{"id":3682,"date":"2026-07-09T04:54:16","date_gmt":"2026-07-09T04:54:16","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=3682"},"modified":"2026-07-11T17:05:09","modified_gmt":"2026-07-11T17:05:09","slug":"mundo-inmundo-espacio-arte-y-territorio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=3682","title":{"rendered":"MUNDO INMUNDO (ESPACIO, ARTE Y TERRITORIO)"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Arrancamos con esta secci\u00f3n la cual contendr\u00e1 proyectos de investigaci\u00f3n en arte. Nos interesan posturas con una perspectiva basada en la construcci\u00f3n del di\u00e1logo que beneficien la inclusi\u00f3n, el respeto a la diversidad, la participaci\u00f3n y la comunidad, abordados desde un sentido cr\u00edtico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La experiencia del mundo desvaneciente (Entweltlichung) es la p\u00e9rdida de la capacidad de habitar un mundo com\u00fan, sustituido por un aislamiento masificado que Hannah Arendt considera la mayor amenaza para la libertad humana, sin embargo, \u00e9ste se puede inscribir afectivamente a trav\u00e9s del arte, que opera como contrapunto a la p\u00e9rdida de realidad, permitiendo duelos colectivos, el goce ante la supervivencia y la resistencia activa frente a la \u00abbanalidad del mal\u00bb y la fragmentaci\u00f3n social. En el contexto de la Entweltlichung, implica convertir el \u00abmundo inmundo\u00bb en un espacio para la acci\u00f3n com\u00fan, donde la construcci\u00f3n de di\u00e1logo y las pr\u00e1cticas art\u00edsticas devuelven la p\u00e9rdida a trav\u00e9s del testimonio afectivo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Duelo<\/em> (la experiencia de la p\u00e9rdida): provoca una desgarradora p\u00e9rdida de mundo, una \u00absustracci\u00f3n de una parte constitutiva del sujeto\u00bb, donde el duelo se vuelve necesario para reconocer la precariedad de la vida. <em>Goce<\/em> (la resistencia afectiva): la capacidad de iniciar algo nuevo y la acci\u00f3n pol\u00edtica, son formas de goce y resistencia que reafirman la libertad humana frente al desastre, transformando la inmundicia del mundo en una nueva obra de la vida activa. <em>Resistencia<\/em> (pensar en el presente): el arte se convierte en espacio de resistencia, inscribiendo la memoria y la realidad del desvanecimiento en circuitos afectivos que evitan la automatizaci\u00f3n de la persona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>ARTE, ESPACIO Y TERRITORIO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este espacio analizaremos la tr\u00edada Arte, Espacio y Territorio, revisaremos c\u00f3mo las pr\u00e1cticas art\u00edsticas interact\u00faan con los entornos f\u00edsico, digital y simb\u00f3lico para dotarlos de nuevos significados. Es decir, nos interesa ampliar los m\u00e1rgenes conceptuales desde el arte. Mientras que el espacio se entiende a menudo como el \u00e1rea f\u00edsica o compositiva donde se manifiesta la obra, el territorio se expande hacia lo social y cultural, integrando la identidad, la diversidad, la inclusi\u00f3n, el cuidado y las formas de vida en comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por ello en esta primera entrega, Larissa y Cesar comparten con nosotres las reflexiones sobre sus pr\u00e1cticas art\u00edsticas en relaci\u00f3n con el territorio cotidiano, el de todos los d\u00edas; la forma de lidiar con \u00e9l, su indignaci\u00f3n y su prop\u00f3sito. Nos muestran su voz, su posicionamiento, y sobre todo, su manera de hacer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Karla Hamilton<\/strong> (Instagram: @karlahamilt0n)<br><strong>Pavel Ferrer<\/strong> (Instagram: @pavel.ferrer)<br>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"746\" src=\"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/1_CCB-1024x746.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3684\" srcset=\"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/1_CCB-1024x746.jpg 1024w, https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/1_CCB-980x714.jpg 980w, https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/1_CCB-480x350.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Imagen uno: C\u00e9sar Carretero, <em>Luz silenciosa<\/em>, objeto, 2012.