{"id":375,"date":"2023-10-12T00:00:32","date_gmt":"2023-10-12T00:00:32","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=375"},"modified":"2023-12-29T16:52:58","modified_gmt":"2023-12-29T16:52:58","slug":"del-estallido-social-al-desinflase-sin-mas-cronica-del-proceso-chileno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=375","title":{"rendered":"DE ESTALLIDO SOCIAL A DESINFLARSE SIN M\u00c1S (CR\u00d3NICA DEL PROCESO CHILENO)"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.21.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb background_color=\u00bbRGBA(255,255,255,0)\u00bb custom_padding=\u00bb1px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.21.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb min_height=\u00bb18px\u00bb custom_margin=\u00bb-2px|auto|-1px|auto||\u00bb custom_padding=\u00bb||0px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.21.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p><strong>MARIO ORTEGA<\/strong><\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb min_height=\u00bb1080px\u00bb custom_margin=\u00bb1px|auto|23px|auto||\u00bb custom_padding=\u00bb||0px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.21.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font=\u00bb||||||||\u00bb text_text_color=\u00bb#FFFFFF\u00bb text_font_size=\u00bb18px\u00bb text_line_height=\u00bb1.4em\u00bb background_color=\u00bb#B3B3B3&#8243; text_orientation=\u00bbcenter\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb min_height=\u00bb100px\u00bb height=\u00bb100px\u00bb custom_margin=\u00bb0px||||false|false\u00bb custom_padding=\u00bb24px|25px|0px|25px|false|false\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><em>Pasaba por aqu\u00ed y por supuesto me preguntan: \u00ab\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3, eh, Chile?, \u00bfqu\u00e9 ocurri\u00f3?\u00bb<\/em><\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font=\u00bb||||||||\u00bb background_color=\u00bbRGBA(255,255,255,0)\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p><strong>Casi como que uno se encoge de hombros cuando arrecia la pregunta<\/strong>, no porque no haya explicaci\u00f3n, sino porque la realidad ha sido demasiado abrumadora frente al c\u00famulo de expectativas que en Chile nos hab\u00edamos forjado desde el magn\u00edfico estallido social de octubre de 2019.<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Estuvimos ah\u00ed en las calles, con la movilizaci\u00f3n ciudadana y las protestas, frente a la represi\u00f3n policial, que fue feroz. Percibimos el pulso de lo que pujaba por reivindicarse luego de a\u00f1os de expolio. Concretamente: millones de personas abarrotando las avenidas para manifestar su descontento contra el latifundio neoliberal que hasta el d\u00eda de hoy es Chile. Pensiones dignas; educaci\u00f3n digna; acceso a la salud; mejores salarios, y tanto m\u00e1s: demandas que son comunes a muchos pueblos, pero que en Chile ya se presentan como evidentemente exigibles por la misma riqueza que ha ido generando el pa\u00eds desde hace muchos a\u00f1os \u2014modelo de crecimiento para tantos incautos\u2014, pero que han quedado postergadas y seguir\u00e1n postergadas pese a aquel ilusorio estallido social de 2019 citado.<br \/>\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 entonces? Mientras escrib\u00eda estas l\u00edneas introductorias record\u00e9, ni siquiera como consuelo, sino como buen consejo para tener en cuenta y encauzar mejor este tipo de procesos, unas palabras del gran narrador W. G. Sebald, en su libro <em>Los anillos de Saturno<\/em>: \u201cEs natural que el verdadero transcurso de la historia haya sido completamente distinto, porque siempre que uno se imagina el futuro m\u00e1s hermoso est\u00e1 ya encaminado a la siguiente cat\u00e1strofe\u201d.<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Hay que cuidar los procesos. Hay que apuntalar la lucha, sobre todo con bases morales m\u00e1s s\u00f3lidas, con una convicci\u00f3n disciplinada y decidida que en su desarrollo nos conduzca a una m\u00edstica m\u00e1s concreta. Si no, ya ven lo que pasa, otra vez, en Chile. El impulso chileno fue genial, desbordante, a tal punto que un amigo desde Madrid me ped\u00eda que escribiera una cr\u00f3nica, casi en <em>caliente<\/em>, sobre lo que estaba ocurriendo. Tuve el privilegio de haber vuelto por esos a\u00f1os a mi pa\u00eds y haberlo vivido desde las calles, pero nunca he sido de escribir sobre las ascuas de la inmediatez ni desde el entusiasmo que generan, seguramente debido a que mi temple es m\u00e1s cercano a la cita de Sebald antes mencionada. Aun as\u00ed, la petici\u00f3n de mi gran amigo Juan desde Madrid me urg\u00eda, me apuntalaba y casi que me obsed\u00eda. Pensaba siempre en ello. Era como querer hablarle a Juan y no poder por la distancia, as\u00ed que el \u00fanico modo era cumplir con su petici\u00f3n. Sin embargo, lo \u00fanico que ten\u00eda en mente eran im\u00e1genes fragmentadas, y sobre todo las pancartas, las innumerables pancartas que la gente alzaba por las calles: mensajes que se entrecruzaban en mi memoria y que conformaron una especie de tapiz mental de lo que yo m\u00ednimamente podr\u00eda dar cuenta.