llamamos a un taxi que, por suerte, nos par\u00f3. Y no s\u00f3lo eso: cuando vio c\u00f3mo est\u00e1bamos, baj\u00f3 para ayudarnos a subir. \u201c\u00bfQu\u00e9 les pas\u00f3?\u201d, nos pregunt\u00f3. Y Marta, con toda la entereza del mundo, dijo: \u201cEntraron unos ladrones a la \u00a0casa, se llevaron todo y no tenemos ni una moneda\u201d. No mencion\u00f3 la dimensi\u00f3n pol\u00edtica con tal de no espantarlo. Y el taxista dijo: \u201c\u2018Se\u00f1ora, no se preocupe, yo trabajo de noche y estoy viendo todos los d\u00edas situaciones como \u00e9sta. Yo los llevo a donde quieran ir\u201d. Nunca supimos su nombre, no recuerdo m\u00e1s que su voz, pero, si estamos vivos, es en gran parte por \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfAd\u00f3nde los llev\u00f3?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014A la casa de los padres de ella. Error garrafal, pero est\u00e1bamos aturdidos y necesit\u00e1bamos plata y una muda de ropa. En todo caso, la polic\u00eda iba a buscar ah\u00ed m\u00e1s temprano que tarde y ten\u00edamos que avisarles para que tomaran sus propias medidas. Entonces, a las carreras, hicimos un plan: sus padres se refugiar\u00edan con unos amigos en el campo, Marta y los hijos pedir\u00edan asilo en la Embajada de Cuba y Haroldo y yo ir\u00edamos manejando hasta Ecuador.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfQu\u00e9? \u00bfC\u00f3mo? \u00bfPara qu\u00e9 separarse?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Para despistarlos. Todo el interrogatorio a Haroldo gir\u00f3 alrededor de dos viajes que hab\u00eda hecho a Cuba como jurado del concurso de la Casa de las Am\u00e9ricas. Entonces, si ellos estaban convencidos de que Haroldo era un agente cubano, ten\u00edamos que sacar provecho de eso.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Usando a la familia como se\u00f1uelo, \u00bfquiere decir?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfY d\u00f3nde cre\u00e9s que iban a estar m\u00e1s seguros: resguardados en una embajada o en el asiento trasero de un coche que se encaminaba hacia la frontera por calles solitarias?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfEspere: no le hab\u00edan robado a Haroldo el coche?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014S\u00ed, y nos hicieron un favor: \u00e9se era el \u00faltimo auto que hubi\u00e9ramos podido usar. Usamos el coche de los suegros, pero cambiando la patente por una vieja que ten\u00edan guardada en el s\u00f3tano. En los setentas, afortunadamente, las voces corr\u00edan un poco m\u00e1s lento que hoy. Adem\u00e1s, la dictadura era nueva y todav\u00eda no se hab\u00eda afianzado del todo del aparato estatal.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Aun as\u00ed, iban a necesitar documentos para salir del pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Conseguir pasaportes falsos no era tanto problema. Ten\u00edamos amigos que nos pod\u00edan ayudar con eso.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfAmigos? \u00bfCu\u00e1les amigos?<\/p>\n<p>Fabiani se detuvo y me encar\u00f3.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Para que lo sep\u00e1s, joven: Haroldo era comunista y yo tambi\u00e9n. \u00bfO vos cre\u00e9s que lo estaban persiguiendo nada m\u00e1s porque escrib\u00eda novelas?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014No\u2026 no sab\u00eda.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Bueno, ahora lo sab\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Perd\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfQuer\u00e9s seguir escuchando o ya no?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014S\u00ed. Por favor, s\u00ed.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014A Haroldo lo hab\u00edan invitado a refugiarse en Ecuador desde antes. Por mi parte, hab\u00eda viajado con un grupo de teatro itinerante, el Libre Teatro Libre, y por eso ten\u00eda algunos contactos en diferentes pa\u00edses. Eso ayud\u00f3 bastante.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfUsted es actor?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Escen\u00f3grafo. Bueno, tambi\u00e9n actuaba cuando era necesario. Escrib\u00eda y produc\u00eda, tambi\u00e9n. Cuando viaj\u00e1bamos, me adelantaba al resto del grupo para hacer las gestiones en la ciudad siguiente. Pero lo m\u00edo era la escenograf\u00eda. La escenograf\u00eda y la venta de helados. Hubieras probado los sabores que inventaba.