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>EN LA PENUMBRA S\u00d3LO HAY UN LUGAR A DONDE IR <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De forma peligrosa me acerco a lo que coloquialmente le llaman \u00abel cuarto piso\u00bb, una analog\u00eda interesante si pensamos en la construcci\u00f3n de uno mismo como si fuera un edificio o una casa. En ese sentido, la imagen que ilustra el inicio de este texto es parte de una serie de trabajos que realic\u00e9 a mis veinticuatro a\u00f1os, en un momento que podr\u00eda nombrar como un intersticio dentro de mi propia autoconstrucci\u00f3n como persona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y cada vez que regreso a esta pieza, trato de descifrar el porqu\u00e9, situarme en quien era cuando elabor\u00e9 este objeto. Cuando hablo de ella, siempre remarco que me ayuda a separar dos formas de ver el mundo. Divididas por el abismo de la edad y de la experiencia, la ingenuidad de mi yo m\u00e1s joven y una realidad m\u00e1s concisa que se me presenta a los treinta y siete a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La casa es, entonces, dentro de mi quehacer, un pilar que me ha permitido hablar de mi contexto, de m\u00ed mismo. Es un eslab\u00f3n que, de forma inconsciente, conecta todo lo que he creado durante mi inconstante carrera art\u00edstica. Pues mi hogar es a donde siempre regreso cuando estoy perdido y, de alguna forma, al regresar, todo vuelve a tener sentido, para bien o para mal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Remiti\u00e9ndome a la canci\u00f3n <em>Happy house<\/em> de Siouxsie and the Banshees <sup>1<\/sup>, \u00e9sta es la casa feliz, aqu\u00ed somos felices, para olvidarnos de nosotros mismos y fingir que todo est\u00e1 bien. Porque, aunque pueda parecer rom\u00e1ntico el regreso al hogar y haya un significado profundo en esos viajes, tambi\u00e9n existe una gran complejidad en ese lugar que habitamos y construimos simb\u00f3lica y materialmente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No todo es maravilloso, ni est\u00e1 bien; a veces s\u00f3lo es un escondite; otras, una jaula. Al admitir esta ambivalencia, se crea un punto de inflexi\u00f3n, en el que la casita blanca de dos aguas se resignifica y genera su primera grieta. En el momento que regreso a mi origen, al Estado de M\u00e9xico, abandono la fantas\u00eda aspiracional que en su momento la sociedad o yo mismo me impuse, cuando empec\u00e9 a hacerme preguntas sobre qui\u00e9n era y c\u00f3mo tendr\u00eda que ser.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este regreso me hundi\u00f3 en un estado de <em>hikikomori<sup>2<\/sup> <\/em>durante un par de a\u00f1os despu\u00e9s de terminar la universidad, sin saber qu\u00e9 hacer, rodeado de las paredes de mi propia casa y observando las casas vecinas a trav\u00e9s de mi ventana. Este periodo de aislamiento me dio otra perspectiva; mientras, de forma paralela, esta pieza (Imagen 1) se desintegraba lentamente: todas las hojas cayeron hasta quedar solo un caj\u00f3n y un esqueleto blanco de lo que cre\u00eda que era una casa, y unos a\u00f1os m\u00e1s tarde termin\u00e9 destruyendo lo que quedaba.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La desintegraci\u00f3n de esa casita en el bosque dio paso al cemento y tabique, lo tangible y pesado, a la imperfecci\u00f3n. La destrucci\u00f3n de la casa blanca fue el cimiento de otra cosa, que se fundaba en algo muy simple: reconocer a Ecatepec como mi punto germinal, aceptarme a m\u00ed mismo. No s\u00f3lo como habitante de un lugar espec\u00edfico, sino como alguien que aterriz\u00f3 en el mundo real.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"617\" src=\"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/2_CCB-1024x617.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3685\" srcset=\"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/2_CCB-1024x617.jpg 1024w, https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/2_CCB-980x590.jpg 980w, https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/2_CCB-480x289.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Imagen 2: C\u00e9sar Carretero, <em>Boceto 79C<\/em>, dibujo, 2023.