<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0As\u00ed fue como estructur\u00e9 esta especie de <em>cr\u00f3nica po\u00e9tica<\/em> de esos d\u00edas. Y digo cr\u00f3nica po\u00e9tica, sobre todo por el modo fragmentario en que ha sido construida, basada en los esl\u00f3ganes de las pancartas y grafitis que uno ve\u00eda al pasar y que impresionaron vivamente mi memoria. Est\u00e1n citados e intercalados literalmente en el texto de la cr\u00f3nica, as\u00ed como tambi\u00e9n las expresiones de algunos personajes p\u00fablicos del momento. Era tal la ilusi\u00f3n por representar en palabras lo que yo hab\u00eda vivido en esos d\u00edas, que llegu\u00e9 a imaginar a mi pa\u00eds como una especie de \u201coficina de desobediencia\u201d, tal como lo hab\u00eda visto a\u00f1os atr\u00e1s en Barcelona, con esa organizaci\u00f3n del mismo nombre que ense\u00f1aba a la gente a desobedecer y resistir \u201cle-gal-men-te\u201d. Se trataba, por tanto, de lo mismo. De sostener esa rebeld\u00eda e institucionalizarla, como en el proceso constituyente que vino despu\u00e9s. Pero\u2026 \u00bfqu\u00e9 pas\u00f3?<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.21.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb min_height=\u00bb572.1px\u00bb custom_margin=\u00bb-13px|auto|-18px|auto||\u00bb custom_padding=\u00bb||0px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.21.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Foto1.jpg\u00bb title_text=\u00bbFoto1&#8243; _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-20px||70px|||\u00bb custom_padding=\u00bb||0px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font_size=\u00bb12px\u00bb text_line_height=\u00bb1.5em\u00bb min_height=\u00bb68.6px\u00bb custom_margin=\u00bb-69px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb5px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p>El Patio 29 del Cementerio General fue el lugar donde se ocultaron los cuerpos e identidades de detenidos desaparecidos y ejecutados pol\u00edticos durante la dictadura de Augusto Pinochet.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.21.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb min_height=\u00bb3655.5px\u00bb custom_margin=\u00bb-16px|auto|-16px|auto||\u00bb custom_padding=\u00bb0px||0px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.21.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-33px||1px|||\u00bb custom_padding=\u00bb41px||27px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p><strong>OFICINA DE DESOBEDIENCIA<\/strong><br \/><strong>(CR\u00d3NICA PO\u00c9TICA DE UN ESTALLIDO SOCIAL)<\/strong><\/p>\n<p>Pasaba por aqu\u00ed y me dio por fabular la idea de legislar (tome nota, se\u00f1or ministro) unos flamantes delitos econ\u00f3micos contra la humanidad.<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Es hora ya, \u00bfno les parece? De modo que para tan excelso designio se abre una ronda de preguntas y respuestas y, entretanto, con suma urgencia prop\u00f3nese la creaci\u00f3n de una oficina de desobediencia econ\u00f3mica.<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Hasta ahora \u00edbamos por ah\u00ed muy sueltos de cuerpo creyendo y tolerando esas ficciones potenciadas por la tecnolog\u00eda televisiva y computacional: el desarrollo, t\u00f3mese la pildorita del desarrollo aupado en cifras, \u00edndices burs\u00e1tiles, ch\u00e1chara de periodistas y tecn\u00f3cratas, que si se crece al tanto o m\u00e1s por ciento, pero \u00bfte acuerdas?, a\u00f1os atr\u00e1s, de ah\u00ed viene toda esa supercher\u00eda, la cancioncita aquella para el plebiscito, a\u00f1o 1988, votar que no y corear, \u00bfc\u00f3mo era?, que la alegr\u00eda ya viene, una alegr\u00eda negociada con la bota militar a puntapi\u00e9s furtivos bajo la mesa y el fusil como que haci\u00e9ndote cosquillas. \u00bfCierto que s\u00ed, se\u00f1or presidente de entonces? Ser\u00e1 de seguro usted recordado con sus propias palabras: en la medida de lo posible. Justicia en la medida de lo posible, pa\u00eds en la medida de lo posible, lo posible en la medida de lo posible.<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Y ese tenista luego por la tele, \u00bfte acuerdas?, n\u00famero 1, famoso: la soluci\u00f3n al problema de la salud era tener buena salud, y santas pascuas. Y ahora, adem\u00e1s, despu\u00e9s de treinta a\u00f1os seguimos en las mismas miasmas dictatoriales, milicos pension\u00e1ndose a destajo y el resto de los chilenos jodidos por las AFP (asociaciones de fondos de pensiones), saqueo aderezado de guarismos, calva la sombra machacada del follaje en el Wallmapu militarizado, del agua s\u00f3lo se oye la sed, o como mucho el eco de esas aguas, lo sentimos, el agua no moja y s\u00f3lo se oye, pues fue privatizada, y al cabo de treinta a\u00f1os, treinta pesos m\u00e1s en el transporte y todo estalla. Que vivan los estudiantes \/ salt\u00e1ndose torniquetes \/ alados hasta los dientes \/ relumbran como cohetes.<\/p>\n<p style=\"padding-left: 40px;\">A-ya-ya-yai. Ponga otra ronda, se\u00f1or ministro.