{"id":58,"date":"2023-10-09T00:00:00","date_gmt":"2023-10-09T00:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=58"},"modified":"2024-07-01T19:37:21","modified_gmt":"2024-07-01T19:37:21","slug":"58","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistaquiote.org\/?p=58","title":{"rendered":"TRABAJO ART\u00cdSTICO E INTELIGENCIA SOCIAL COLECTIVA [Y UN COMENTARIO SOBRE LA MET\u00c1FORA BLITZKRIEG]"},"content":{"rendered":"<p>[et_pb_section fb_built=\u00bb1&#8243; _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb background_color=\u00bbRGBA(255,255,255,0)\u00bb custom_padding=\u00bb17px||0px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb||||false|false\u00bb custom_padding=\u00bb||||false|false\u00bb border_color_all=\u00bb#B3B3B3&#8243; global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.21.0&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text admin_label=\u00bbTexto\u00bb _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb module_alignment=\u00bbleft\u00bb custom_margin=\u00bb0px|0px|0px|0px|false|false\u00bb custom_padding=\u00bb0px|9px|35px|0px|false|false\u00bb inline_fonts=\u00bbAdvent Pro\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p><strong>#SHOW BLITZKRIEG | C\u00c9SAR CORT\u00c9S VEGA |<\/strong><\/p>\n<p><strong><\/strong><\/p>\n<p><strong>No es posible hablar de algo as\u00ed como un conservadurismo<\/strong> <strong>uniforme<\/strong>, que opere desde los mismos objetivos, con la imprecisa intenci\u00f3n de parasitar cualquier brote de pensamiento cr\u00edtico. Eso no solo es ingenuo debido a que abusa de las reservas de precauci\u00f3n que toda credibilidad necesita para mantener sus venas destapadas, sino adem\u00e1s porque descuida que el mal radica tambi\u00e9n en el ojo de quien lo observa. Sin embargo, s\u00ed es posible rastrear ciertas constantes hist\u00f3ricas en una pr\u00e1ctica que gana zonas de un territorio que parec\u00eda haber comenzado a perder ya. Si tales tendencias permiten una primera clasificaci\u00f3n entre la historia de las derechas inglesas, alemanas, francesas, o de las m\u00e1s modernas, etiquetadas como neocons que se han desarrollado principalmente en Jap\u00f3n o Rep\u00fablica Checa, es posible tambi\u00e9n realizar una subdivisi\u00f3n seg\u00fan sus propensiones clave, como en los casos donde el apoyo del pensamiento religioso se acent\u00faa, o incluso atendiendo a otros conservadurismos de tendencia social o nacionalista. Seg\u00fan lo anterior, tambi\u00e9n se podr\u00edan clasificar de acuerdo con sus gradaciones, desde las l\u00edneas m\u00e1s moderadas o liberales, hasta las extremas y reaccionarias.<\/p>\n<p>De cualquier modo, y sin tomar necesariamente en cuenta clasificaciones as\u00ed de puntuales, una somera reuni\u00f3n de datos tomados de diversas fuentes se\u00f1alar\u00e1 el regreso de un tradicionalismo disfrazado de modernidad y de un cretinismo de derechas maquillado de avanzada cultural. Siempre estuvieron ah\u00ed, claro, no s\u00f3lo con sus peroratas acerca de la familia, su estructura parental, la sexualidad y la contingencia de la adaptabilidad sumisa de los subalternos, sino tambi\u00e9n, y de manera m\u00e1s general, con su <em>deber ser<\/em> paranoico. Y es que hoy, quiz\u00e1 la naturaleza de su fuerza se halle en la configuraci\u00f3n de un micropoder que sugiere una velocidad de adaptaci\u00f3n que es importante precisar. Su resistencia en el tiempo se\u00f1ala que ha recibido apoyo de grandes masas poblacionales que buscan el mejoramiento parcializado de sus condiciones de vida, m\u00e1s all\u00e1 de las consecuencias pol\u00edticas derivadas a largo plazo de ello.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1, para comenzar en la b\u00fasqueda de las razones por las cuales esto ha sido posible, baste levantar la cabeza emp\u00edricamente y poner atenci\u00f3n: moralistas por todos lados, dictando el orden de sus sensaciones y necedades heredadas del <em>sentido com\u00fan<\/em>, como si se tratara de las tablas de una ley individual potenciada por la falta de perspectiva en una conformaci\u00f3n de las subjetividades que apuesta todo por la <em>estabilidad<\/em> del yo. La conciencia ensimismada, observ\u00e1ndose por horas en el espejo de los <em>selfies<\/em> de grandeza y toda su maquinaria espectacular que la hizo posible. Bajo las ideas de <em>creatividad<\/em> y <em>originalidad<\/em>, todo parece asequible, siempre y cuando se adapte a una inclusi\u00f3n sin contradicciones aparentes. Nada nuevo hay en decir entonces que, de una o varias maneras, muchas de las asimilaciones m\u00e1s usuales contribuyen, sin necesariamente desearlo, a incrementar una brutalidad <em>universal<\/em> que, parad\u00f3jicamente, nos mantiene cada vez m\u00e1s alejados de los supuestos ideales que pretendemos con nuestra presencia en el espacio pol\u00edtico de la participaci\u00f3n. Es, pues, la vida cotidiana y concreta la que se\u00f1ala los desprop\u00f3sitos. O, valga decir, las contradicciones.