<br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Realidad que durante los \u00faltimos a\u00f1os se ve reflejada en mis investigaciones, pues he aludido a la incomodidad, a la burla y al estereotipo inherente a ser habitante de la periferia, de Ecatepec espec\u00edficamente. Claro est\u00e1, todos son elementos importantes que incidieron en la construcci\u00f3n de mi personalidad y la percepci\u00f3n del territorio. Son formas sobre todo acad\u00e9micas de darle explicaci\u00f3n a un sentimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Terminan como un eufemismo que evita hablar de forma m\u00e1s directa sobre el rechazo y la alienaci\u00f3n. En mi caso, no s\u00f3lo por ser ecatepense, tambi\u00e9n por ser parte de las disidencias sexuales y las violencias que ambas condiciones conllevan. En s\u00ed, hablar del hogar, de los regresos, de resquebrajar los rastros de \u00abun antiguo yo\u00bb son un escaparate para mostrar mi inconformidad, mi desd\u00e9n por el estado de las cosas y mi forma de habitar diferentes contextos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"534\" src=\"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/3_CCB-1024x534.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3686\" srcset=\"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/3_CCB-1024x534.jpg 1024w, https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/3_CCB-980x511.jpg 980w, https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/3_CCB-480x250.jpg 480w\" sizes=\"(min-width: 0px) and (max-width: 480px) 480px, (min-width: 481px) and (max-width: 980px) 980px, (min-width: 981px) 1024px, 100vw\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Imagen 3: C\u00e9sar Carretero, <em>Boceto 39C<\/em>, dibujo, 2023.<br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque no me veo representado all\u00e1 afuera, ni en las m\u00faltiples representaciones que me aluden. Y a veces el \u00fanico lugar que aparece entre la penumbra y me cobija es la luz en mi hogar, es el \u00fanico lugar al que puedo ir y recorrer, el \u00fanico que conozco bien. \u00bfPor qu\u00e9? De nuevo, regreso a la imagen principal: lo \u00fanico que buscaba en las noches m\u00e1s oscuras era un refugio, un concepto que ha mutado y no siempre representa un lugar f\u00edsico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, a falta de una alegor\u00eda visual m\u00e1s precisa, la casa familiar, como habit\u00e1culo y noci\u00f3n, tiene un gran peso en mi forma de crear, es una extensi\u00f3n de mi cuerpo. Un espacio de ambivalencia, donde se vierten mis angustias y anhelos, pues este lugar\/cuerpo que habito es atravesado por la compleja realidad del territorio. Y, al igual que en esta casa familiar, se desgasta y reconstruye.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De la misma forma, mis preceptos sobre el lugar que habito y ocupo espacialmente han pasado por una reconstrucci\u00f3n y reconciliaci\u00f3n. Como dec\u00eda el arquitecto Friedensreich Hundertwasser, la casa es una tercera piel<sup>3<\/sup>. A\u00f1adir\u00eda que, para m\u00ed, el territorio que habito es una cuarta capa que forma parte de mi epidermis. Y como en cualquier organismo, esa otra capa es imperfecta. \u00bfTendr\u00eda que ser lo contrario y buscar la perfecci\u00f3n? Ahora s\u00e9 que no.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"726\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/4_CCB-726x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3687\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Imagen 4: C\u00e9sar Carretero, <em>Boceto 67A<\/em>, dibujo, 2023.<br><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero es en esa reconciliaci\u00f3n con los diferentes estratos de esta piel que habito, que se da el encuentro con las otras corporalidades, que sufren, anhelan y trabajan por modificar esta capa de nuestro ser. Funciona cual espejo, donde veo reflejadas las inconformidades, pero tambi\u00e9n los procesos de autoconstrucci\u00f3n de una identidad que nos acerque, de las mismas experiencias y necesidades. La necesidad de ser escuchados, vistos; de reconocernos e inventar nuevas realidades.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dicho esto, la forma que encontr\u00e9 para representar mi vida cotidiana, lo que veo diariamente o aquello que verdaderamente conozco, me llev\u00f3 a crear dibujos sobre la calle que he habitado toda mi vida. As\u00ed, los bocetos que acompa\u00f1an este texto (Im\u00e1genes 2, 3, 4) son un ejercicio de autoconocimiento y reconocimiento. En la observaci\u00f3n detallada de aquello que me rodea he encontrado detalles e historias contenidas en esas casas, recuerdos de quienes las habitan o habitaron y de mi relaci\u00f3n con este espacio urbano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No s\u00e9 si el arte es la respuesta, ya que, como estos bocetos, visualizo cada intento y movilizaci\u00f3n que realizamos en colectivo como una cimentaci\u00f3n profunda en el suelo, un intento de arraigar o enraizarnos. Veo nuestras pr\u00e1cticas y nuestras creaciones; asumidos ya como artistas de los m\u00e1rgenes, como un gran boceto, una previsualizaci\u00f3n o incluso como bomba de tiempo que, lenta pero constante, se encamina a dinamitar las paredes que nos restringen.