<\/p>\n<p>Pasaba por aqu\u00ed, dec\u00eda, proponiendo ingenuamente una oficina de desobediencia, porque a\u00f1os atr\u00e1s, cuando viv\u00eda en Barcelona, hab\u00eda una de esas por all\u00e1 (viene de ah\u00ed la idea en realidad). Un lugar donde a la gente literalmente se le ense\u00f1aba a evadir, todo eso s\u00ed de forma leg\u00edtima, pac\u00edfica, muy a lo catal\u00e1n, dir\u00edan ellos, pura desobediencia civil. Pero resulta que aqu\u00ed en Chile vamos a lo bestia, me se\u00f1al\u00f3 hace poco una amiga barcelonesa. Suena bonito, todo el pa\u00eds s\u00fabitamente convertido en una formidable oficina de desobediencia no s\u00f3lo econ\u00f3mica, sino tambi\u00e9n pol\u00edtica. Veo que no ha tomado nota, se\u00f1or ministro. <em>Se fueron <\/em><em>al chancho<\/em>, dir\u00e1 afirulando usted los labios (mi amiga dice a lo bestia). Veo que su jefe y sus secuaces tampoco lo entienden. Un mandam\u00e1s del metro, incluso ufano, cacareaba: \u201cOye, cabros, esto no prendi\u00f3\u201d. Por un momento se pensaba que los hombres de corbata ganar\u00edan otra vez la partida; sus sonrientes canalladas, su sorna sarnosa, venga otro d\u00eda, sus f\u00f3rmulas, hoy no, venga otro d\u00eda, sus formularios. Pero la desobediencia de la muchachada puso patas arriba la beater\u00eda burocr\u00e1tica y cruel de esos oficinistas perfectamente peinados y frustrados en sus escaparates gubernamentales. A\u00f1os y a\u00f1os de aguantar el expolio, el Evangelio seg\u00fan San Saqueo, \u00bfy ahora se persignan espantados por unos chiquillos saltando torniquetes? Venga otra ronda, se\u00f1or ministro, quiero decir, d\u00edgale al jefe que ahora le toca a \u00e9l. Llene el pa\u00eds de torniquetes, se\u00f1or presidente, y ver\u00e1 que a los estudiantes les crecer\u00e1 un atletismo evasor que ni al mejor campe\u00f3n ol\u00edmpico saltando vallas.<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Pasaba por aqu\u00ed nom\u00e1s, y la verdad es que me quedo con ustedes. A\u00f1os de estar fuera de Chile, muchos a\u00f1os de Ni-Pa\u00eds, desilusi\u00f3n de ni querer volver para poder ser uno mismo, pero ahora me quedo con ustedes, al menos por ahora. Una tregua, una manera de reconciliarme con mi pa\u00eds a partir de ese inolvidable 18 de octubre de 2019. Todo Chile es de pronto un tsunami que ni la m\u00e1s oficinesca idea de desobediencia podr\u00eda siquiera imaginar y poner en marcha. \u00a1Y claro que aqu\u00ed vamos a lo bestia! \u00a1Por supuesto que nos fuimos al chancho! Patas arriba todo, entre los arrebatados flujos y reflujos de ese furor, en medio del vendaval de insurrecci\u00f3n, grafitis y pancartas parec\u00edan lo \u00fanico intacto. <em>Con todo sino pa\u2019qu\u00e9<\/em>, dec\u00edan. Con todo si no lo mismo nos dar\u00e1 lo mismo. Despierta. Es hora. \u00bfSe puede? <em>No se pide permiso para cambiar la historia.<\/em> \u00bfPero se puede? \u00bfEst\u00e1 autorizada la marcha? Vaya pregunta. \u00bfMillones en las calles y hay que pedir permiso? \u00a1\u00c9se es el problema! Despierta. No te quedes en el sopor de aquello que dicen que es normal. <em>No volveremos a la normalidad porque la normalidad era el problema.<\/em> Despi\u00e9rtame, te pido por favor, porque parezco estar metido en un sue\u00f1o dentro de otro sue\u00f1o. Como en las pel\u00edculas. Como una invasi\u00f3n alien\u00edgena, dec\u00eda la rid\u00edcula esposa del presidente. De no creer que <em>Chile despert\u00f3<\/em>. Est\u00e1s ah\u00ed, entonces. Lo inveros\u00edmil es lo que sucede. No volveremos. <em>Chile despert\u00f3<\/em>, y \u00e9se es el sue\u00f1o dentro de otro sue\u00f1o dentro de otro sue\u00f1o dentro de otro sue\u00f1o donde ya nada nos da lo mismo y los sue\u00f1os de cada uno coinciden con los de todos. Una vez m\u00e1s, <em>los estudiantes no te dejar\u00e1n dormir si t\u00fa no les dejas so\u00f1ar<\/em>. Una vez m\u00e1s marcaban el camino, llamando a la evasi\u00f3n. Saltaban torniquetes. <em>Evade, evade, evade todo menos la realidad<\/em>. Es hora. Es aqu\u00ed y ahora.<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Estuvimos ah\u00ed con mis amigos varias veces: Plaza Baquedano, Plaza Italia, hoy bien rebautizada Plaza Dignidad. Recuerdo la primera vez que fuimos. En un momento quisimos ingenuamente asomarnos a la esquina de la Alameda con Vicu\u00f1a Mackenna. Quise yo, en realidad, pues el grupo me hab\u00eda confiado guiarles. Las multicolores pancartas,\u00a0 banderas y atuendos dieron paso de pronto a grises, negras capuchas, cada vez m\u00e1s negras, torsos con escudo, piedra en mano o arrojada feroz contra la ferocidad del arrogante y paquid\u00e9rmico blindado lanza-agua arremetiendo su chorro torpe contra los aperrados y aguerridos combatientes que, a todo esto, <em>que viva, que viva, que viva la capucha, el rostro m\u00e1s bonito del pueblo que lucha<\/em>, cuando lo estaba all\u00ed viendo, yo ni ten\u00eda idea de que se llamaban, o despu\u00e9s se les llam\u00f3, del mismo modo en que en ese preciso instante lo pens\u00e9: <em>madre m\u00eda, nos hemos venido aqu\u00ed a meter a la \u201cprimera l\u00ednea\u201d,<\/em> dije a mis amigos. \u00a1Vuelta todos atr\u00e1s! Apura, apura. Y el lloriqueo por las bombas lacrim\u00f3genas nos imped\u00eda retroceder con claridad. <em>Llor\u00e9 m\u00e1s por mi ex que por tu lacrim\u00f3gena<\/em>. Casi lloraba como una despechada desde su palacete presidencial la primera dama, frente a las tropel\u00edas de la Primera L\u00ednea. Si parece una invasi\u00f3n alien\u00edgena, gimoteaba. Ser\u00e1 usted la primera dama, se\u00f1ora (rid\u00edculo apelativo de por s\u00ed), pero parece ser la \u00faltima en enterarse y asumir que<em> los marcianos llegaron ya, y llegaron con ganas de marchar<\/em>.