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Es usted un tod\u00f3logo. Como lo era Haroldo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Haroldo hac\u00eda cosas que yo nunca. Y sobra decir que escrib\u00eda cosas que yo nunca.<\/p>\n<p>Dej\u00f3 de hablar. Aunque segu\u00edamos en el mismo sal\u00f3n, hab\u00edamos caminado un largo trecho desde sus taconeos en la entrada. Es m\u00e1s, nos hall\u00e1bamos frente a una fila de m\u00e1scaras de calaveras. Colocando una mano en su hombro, le di la vuelta suavemente y dije:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014El se\u00f1or Pelice nunca le hizo una declaraci\u00f3n a Hayd\u00e9e en vida, \u00bfcierto? Cuando finalmente muri\u00f3, lo sepultaron sin siquiera un ata\u00fad. Pero Conti no lo deja ah\u00ed: hace que Pelice vuelva a pasar frente a su casa y que, ahora s\u00ed, se anime a saludarla. Hablan un poco del clima, Hayd\u00e9e le pregunta hacia d\u00f3nde va, \u00e9l inventa que al Prado Espa\u00f1ol y ella responde \u2014canturrea, creo que dice\u2014 que le gustar\u00eda mucho acompa\u00f1arlo. El cohetero le ofrece el brazo, la se\u00f1orita lo toma y por ah\u00ed se van entre el perfume de la noche. Y esa imagen es la que queda fija en la mente del lector, no su soledad ni su mal de orina ni los peces muertos ni nada de eso.<\/p>\n<p>Aun antes de que yo terminara, Fabiani estaba negando obstinadamente con la cabeza.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Par\u00e1, par\u00e1, par\u00e1. Ni lo intent\u00e9s.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfQu\u00e9?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Ni lo intent\u00e9s, joven.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfQu\u00e9 es lo que estoy intentando?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Leeme el primer p\u00e1rrafo de ese mismo texto. Dale.<\/p>\n<p>Saqu\u00e9 mi tel\u00e9fono y, con unos clics, encontr\u00e9 el texto.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u201cLa vida de un hombre es un miserable borrador, un pu\u00f1adito de tristezas que cabe en unas cuantas l\u00edneas. Pero a veces, as\u00ed como hay a\u00f1os enteros de una larga y espesa oscuridad, un minuto de la vida de un hombre es una luz deslumbrante\u201d.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Exactamente. Exactamente. \u00c9sa era mi vida, joven. A\u00f1os de pie en un mostrador de R\u00edo Cuarto, despachando helados y descansando mi brazo para volver al d\u00eda siguiente. Un poco de teatro, mayormente detr\u00e1s de bambalinas, y un poco de activismo fallido. Una historia que ni siquiera interesar\u00eda al peri\u00f3dico local.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Lo \u00fanico que estoy diciendo es que la \u00faltima escena del texto se vuelve tan ver\u00eddica como el resto. Nada m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014S\u00e9 lo que est\u00e1s diciendo, dejame terminar. Aquella noche que rescat\u00e9 a Haroldo, ese instante en que salt\u00e9 del piso de la sala y derrumb\u00e9 al agente en el pasillo, fue mi minuto de luz. \u00a1Y ni se te ocurra arranc\u00e1rmelo! Temblaba, el rostro tan rojo como los diablos de cuernos torcidos. Pero, a diferencia de las m\u00e1scaras, era un rojo moteado, disparejo, que pulsaba y se mudaba conforme resoplaba el hombre. Me desconcertaba.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Claro que no, por supuesto que no. S\u00f3lo que me asombra que hayan logrado mantener el secreto todos estos a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00a1Ja! En eso termin\u00f3 habiendo una suerte de contubernio t\u00e1cito entre nosotros y la dictadura. De nuestro lado, para que nadie intentara buscarnos y, del lado del gobierno, para que nadie se enterara de su reverendo fracaso. \u00a1Imaginate, un comando de inteligencia siendo derrotado por un par de artistas! Hubieran quedado en rid\u00edculo mucho antes de lo de las Malvinas. Por eso, incluso a\u00f1os despu\u00e9s, cuando Garc\u00eda M\u00e1rquez intent\u00f3 sacar la verdad del almirante Massera ac\u00e1 en M\u00e9xico\u2026 \u2014pas\u00f3 dos dedos frente a los labios como si cerrara una cremallera\u2014 no consigui\u00f3 nada.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Espero tener m\u00e1s suerte que don Gabo.