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creo, pues, que en este viaje a trav\u00e9s de las distintas capas y estratos, se configura no s\u00f3lo mi pr\u00e1ctica individual. Hay un camino en com\u00fan con lxs otrxs. Claro, cada cual con sus propias bifurcaciones. Pero en esos entrecruces de caminos se desvelan los deseos en com\u00fan, el intento de edificar puentes, en los que estas constantes analog\u00edas que hago a la arquitectura tienen un sentido: dar un valor significativo a lo que se construye con las propias manos, desde cero, lo que se cae y se vuelve a construir o que, en otros casos, a\u00f1ade m\u00e1s pisos y complejiza las estructuras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed concibo mi pr\u00e1ctica individual o en colectivo, como una gran masa de hogares que se entretejen. Pienso en la ola de concreto que baja desde los cerros y se enclava en lo que alguna vez fue un lago como una necesidad materializada en edificaciones, la que suple los huecos y ausencias institucionales. Reforma la mirada y construye donde en apariencia no hay nada, pero es un todo, un cuerpo, una piel y un hogar para quienes habitamos aqu\u00ed. Pues entre la penumbra este imperfecto hogar es el \u00fanico lugar al que podemos ir.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>C\u00e9sar Carretero<\/strong> <br>En el borde de la ciudad, el territorio es memoria. Exploro mi hogar como herida abierta y refugio en constante transformaci\u00f3n. Ecatepec no s\u00f3lo es un paisaje, es pulsi\u00f3n, resistencia e identidad que se desplazan y se rehacen. Instagram: @cbcccbccb<br>&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8212;&#8211;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1 Siouxsie and the banshees, \u00abHappy House\u00bb, Polydor, 1980, disco compacto.<br>2 Aquellos que se retiran completamente de la sociedad y permanecen en sus propias casas durante un periodo mayor a 6 meses, con un inicio en la \u00faltima mitad de los 20 a\u00f1os y para quienes esta condici\u00f3n no se explica mejor por otro transtorno psiqui\u00e1trico. Mario de la Calle Real y Mar\u00eda Jos\u00e9 Mu\u00f1oz Algar, \u00abHikikomori: el s\u00edndrome del aislamiento social juvenil\u00bb, Rev. Asoc. Esp. Neuropsiq. 38 (2018): 115 &#8211; 129, doi: 10.4321\/S0211-57352018000100006,<br>3 \u00abLa tercera piel de Hunderwasser: El hogar\u00bb, JSM Barcelona, acceso el 29 de enero de 2026: <a href=\"https:\/\/www.jsmbarcelona.com\/post\/2017\/09\/25\/la-tercera-piel-de-hunderwasser-el-hogar\">https:\/\/www.jsmbarcelona.com\/post\/2017\/09\/25\/la-tercera-piel-de-hunderwasser-el-hogar<\/a>.<br><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/5_ELAC-768x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3688\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Imagen primera: Larissa Alc\u00e1ntara, <em>Yo ladro<\/em>, imagen digital, 2025.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>YO LADRO, YO GRITO, YO CANTO <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">LADRIDO<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Imagen primera:<br>Antes del lenguaje \u00e9ramos gru\u00f1idos. Peque\u00f1as pulsaciones se levantaban desde nuestras bocas hasta alcanzar la rabia de un ladrido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Ladrar <\/em>viene del lat\u00edn <em>latrare<\/em>, que refiere al sonido de un perro. Tambi\u00e9n es una met\u00e1fora com\u00fan cuando hablamos de enojo, de reclamo o de advertencia, mientras que <em>latir<\/em> viene del lat\u00edn <em>glattire<\/em> y significaba dar latidos, que se refer\u00eda a ladridos entrecortados o sonidos m\u00e1s asociados a un cachorro; tambi\u00e9n es la imagen de la vida, de lo que nos mueve.