<br \/>Respuesta inmediata, doctrina del <em>shock<\/em>: toque de queda. Contrarrespuesta: cacerolazo. Toque de qu\u00e9, toque de qu\u00e9, y qu\u00e9 \u00bfah?, si bail\u00e1bamos cumbia caceroleando de lo lindo en la esquina de Santa Filomena con Pur\u00edsima. <em>Tenemos ollas, ellos metralletas<\/em>. Y, en cuanto ve\u00edamos milicos aparecer ah\u00ed al fondo de la calle, corr\u00edamos como lauchas a guarecernos en nuestros hogares. Una danza que se repet\u00eda hasta altas horas. Cumbia caceroleada, qu\u00e9 vacil\u00f3n, qu\u00e9 d\u00edas.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Foto3.jpg\u00bb title_text=\u00bbFoto3&#8243; _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font_size=\u00bb12px\u00bb min_height=\u00bb0px\u00bb custom_margin=\u00bb-29px||12px|||\u00bb custom_padding=\u00bb8px||3px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p>Protestas en Chile de 2019, Plaza Baquedano, Santiago, Chile.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p>Quienes mejor danzaron, eso s\u00ed, fueron Las Tesis, que consiguieron hacer bailar a mujeres de todo el mundo con su coreograf\u00eda feminista: <em>y la culpa no era m\u00eda, ni d\u00f3nde estaba ni c\u00f3mo vest\u00eda, el violador eres t\u00fa<\/em>. Y tu doctrina del shock, tu paz y tu normalidad. Tu beater\u00eda patriarcal. Esa violencia as\u00e9ptica que ejercen. La paz de los cementerios. Ese sistema basado en la cosm\u00e9tica crediticia y, por tanto, para que la democracia contin\u00fae musculando deudas, la prioridad ser\u00e1 reestablecer cuanto antes el orden p\u00fablico. \u00a1M\u00e1s polic\u00edas a las calles! Nada que hacer, amigo, si fueron no s\u00e9 ya cu\u00e1ntos millones ese viernes 25 de octubre en Santiago de Chile y decenas de otras ciudades. Luego se hizo tradici\u00f3n: cada viernes cientos de miles sal\u00edan a las calles no s\u00f3lo en Plaza Dignidad, sino tambi\u00e9n por todo el pa\u00eds. Un enemigo poderoso, implacable, una guerra, cacareaba el presidente. Implacable era la impotencia que desbordaba las calles con mensajes: <em>me falta pancarta para toda la rabia que tengo, no s\u00e9 qu\u00e9 poner, pero estoy aqu\u00ed<\/em>. As\u00ed cada viernes durante varios meses. El resto de la semana tampoco hab\u00eda tregua: las incontables veces que pas\u00e9 cerca de Plaza Dignidad, por la Alameda, por Vicu\u00f1a Mackenna, por esos barrios de la zona cero, ve\u00eda repetirse el mismo jueguito de gato y rat\u00f3n entre la muchachada cada vez menos numerosa y la polic\u00eda. Por supuesto, era papilla sabrosa para los informativos, como las micros quemadas, los saqueos. <em>Seguiremos siendo noticia hasta hacer historia.<\/em><br \/>Lo que nadie pod\u00eda ignorar, aunque la tele disimulara, fueron esas im\u00e1genes de un grupo de polic\u00edas jalando a hurtadillas una sustancia rara, <em>Mentholatum<\/em>, dijo el alto mando que era, una pomadita que aqu\u00ed en Chile se usa para el catarro. \u00bfMentholatum para contrarrestar el efecto de las lacrim\u00f3genas? El caso es que la pomadita en cuesti\u00f3n parec\u00eda que desquiciaba todav\u00eda m\u00e1s a los pacos, poli, yuta, ACAB (calma, qu\u00e9 acelerado est\u00e1s, \u00bfno?), que arremet\u00edan con mucha mayor sa\u00f1a a la intr\u00e9pida muchedumbre. Hubo otra imagen, eso s\u00ed, se\u00f1era entre la algarab\u00eda, la represi\u00f3n y la h\u00fameda humareda: una pareja de capuchas se besaba justo antes de ser detenida por los pacos. Me enamor\u00e9 de ti en el estallido, pero <em>ni tuya ni yuta<\/em> \u00bfeh? Me enamor\u00e9 de ti y<em> uf, uf, qu\u00e9 calor, el guanaco, por favor<\/em>, vieras qu\u00e9 caliente me pon\u00eda cuando nos empa paba el lanzagua. En la lucha territorial calle a calle el prepotente chorro del guanaco arreciaba con m\u00e1s potencia a\u00fan. Miles de litros en decenas de jornadas \u00bfpagados por qui\u00e9n si en Chile el agua es privada? <em>No era sequ\u00eda, es saqueo<\/em>. Un l\u00edquido que de pronto se volvi\u00f3 un tanto viscoso, aguachirri amarillento (perd\u00f3n, no estoy hablando de los pol\u00edticos), y que caus\u00f3 incluso quemaduras en algunos manifestantes. Chorro c\u00e1ustico, pero tambi\u00e9n zorrillo blindado lanzagases. Unos huyen a toda carrera, otros encaran, piedra insurrecta m\u00e1s alada que las estrellas. Vuelan miles contra blindados y fuerzas especiales. <em>Vine a expresar mi opini\u00f3n con una piedra<\/em>, yuta maldita dice, ACAB, A(1)C(3)A(1)B(2), <em>all cops are bastards<\/em>, 