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014No te preocupes. Hemos llegado hasta ac\u00e1 y no pienso decepcionarte ahora. Haroldo se qued\u00f3 en la selva de Ecuador, tranquilo. Conoc\u00eda el delta del Paran\u00e1 como el dorso de su mano, se hab\u00eda construido un barco, sab\u00eda perfectamente c\u00f3mo desenvolverse en esos ambientes. Despu\u00e9s de los eventos de esa noche, su \u00fanico deseo era permanecer solo, navegando por los r\u00edos y conviviendo con la gente como un desconocido. Y a eso se ha dedicado.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfSolo? \u00bfSin Marta y los ni\u00f1os?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Fueron a verlo una vez que logr\u00f3 salir de Argentina, claro. Y se quedaron un tiempo con \u00e9l. Pero Haroldo fue tajante con ellos: \u201c\u00c9ste es mi exilio y el m\u00edo s\u00f3lo. No deben sacrificar sus vidas por m\u00ed, tienen que ir a vivirlas\u201d. Adem\u00e1s, hubiera sido muy notorio que toda la familia desapareciera al mismo tiempo, \u00bfno? Una vez que termin\u00f3 la dictadura, regresaron. Siguen yendo y viniendo, pero Haroldo cada vez m\u00e1s reclama su soledad. Es como si realmente lo hubieran matado esa noche, en la casa o en el Vesubio o a donde sea que nos fueran a llevar.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfY nunca regres\u00f3 a Argentina?<\/p>\n<p>Fabiani solt\u00f3 una carcajada.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Una vez s\u00ed lo hizo. Hace algunos a\u00f1os, montaron una obra sobre \u00e9l. <em>Lo que llevo de ausencia <\/em>o algo as\u00ed. La premisa es que Haroldo regresa a su escritorio, que se qued\u00f3 tal como lo hab\u00edan dejado los milicos: destrozado, con papeles y libros desparramados por todos lados. Rememora, recita, fuma, charla con los espectadores. Es una de esas obras muy \u00edntimas, ves, donde el p\u00fablico se sienta incluso en los bordes del escenario. Y entre ellos, una noche, se encontraba Haroldo. Lo fui a buscar a la selva y le dije: \u201cTenemos que ir\u201d. Tuve que sacarlo de ah\u00ed casi a empujones<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u201c\u00bfPara qu\u00e9 quiero ir hasta all\u00e1 para revivir todo ese bodrio?\u201d\u2014, pero finalmente accedi\u00f3. Y ah\u00ed estuvimos entre el p\u00fablico, dos viejos m\u00e1s. En un momento dado, Haroldo acept\u00f3 un mate de manos de Haroldo mientras recitaba. Nadie nos reconoci\u00f3, nadie nos hizo caso. Al final de la funci\u00f3n, afuera en la vereda, me mira y dice: \u201cH\u00e9ctor, pensaba que iba a ser angustiante, pero no fue nada as\u00ed. \u00c9sta es la historia de otra persona ya. El \u00fanico Haroldo Conti en el teatro hoy era el que se hac\u00eda llamar as\u00ed en el escenario\u201d.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfY usted? \u00bfRegresa?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Cosa curiosa. Varios a\u00f1os despu\u00e9s de esa noche, arrestaron en Ginebra a tres argentinos, miembros de una banda que hac\u00eda secuestros para financiar las actividades il\u00edcitas de la dictadura. Cuando publicaron sus fotos, uno de ellos se asemejaba algo a m\u00ed, lo suficiente para que empezara a correr la historia de que yo era un miembro del Batall\u00f3n 601 de Inteligencia, un infiltrado en la casa que les entreg\u00f3 a Haroldo en bandeja de plata. Y as\u00ed lo publicaron en el informe final de la conadep, el <em>Nunca M\u00e1s<\/em>. Claro, ha habido tentativas de limpiar mi nombre posteriormente, pero lo hecho hecho est\u00e1. Mucha gente a\u00fan lo cree. Y eso, sumado a todo lo dem\u00e1s, me dej\u00f3 un sabor amarguito con respecto a mi patria.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Entonces, Conti ya no es Conti y Fabiani ya no es Fabiani.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014As\u00ed parece.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfY no es angustiante ver su nombre manchado sin poder hacer nada al respecto?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfPara qu\u00e9? Ya tuve mi momento de luz deslumbrante. Todo lo dem\u00e1s, si recuerdo bien la cita, es una larga y espesa oscuridad. Ya hice las paces con eso.<\/p>\n<p>Emergimos otra vez al pasillo del segundo piso y caminamos rumbo a la escalera. Abajo en el patio, estaban colocando sillas blancas en filas. En el micr\u00f3fono, alguien probaba la calidad del audio con un marcado \u201cS\u00ed, s\u00ed, uno, dos, tres, s\u00ed\u201d.