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay una pintura muy famosa de Rufino Tamayo llamada <em>Animales<\/em> (1941), donde vemos a dos perros mostrando los dientes. Se aprecia que ladran con fuerza, gru\u00f1en y ahuyentan a quien se aproxima; defienden su tierra o su alimento: est\u00e1n listos para atacar. Actualmente, de manera popular, latir se entiende como el sonido que hace o viene del coraz\u00f3n. Lozano-Hemmer lo aborda en <em>Sala de pulso<\/em> (2015), una instalaci\u00f3n art\u00edstica en la que los visitantes ponen sus manos en un sensor que detecta el ritmo de su coraz\u00f3n y lo traduce en palpitaciones de luz a trav\u00e9s de una bombilla instalada en el techo, la cual se une a otras 299 bombillas que palpitan al ritmo de otros, haciendo que toda una sala se apague y se ilumine al ritmo de muchos corazones. Entonces, tenemos, por un lado, <em>ladrar, gru\u00f1ir, defender, alertar,<\/em> mostrar los dientes; por el otro, <em>latir, vibrar, pulso, frecuencia, coraz\u00f3n<\/em>. Pero en otra \u00e9poca, <em>ladrar<\/em> y<em> latir <\/em>eran sin\u00f3nimos; fue con el tiempo que latir se volvi\u00f3 el verbo popular para referirse al sonido que viene del coraz\u00f3n. Ser de Ecatepec puede sentirse as\u00ed, como un doble significado o una contradicci\u00f3n: <em>ladrar<\/em> viene del origen o del pasado, de las formas rabiosas de defendernos, de mostrar los dientes frente a las injusticias, como los perros en la pintura de Tamayo, de gru\u00f1ir por desacuerdo o ante el cansancio, el dolor y el hartazgo; mientras que <em>latir <\/em>es sobre el presente: habla de nuestra forma de hacer, de resonar con el pulso de otros e iluminar una a una las bombillas como en la instalaci\u00f3n de Hemmer, buscando la sincron\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos hemos aprendido a defender nuestro territorio mostrando los dientes, pero tambi\u00e9n somos conscientes de las limitaciones del impulso de ladrar, de hacer desde la rabia. \u00bf<em>Ladrar<\/em> y <em>latir <\/em>pueden volver a unirse para significar lo mismo? Fuerza, firmeza, comunidad, llamado, alerta, defensa, frecuencia, sinton\u00eda. Considero que hay que atravesar el aullido; es decir, lo visceral, la defensa, para ver lo que el grito ofrece. Comprender que aullar viene de la falta de lenguaje, no por escasez, no por no tener el vocabulario para enunciarnos, sino por insuficiencia; es decir, que las palabras no alcanzan a comunicar lo verdaderamente rabioso y po\u00e9tico de nuestra indignaci\u00f3n, lo que llevamos dentro. Ladrar es la forma instintiva de defendernos; tambi\u00e9n nos permite escuchar otros ladridos, reconocernos, pero cuando buscamos organizarnos se necesita acudir a algo m\u00e1s, se necesita el grito.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/6_ELAC-768x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3689\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Imagen segunda: Larissa Alc\u00e1ntara, <em>Yo grito<\/em>, imagen digital, 2025.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">GRITO<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Imagen segunda:<br>Un sonido asciende desde el est\u00f3mago, agitado por la rabia empuja hacia el pecho,<br>rebota hasta la garganta para llegar a la boca donde toma su dulce dulce sabor y sale con justa impaciencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchas veces me encontr\u00e9 con el cuerpo entumecido, la cara caliente y el pecho hinchado, sosteniendo un sonido proveniente del est\u00f3mago. Ira, frustraci\u00f3n, cansancio e injusticia se acumulan ah\u00ed. Habitar en Ecatepec representa atravesar esta sensaci\u00f3n constantemente, cuando buscar un empleo digno cerca de casa es irreal, cuando la movilidad cuesta un tercio del salario m\u00ednimo y una sexta parte del d\u00eda; al crecer en el municipio com\u00fanmente nombrado como el peor lugar para vivir, por su calidad de servicios p\u00fablicos e inseguridad; hogar de m\u00e1s de un mill\u00f3n y medio de habitantes. Estos y m\u00e1s datos inundan las noticias, los peri\u00f3dicos, las redes sociales, como si se necesitara m\u00e1s publicidad ante el prejuicio que ya existe sobre mi hogar. Vivir aqu\u00ed es sortear el fastidio, el miedo y la incertidumbre, es acumular presi\u00f3n en el pecho. Somos personas indignadas; confrontamos el vivir cotidiano con el cuerpo, lo ponemos, hasta que la presi\u00f3n comienza a buscar salida. Entonces sube hacia la garganta y se vuelve sonido. Transitamos de la rabia y lo visceral del aullido al grito, desde la denuncia, la disputa y la b\u00fasqueda de narrativas