1312, por donde sea que vayas en el pa\u00eds casi nadie los quiere, ni los perros callejeros que, en todo caso, se un\u00edan a las protestas como imitando a su famoso y legendario santo patrono, el Negro Matapacos, muerto unos a\u00f1os antes del estallido. A otro perro con ese hueso, parecen cantar los matapacos, nada los intimida, casi que forman hueste, marchan al son de quienes bailan y corean <em>el que no salta es paco<\/em>, el que no salta es paco. Perra es la lucha por las calles, no obstante. Perdigones y lacrim\u00f3genas directo al cuerpo o la cara de las personas. Fabiola Campillay y Gustavo Gatica pierden la visi\u00f3n en ambos ojos. <em>Vivir en Chile sale en un ojo de la cara<\/em>. No s\u00f3lo ellos: m\u00e1s de cuatrocientas personas con heridas oculares luego de varios meses de represi\u00f3n. Ojos que no ven: coraz\u00f3n despierta piedra subversiva. Y vuela lejos. M\u00e1s alada que las estrellas.<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 S\u00f3lo pasaba por aqu\u00ed y veo que ya llevo largo rato. Es que esto no paraba. Me qued\u00e9 rid\u00edculamente corto con esa idea de una oficina de desobediencia. La realidad fue excesiva en su d\u00edscola belleza. No daba tregua, no perdonaba pulso. A tal punto y con tal magnitud, que la santurrona politiquer\u00eda se abalanz\u00f3 casi espantada a un pacto por una nueva Constituci\u00f3n. Era de no creerse. Est\u00e1bamos en eso, el plebiscito iba a efectuarse en abril, pero un bichito desobediente, un virus, propagaba entretanto su pandemia por todo el mundo y poco a poco nos confinaba. <em>Qu\u00e9date en casa<\/em> ha sido hasta ahora la receta. <em>Malo para la econom\u00eda: bueno para la salud<\/em>. As\u00ed que por el momento todos en cuarentena. \u00bfC\u00f3mo cambiar capuchas por mascarillas sin renunciar o someternos a las circunstancias? \u00bfC\u00f3mo decir que recluirnos no es para nada un gesto ego\u00edsta o individualista, sino la demostraci\u00f3n de que en la soledad o el aislamiento tambi\u00e9n estamos todos? El mismo \u00edmpetu: contagiados todos por el esp\u00edritu del matapaco. \u201cHag\u00e1monos la guerrilla interior para parir un hombre nuevo\u201d, dec\u00eda Roberto Matta. \u00bfQu\u00e9 pasa si el virus muta y se pone buena persona?, ironizaba con acostumbrada crueldad el ministro de Salud. Aunque a lo mejor el virus muta y se transforma en estallido, le respondimos. Una vez m\u00e1s. Uno mucho peor. \u00bfQu\u00e9 le parece se\u00f1or ministro? Pues no volveremos jam\u00e1s a su pretendida nueva normalidad, como le llamaron. <em>Porque ya nada nos dar\u00e1 lo mismo, lo mismo nunca nos dar\u00e1 nada.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">Valpara\u00edso, 18 de octubre de 2020.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb|auto||auto|false|false\u00bb custom_padding=\u00bb||||false|false\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.21.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Foto6.jpg\u00bb title_text=\u00bbPaulo Slachevsky\u00bb _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb||||false|false\u00bb custom_padding=\u00bb||||false|false\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font_size=\u00bb12px\u00bb min_height=\u00bb0px\u00bb custom_margin=\u00bb-29px||68px|||\u00bb custom_padding=\u00bb8px||3px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p><em>D\u00edas de indignaci\u00f3n.<\/em> Autor: Paulo Slachevsky.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-32px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb0px||1px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p><strong>CODA<\/strong><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3, eh?, me vuelven a preguntar. Pues finalmente lo que pas\u00f3 es que uno se pregunta cu\u00e1nta de esa gente \u2014millones\u2014 que sali\u00f3 a las calles en el estallido social de 2019 vot\u00f3 contra el plebiscito de septiembre de 2022. Y los hubo. Y no pocos. Uno ve las cifras, el voto era obligatorio, y nada m\u00e1s ni nada menos que 62% de la gente que estaba obligada a votar vot\u00f3 <em>rechazo<\/em> al proyecto de Constituci\u00f3n de la Convenci\u00f3n Constitucional elegida mayoritariamente por el pueblo. Es cierto, hubo tres votaciones. Las dos primeras no obligatorias, ganadas mayoritariamente: una para votar si est\u00e1bamos a favor de una nueva Constituci\u00f3n y la siguiente para elegir a los miembros de la Convenci\u00f3n Constitucional. En ambos casos, los resultados fueron m\u00e1s que alentadores. Pero, como el voto no era obligatorio (ni tampoco pretendemos que lo sea), hay que considerar siempre que en esos alentadores resultados vot\u00f3 poco m\u00e1s o poco menos que 50% del electorado y que, por tanto, hemos vivido algo que un l\u00facido analista dio en llamar \u201cespejismo representacional\u201d. O sea que hubo un mont\u00f3n de gente que no vot\u00f3 en las dos votaciones anteriores y que, en la tercera, para votar <em>apruebo o rechazo<\/em> al nuevo proyecto constitucional, se decant\u00f3 mayoritariamente por el rechazo. Pero, aun as\u00ed, si uno hace cuentas, hay un n\u00famero significativo de votos de ese rechazo que estuvieron participando originalmente en el estallido social y se volcaron masivamente a las calles, y luego votaron&#8230; <em>rechazo<\/em>. \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 entonces? \u00bfQu\u00e9 tipo de doble personalidad vive Chile?