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfY Haroldo sigue escribiendo? \u2014pregunt\u00e9.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Vaya uno a saber. Que siga juntando pluma con papel de vez en cuando, yo creo que s\u00ed. Pero no ha publicado nada bajo pseud\u00f3nimo, si esto es lo que est\u00e1s preguntando. Su vida ahora es muy sencilla. Y \u00e9l est\u00e1 muy viejo. M\u00e1s que yo. Dijo una vez que, entre la vida y la literatura, eleg\u00eda la vida. Y esa decisi\u00f3n se vuelve todav\u00eda m\u00e1s clara, creo, cuando ves que la vida que estaban a punto de quitarte te ha sido devuelta.<\/p>\n<p>Pas\u00e9 mi mano por el barandal.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfPero no se trata precisamente de eso? Si es que ustedes han tenido una segunda oportunidad de vivir, \u00bfpara qu\u00e9 usarla para seguir escondi\u00e9ndose? La dictadura es una memoria lejana ahora. \u00bfPor qu\u00e9 no aclaran las cosas de una vez por todas? As\u00ed podr\u00edan ayudar a mucha gente a poner punto final.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Se me ocurre que eso es lo que estoy haciendo ahora.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfConmigo?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Claro. Vos escrib\u00eds, \u00bfno? Compartiste un texto tuyo un d\u00eda en el taller.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014S\u00ed, pero\u2026<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Y no creo que te hayas quedado toda la tarde nada m\u00e1s para ayudar a un viejo a hurgar en el ba\u00fal de los recuerdos.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014De hecho, s\u00ed.<\/p>\n<p>Baj\u00e1bamos la escalera.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014A lo que voy es que quiz\u00e1s vos pod\u00e9s relevar a Haroldo y terminar la historia \u2014prosigui\u00f3 Fabiani.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfY si no quiere que la cuente?<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Como \u00e9l dijo esa noche en el teatro, es de otra persona ya. No le pertenece m\u00e1s. Escribila.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00bfComo cr\u00f3nica o como cuento?<\/p>\n<p>Ya est\u00e1bamos en el patio nuevamente.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014Vaya, esa necesidad de clasificar por g\u00e9neros es un poco caduca, \u00bfno? Al menos, eso es lo que ustedes los j\u00f3venes van diciendo todo el tiempo.<\/p>\n<p>Iba a contestar, pero me interrumpi\u00f3 el estruendo de una salva de cohetes que proven\u00eda de la calle. Nos dirigimos a la entrada para descubrir que una calenda iba dando la vuelta en Porfirio D\u00edaz desde Independencia.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00a1Mire, se\u00f1or Fabiani! \u2014grit\u00e9 como pude\u2014. \u00a1Vivan los coheteros! \u00a1Ha de ser obra del se\u00f1or Pelice!<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00a1As\u00ed es, joven! \u00a1As\u00ed es! \u2014exclam\u00f3 el viejo, aceptando un vasito de mezcal y mezcl\u00e1ndose con la muchedumbre. Lo segu\u00ed entre las mujeres que bailaban con canastos de flores en sus cabezas y los monos de calenda que se oscilaban de un lado a otro como gigantes tambaleantes y la banda de metales tocando a todo volumen y m\u00e1s cohetes y los dulces que se disparaban como metralla sobre el p\u00fablico improvisado que llenaba las banquetas y entorpec\u00eda el paso.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">\u2014\u00a1Se\u00f1or Fabiani! \u00a1Se\u00f1or Fabiani! \u2014grit\u00e9\u2014. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1? \u00bfSe encuentra bien?<\/p>\n<p>Pero H\u00e9ctor Fabiani hab\u00eda desaparecido: se lo trag\u00f3 la calenda y no lo volv\u00ed a ver jam\u00e1s, ni en el taller ni en la ciudad ni en ninguna parte. Y ahora, sentado en la sala de lectura de la Biblioteca Henestrosa, termino de redactar este informe con tal de cumplir su \u00faltima voluntad conocida, siendo las dos horas con cincuenta y siete minutos del d\u00eda diecisiete de mayo. Doy fe.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>KURT HACKBARTH El hombre era argentino, obviamente. El voseo y el she\u00edsmo florec\u00edan en campos de vocales alargadas cuando charlaba con sus compa\u00f1eros del taller a la entrada y a la salida. 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