que reivindiquen nuestras experiencias, el rechazo al estigma, a la romantizaci\u00f3n de un territorio, a la explotaci\u00f3n est\u00e9tica de identidades culturales. Cuando aparece la indignaci\u00f3n y convierte el ladrido en algo m\u00e1s organizativo, como el grito, es muchas veces escandaloso, cargado de furia, y podemos verlo en los \u00faltimos a\u00f1os en protestas, cierre de carreteras, vidrios rotos, pintas en monumentos. Por eso gritamos, para organizarnos, para articular y exteriorizar nuestra experiencia, para poner en el imaginario representaciones dignas de nuestras vivencias. ocupar espacios donde nuestra voz sea escuchada. Tambi\u00e9n entiendo que nos podamos sentir agotados por las implicaciones que esta indignaci\u00f3n tiene en nuestra cotidianidad: retrasos en nuestros traslados, descuentos en nuestro salario, m\u00e1s agotamiento en general. Porque gritar requiere esfuerzo, organizaci\u00f3n, fuerza y constancia, pero pregunto: \u00bfla indignaci\u00f3n es s\u00f3lo eso? \u00bfLa organizaci\u00f3n de la rabia s\u00f3lo puede ser grito? Invito a imaginar formas para que el grito salga, no necesariamente para ensordecer, sino para producir en otros lo que aquel que grita siente; es decir, encontrar formas de alzar la voz sin desgarrarnos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/7_ELAC-768x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3690\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Imagen tercera: Larissa Alc\u00e1ntara, <em>Yo canto<\/em>, imagen digital, 2025.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">CANTO<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">Imagen tercera:<br>Bienaventurados los que ladran porque de ellos ser\u00e1 la tierra insurrecta.<br>Bienaventurados los que gritan, pues ellos son la dignidad encarnada.<br>Bienaventurados aquellos que hoy cantan, pues de ellos ser\u00e1 el gozoso ma\u00f1ana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El grito de una persona puede ser ignorado, el grito de dos dif\u00edcilmente pasa desapercibido, pero m\u00e1s de tres gritando al unisono\u2026 cantan, y el canto es gozo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfC\u00f3mo se pasa del grito al canto? Para contestar, regreso a la indignaci\u00f3n y su dimensi\u00f3n creativa, presente en la producci\u00f3n art\u00edstica de muchos. Yo me recuerdo en diversos momentos experimentado enojo e ideando \u00absoluciones\u00bb ingeniosas, po\u00e9ticas o absurdas, no para realmente registrar una patente o llenar un pliego petitorio, sino para apaciguar la frustraci\u00f3n, para re\u00edr un rato y transformar la rabia a trav\u00e9s del hacer. \u00bfHacer qu\u00e9? Arte. No quiero decir que la indignaci\u00f3n es inspiraci\u00f3n pura y que nos salva de las injusticias del mundo, que gracias a todo lo que est\u00e1 mal en nuestro municipio existimos personas creativas. No se puede reducir las condiciones a una est\u00e9tica o una bandera, incluso de una condici\u00f3n o de un territorio. Existe un deseo genuino y constante de que las condiciones materiales, sociales y espirituales mejoren, que toda esta desigualdad deje de afectar nuestra cotidianidad, pero en lugar de imaginar que no existe esperanza o quedar inmovilizada, quiero resaltar su uso para la creaci\u00f3n. Transitar del sentimiento de indignaci\u00f3n a la acci\u00f3n creativa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pienso en la primera vez que fui a un fandango: de un momento a otro y naturalmente, como si fuese un acto ensayado, las jaranas y los requintos sonaron al un\u00edsono; despu\u00e9s un cantor tir\u00f3 versos y otras voces le siguieron; todo suced\u00eda alrededor de una tarima de madera que comenz\u00f3 a sonar a la par de los m\u00fasicos y que generaba las percusiones en un acto orquestal natural y coordinado. Hubo mucha risa, mucha improvisaci\u00f3n y, supongo, errores. Cada asistente participaba (desde las cuerdas, el zapateado o el canto), sal\u00eda y volv\u00eda a entrar sin pena o miedo. Fue org\u00e1nico, impreciso y festivo. Me gust\u00f3 mucho y me reson\u00f3 su manera de organizaci\u00f3n y participaci\u00f3n para colectivizar emociones y manifestar injusticias a trav\u00e9s de la fiesta; entonces, trat\u00e9 de imaginar c\u00f3mo ser\u00eda un fandango art\u00edstico, una fiesta de artistas, cantando, bailando y gozando juntos. Por ejemplo, en un fandango existen voces