<br \/>\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Mi conclusi\u00f3n es que Chile, pese a su innegable crecimiento, contin\u00faa decidiendo ser un latifundio, el oasis del talibanismo de libre mercado, una parroquia esquinada en el mundo, una capitan\u00eda general. Tres hechos lo confirman: primero, como ya lo describimos antes, el rechazo de 62% al promisorio proyecto constitucional en septiembre de 2022; segundo, el nuevo y ama\u00f1ado proceso constitucional, que va a significar a fin de cuentas un maquillaje a la constituci\u00f3n actual de Pinochet que nos rige (s\u00ed, de Pinochet), y tercero, el rechazo reciente por el Congreso chileno a la idea de legislar una reforma tributaria de verdad, que promueva mayor igualdad en el pa\u00eds, uno de los pilares de las propuestas del actual gobierno. Chile, por tanto, y como siempre, a la vanguardia de la retaguardia, y no nos contemos cuentos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Foto7.jpg\u00bb title_text=\u00bbPaulo Slachevsky\u00bb _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-24px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text admin_label=\u00bbTexto\u00bb _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font_size=\u00bb12px\u00bb custom_margin=\u00bb-25px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p><em>D\u00edas de indignaci\u00f3n.<\/em> Autor: Paulo Slachevsky.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MARIO ORTEGAPasaba por aqu\u00ed y por supuesto me preguntan: \u00ab\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3, eh, Chile?, \u00bfqu\u00e9 ocurri\u00f3?\u00bbCasi como que uno se encoge de hombros cuando arrecia la pregunta, no porque no haya explicaci\u00f3n, sino porque la realidad ha sido demasiado abrumadora frente al c\u00famulo de expectativas que en Chile nos hab\u00edamos forjado desde el magn\u00edfico estallido social [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":681,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_et_pb_use_builder":"on","_et_pb_old_content":"","_et_gb_content_width":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[33],"tags":[93,95,96,94],"ppma_author":[77],"class_list":["post-375","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-numero-cero","tag-chile","tag-cronica","tag-estallido-social","tag-mario-ortega"],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.3 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>DE ESTALLIDO SOCIAL A DESINFLARSE SIN M\u00c1S (CR\u00d3NICA DEL PROCESO CHILENO) - REVISTA QUIOTE<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=375\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"DE ESTALLIDO SOCIAL A DESINFLARSE SIN M\u00c1S (CR\u00d3NICA DEL PROCESO CHILENO) - REVISTA QUIOTE\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"MARIO ORTEGAPasaba por aqu\u00ed y por supuesto me preguntan: \u00ab\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3, eh, Chile?, \u00bfqu\u00e9 ocurri\u00f3?\u00bbCasi como que uno se encoge de hombros cuando arrecia la pregunta, no porque no haya explicaci\u00f3n, sino porque la realidad ha sido demasiado abrumadora frente al c\u00famulo de expectativas que en Chile nos hab\u00edamos forjado desde el magn\u00edfico estallido social [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=375\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"REVISTA QUIOTE\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/profile.php?id=61581285934903&amp;rdid=NyTBdLDXXt5DTPla&amp;share_url=httpswww.facebook.comshare16XQGGa34v#\" \/>\n<meta property=\"article:published_time\" content=\"2023-10-12T00:00:32+00:00\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2023-12-29T16:52:58+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Foto3-ByN.jpg\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1800\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"1200\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/jpeg\" \/>\n<meta name=\"author\" content=\"Mario Ortega\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:creator\" content=\"@RQuiote\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@RQuiote\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Escrito por\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"Mario Ortega\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:label2\" content=\"Tiempo de lectura\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data2\" content=\"21 minutos\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\\\/\\\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"Article\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=375#article\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=375\"},\"author\":{\"name\":\"Mario Ortega\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/68a5f57302ffa6e0f197f1baf98f8e87\"},\"headline\":\"DE