individuales que se unen y crean una armon\u00eda colectiva. De esta misma forma, los artistas, desde sus pr\u00e1cticas, sus condiciones y su producci\u00f3n se pueden unir y se han unido para sumar esfuerzos, pero tambi\u00e9n est\u00e1n quienes bailan y a\u00f1aden las percusiones, brindando sonido, baile, alegr\u00eda. As\u00ed sucede en el arte: la suma de la creaci\u00f3n individual a un esfuerzo colectivo puede resultar gozosa y potente, adem\u00e1s de que permite el reconocimiento a la diversidad de medios, oficios, t\u00e9cnicas y temas en un territorio. Los cantores o versadores en un fandango entran y salen en diferentes momentos de la canci\u00f3n, como en una colaboraci\u00f3n art\u00edstica, y aportan con ideas, propuestas e iniciativas en los momentos en que es posible, para luego retirarse para participar en otros intereses, proyectos o cantos, creando un entretejido o un di\u00e1logo constante que nutre reflexiones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Propongo el t\u00e9rmino <em>fandango art\u00edstico<\/em> para hablar del hacer colaborativo o colectivo entre artistas; crear y gozar juntos, como en un fandango, resaltando la importancia de la potencia gozosa, adem\u00e1s de las implicaciones que posee para contrarrestar lecturas err\u00f3neas, estigmatizantes o rom\u00e1nticas sobre nuestro territorio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Ecatepec, muchos hemos ocupado nuestra voz para contrarrestar el silencio, atravesando el umbral del aullido para articularlo y volverlo canto. He presenciado alaridos que eran solos, que fueron grito, que incomodaban; los he escuchado volverse canto y, en consecuencia, fiesta y gozo, al hacerlo al un\u00edsono, al ritmo, bailando, al insistir a trav\u00e9s de la constancia, al salir e iniciar o sumarse a un fandango para gritar juntos en busca de la dignidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las oportunidades que he tenido de crear a trav\u00e9s del fandango me han llevado al disfrute, por eso abro la invitaci\u00f3n a imaginar alternativas m\u00e1s all\u00e1 del individualismo, del silencio, la fragmentaci\u00f3n o a la competencia, donde nos podamos acompa\u00f1ar desde el goce, haciendo segunda voz en nuestros sentires.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00a1El fandango art\u00edstico frente al mutismo solitario!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Larissa Alc\u00e1ntara<\/strong> <br>Hacer arte viene de la insuficiencia de palabras. Crear mundo a trav\u00e9s de las im\u00e1genes es una forma de compartirme, pero tambi\u00e9n de estar abierta al mundo de otros. Es el resultado de saberme con opciones, de hacer o\u00edr mi voz, que sabe ladrar, pero tambi\u00e9n cantar. Instagram: @larissadeltiempo<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay veces que el arte es m\u00e1s que las im\u00e1genes. Me refiero a cuando compartes con un otro u otros iguales a ti, con sus complejidades, s\u00ed, pero con la misma voluntad de acci\u00f3n. En esos casos hay un lenguaje com\u00fan donde el intercambio trae resonancia, amplitud y, principalmente, disfrute. La apuesta de crear con otros va en ese sentido, el apoyo mutuo, para hacer del arte no s\u00f3lo una simbolizaci\u00f3n del mundo interior, sino establecer acciones y afectos en el espacio material para confrontar la soledad, la fragmentaci\u00f3n o la competencia, para sostener nuestras propias narrativas frente a ese otro que romantiza o estigmatiza nuestras vidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es entonces cuando algo poderoso sucede y s\u00f3lo se hace evidente cuando estamos juntos, que se descubre en los momentos de confluencia y cruce. Una fuerza simb\u00f3lica que, al un\u00edsono, busca romper, cuestionar, volver a nombrar y rearmar las narrativas negativas que se han construido sobre nosotros. Pero, sobre todo, hay una energ\u00eda o sinergia que emana al compartir nuestras experiencias, vivencias o an\u00e9cdotas. Ya sea en forma de arte o s\u00f3lo en charlas casuales, encontrarse con quienes entienden y experimentan el mismo espacio habitado se vuelve algo significativo. En el acto de encontrarnos existe una fuerza que puede cambiar y dinamitar todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Arrancamos con esta secci\u00f3n la cual contendr\u00e1 proyectos de investigaci\u00f3n en 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