ESTALLIDO SOCIAL A DESINFLARSE SIN M\u00c1S (CR\u00d3NICA DEL PROCESO CHILENO)\",\"datePublished\":\"2023-10-12T00:00:32+00:00\",\"dateModified\":\"2023-12-29T16:52:58+00:00\",\"mainEntityOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=375\"},\"wordCount\":4146,\"commentCount\":0,\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#organization\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=375#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2023\\\/10\\\/Foto3-ByN.jpg\",\"keywords\":[\"Chile\",\"Cr\u00f3nica\",\"estallido social\",\"Mario Ortega\"],\"articleSection\":[\"N\u00daMERO CERO\"],\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"CommentAction\",\"name\":\"Comment\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=375#respond\"]}]},{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=375\",\"url\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=375\",\"name\":\"DE ESTALLIDO SOCIAL A DESINFLARSE SIN M\u00c1S (CR\u00d3NICA DEL PROCESO CHILENO) - REVISTA QUIOTE\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=375#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=375#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2023\\\/10\\\/Foto3-ByN.jpg\",\"datePublished\":\"2023-10-12T00:00:32+00:00\",\"dateModified\":\"2023-12-29T16:52:58+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=375#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=375\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=375#primaryimage\",\"url\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2023\\\/10\\\/Foto3-ByN.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2023\\\/10\\\/Foto3-ByN.jpg\",\"width\":1800,\"height\":1200},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?p=375#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Portada\",\"item\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"DE ESTALLIDO SOCIAL A DESINFLARSE SIN M\u00c1S (CR\u00d3NICA DEL PROCESO CHILENO)\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#website\",\"url\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/\",\"name\":\"REVISTA QUIOTE\",\"description\":\"N\u00daMERO SEIS\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#organization\",\"name\":\"REVISTA QUIOTE\",\"url\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\",\"url\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2023\\\/06\\\/Quiote-logo_01.png\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/wp-content\\\/uploads\\\/2023\\\/06\\\/Quiote-logo_01.png\",\"width\":1042,\"height\":417,\"caption\":\"REVISTA QUIOTE\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#\\\/schema\\\/logo\\\/image\\\/\"},\"sameAs\":[\"https:\\\/\\\/www.facebook.com\\\/profile.php?id=61581285934903&rdid=NyTBdLDXXt5DTPla&share_url=httpswww.facebook.comshare16XQGGa34v#\",\"https:\\\/\\\/x.com\\\/RQuiote\",\"https:\\\/\\\/www.instagram.com\\\/revista.quiote\\\/\"]},{\"@type\":\"Person\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/#\\\/schema\\\/person\\\/68a5f57302ffa6e0f197f1baf98f8e87\",\"name\":\"Mario Ortega\",\"image\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es\",\"@id\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/f8f463d8c0c6a475d70665704b00a8476cc3e80e78c66a97e4e1af7a5933412e?s=96&d=mm&r=g418f9661114fdb47474534c23bb9b10a\",\"url\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/f8f463d8c0c6a475d70665704b00a8476cc3e80e78c66a97e4e1af7a5933412e?s=96&d=mm&r=g\",\"contentUrl\":\"https:\\\/\\\/secure.gravatar.com\\\/avatar\\\/f8f463d8c0c6a475d70665704b00a8476cc3e80e78c66a97e4e1af7a5933412e?s=96&d=mm&r=g\",\"caption\":\"Mario Ortega\"},\"url\":\"https:\\\/\\\/revistaquiote.org\\\/?author=7\"}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"DE ESTALLIDO SOCIAL A DESINFLARSE SIN M\u00c1S (CR\u00d3NICA DEL PROCESO CHILENO) - REVISTA QUIOTE","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=375","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"DE ESTALLIDO SOCIAL A DESINFLARSE SIN M\u00c1S (CR\u00d3NICA DEL PROCESO CHILENO) - REVISTA QUIOTE","og_description":"MARIO ORTEGAPasaba por aqu\u00ed y por supuesto me preguntan: \u00ab\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3, eh, Chile?, \u00bfqu\u00e9 ocurri\u00f3?\u00bbCasi como que uno se encoge de hombros cuando arrecia la pregunta, no porque no haya explicaci\u00f3n, sino porque la realidad ha sido demasiado abrumadora frente al c\u00famulo de expectativas que en Chile nos hab\u00edamos forjado desde el magn\u00edfico estallido social [&hellip;]","og_url":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=375","og_site_name":"REVISTA QUIOTE","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/profile.php?id=61581285934903&rdid=NyTBdLDXXt5DTPla&share_url=httpswww.facebook.comshare16XQGGa34v#","article_published_time":"2023-10-12T00:00:32+00:00","article_modified_time":"2023-12-29T16:52:58+00:00","og_image":[{"width":1800,"height":1200,"url":"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Foto3-ByN.jpg","type":"image\/jpeg"}],"author":"Mario Ortega","twitter_card":"summary_large_image","twitter_creator":"@RQuiote","twitter_site":"@RQuiote","twitter_misc":{"Escrito por":"Mario Ortega","Tiempo de lectura":"21 minutos"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"Article","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=375#article","isPartOf":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=375"},"author":{"name":"Mario Ortega","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#\/schema\/person\/68a5f57302ffa6e0f197f1baf98f8e87"},"headline":"DE ESTALLIDO SOCIAL A DESINFLARSE SIN M\u00c1S (CR\u00d3NICA DEL PROCESO CHILENO)","datePublished":"2023-10-12T00:00:32+00:00","dateModified":"2023-12-29T16:52:58+00:00","mainEntityOfPage":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=375"},"wordCount":4146,"commentCount":0,"publisher":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#organization"},"image":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=375#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Foto3-ByN.jpg","keywords":["Chile","Cr\u00f3nica","estallido social","Mario Ortega"],"articleSection":["N\u00daMERO CERO"],"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"CommentAction","name":"Comment","target":["https:\/\/revistaquiote.org\/?p=375#respond"]}]},{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=375","url":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=375","name":"DE ESTALLIDO SOCIAL A DESINFLARSE SIN M\u00c1S (CR\u00d3NICA DEL PROCESO CHILENO) - REVISTA QUIOTE","isPartOf":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=375#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=375#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Foto3-ByN.jpg","datePublished":"2023-10-12T00:00:32+00:00","dateModified":"2023-12-29T16:52:58+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=375#breadcrumb"},"inLanguage":"es","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/revistaquiote.org\/?p=375"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=375#primaryimage","url":"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Foto3-ByN.jpg","contentUrl":"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Foto3-ByN.jpg","width":1800,"height":1200},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=375#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Portada","item":"https:\/\/revistaquiote.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"DE ESTALLIDO SOCIAL A DESINFLARSE SIN M\u00c1S (CR\u00d3NICA DEL PROCESO CHILENO)"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#website","url":"https:\/\/revistaquiote.org\/","name":"REVISTA QUIOTE","description":"N\u00daMERO SEIS","publisher":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/revistaquiote.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#organization","name":"REVISTA QUIOTE","url":"https:\/\/revistaquiote.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Quiote-logo_01.png","contentUrl":"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2023\/06\/Quiote-logo_01.png","width":1042,"height":417,"caption":"REVISTA QUIOTE"},"image":{"@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/profile.php?id=61581285934903&rdid=NyTBdLDXXt5DTPla&share_url=httpswww.facebook.comshare16XQGGa34v#","https:\/\/x.com\/RQuiote","https:\/\/www.instagram.com\/revista.quiote\/"]},{"@type":"Person","@id":"https:\/\/revistaquiote.org\/#\/schema\/person\/68a5f57302ffa6e0f197f1baf98f8e87","name":"Mario Ortega","image":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es","@id":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/f8f463d8c0c6a475d70665704b00a8476cc3e80e78c66a97e4e1af7a5933412e?s=96&d=mm&r=g418f9661114fdb47474534c23bb9b10a","url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/f8f463d8c0c6a475d70665704b00a8476cc3e80e78c66a97e4e1af7a5933412e?s=96&d=mm&r=g","contentUrl":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/f8f463d8c0c6a475d70665704b00a8476cc3e80e78c66a97e4e1af7a5933412e?s=96&d=mm&r=g","caption":"Mario Ortega"},"url":"https:\/\/revistaquiote.org\/?author=7"}]}},"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2023\/10\/Foto3-ByN.jpg","jetpack_sharing_enabled":true,"authors":[{"term_id":77,"user_id":7,"is_guest":0,"slug":"mario_revistaweb","display_name":"Mario Ortega","avatar_url":"https:\/\/secure.gravatar.com\/avatar\/f8f463d8c0c6a475d70665704b00a8476cc3e80e78c66a97e4e1af7a5933412e?s=96&d=mm&r=g","0":null,"1":"","2":"","3":"","4":"","5":"","6":"","7":"","8":""}],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/375","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=375"}],"version-history":[{"count":64,"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/375\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":811,"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/375\/revisions\/811"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/681"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=375"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=375"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=375"},{"taxonomy":"author","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistaquiote.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fppma_author&post=375"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}