<\/p>\n<p>En el territorio de estas vertientes de avinagrado pensamiento, se aspira a la pulcritud de discursos culturales, bien delimitados dentro de su per\u00edmetro, celebrando el arribo de la formalidad y el orden, as\u00ed como una inocencia de corte clasicista, con las mismas poses con las que las sociedades de padres de familia condenaban en otras \u00e9pocas el uso del cond\u00f3n. Los proyectos culturales deber\u00edan responder a esta l\u00f3gica, aquel ideal de belleza y naturalidad proverbiales que la mayor\u00eda pueda consumir, como todo producto de mercado que no meta en problemas conceptuales ni enigmas rocambolescos a nadie. Se trata de objetos que acompa\u00f1an el transcurso de una <em>realidad<\/em> ya construida, asimilada como la predominante, o divertimentos tr\u00e1gicos de la forma, que incluso alegorizan las condiciones del fracaso humano, pero que no problematizan acerca de los l\u00edmites del lenguaje con el cual han sido nombradas. Aquel romanticismo fallido se gesta precisamente ah\u00ed: su semilla se encuentra donde la doble moral opera, gracias a que no se hace notar sino como pensamiento <em>neutral, <\/em>o peor a\u00fan,<em> ilustrado<\/em>. Y los \u00e1nimos de heroicidad tradicional suponen que lo ah\u00ed contenido aguarda a ser poetizado y rescatado de los territorios de su natural oscuridad. El miedo a indagar acerca de qu\u00e9 est\u00e1 hecha tal cosa hace que su m\u00e9dula sea silenciada y sustituida por simplezas salvadoras de la forma, del respeto a las disciplinas y limpieza de los campos culturales. Entonces se nos cuenta la historia, de nuevo, de las figuras trascendentales que, en efecto, se zambulleron para encontrar el grial en la cueva. El mito es vuelto a contar, y el dislate prevalece.<\/p>\n<p>Pero, vamos a ver: desde esta perspectiva, la contrariedad deber\u00e1 fluir en el cuerpo de todo aquel que se entere de un enga\u00f1o semejante, como energ\u00eda capaz de sacudir el orden de las circunstancias. Si bien un \u00e9nfasis existencial as\u00ed rara vez puede dar resultados inmediatos, al menos mostrar\u00eda un punto de partida voluntarioso que prepare la guerra en las condiciones de una paz sostenida precariamente (que ya los latinos ve\u00edan sospechosa: \u201csi vis pacem, para bellum\u201d: \u201csi ves paz, prepara la guerra\u201d). Por eso toda pol\u00edtica es intercambio de posturas; una red compleja de interpretaciones que equilibran el plano de la existencia, como si se tratase de un campo de batalla equivalente a un juego representativo de la contienda que nos mantiene a todos aqu\u00ed: si estamos vivos es gracias a que seguramente alg\u00fan antepasado aniquil\u00f3 por lo menos a otro ser humano que no pudo perpetuar su genealog\u00eda. Y aquello, basado en ideas. Ese es el comienzo del juego de las representaciones: espacio en el que unos trazos se borran, son interrumpidos por otros, para que luego aquellos vuelvan a aparecer cuando ya se imaginaban perdidos. Toda batalla dibujada, incluso sobre los mapas de cuadernos escolares, ya lo prefigura. Y por eso quien domina lo hace gracias a que administra bien la sospecha que es capaz de provocar en aquel que comienza a entender de qu\u00e9 est\u00e1 hecho este valle de desigualdades.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.23.1&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_text_color=\u00bb#FFFFFF\u00bb background_color=\u00bb#8F8F8F\u00bb border_width_all=\u00bb48px\u00bb border_color_all=\u00bbRGBA(255,255,255,0)\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><em><span style=\"font-family: inherit;\">Entonces, ac\u00e1 subo un primer escal\u00f3n especulativo, para hablar de esta entrega inicial y del desarrollo de las intervenciones en \u201cShow Blitzkrieg!\u201d: el territorio en el que esto pasa con mayor ingenio, con creciente desenfado, es el de la creaci\u00f3n art\u00edstica. Tambi\u00e9n con peligro. El nombre alude, entonces, a la llamada guerra rel\u00e1mpago o Blitzkrieg: t\u00e1ctica militar que consist\u00eda en bombardeos sorpresa y un ataque terrestre inmediato. Implic\u00f3 el cambio entre una ofensiva de avance paulatino, en la cual el campo de batalla era tratado como un asunto de t\u00e1ctica y c\u00e1lculo, y los m\u00e9todos m\u00e1s fogosos de penetraci\u00f3n y reacci\u00f3n que no se concentraban en la compleja elaboraci\u00f3n del medio para lograr un fin, sino en el fin como justificante de los medios. Aunque tampoco habr\u00e1 que olvidar aquella canci\u00f3n de los Ramones, \u201c<a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=NQDPx_k66w4\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Blitzkrieg Bop<\/a>\u201d, que fue el primer impulso que me llev\u00f3 a publicar otras tantas colaboraciones en un espacio digital ya desaparecido hace algunos a\u00f1os. La posici\u00f3n general puede esclarecerse con lo que comparte Marky Ramone, en su libro \u201cPunk Rock Blitzkrieg\u201d [1]: \u201cDee Dee [2] odiaba a los nazis [\u2026] pero los neonazis, como cualquier otro grupo de tarados radicales, creen lo que quieren creer.\u201d Ah\u00ed el horizonte enemigo.<\/span><\/em><em><span style=\"font-family: inherit; font-weight: normal;\"><\/span><\/em><\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb||27px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p>Pienso, para comenzar, en los t\u00e9rminos de la confrontaci\u00f3n mim\u00e9tica, como la define Ren\u00e9 Girard [3]: el deseo de parecerse al otro y, en consecuencia, de poseer lo que tiene. La violencia, dice, se origina a partir de esa discrepancia entre similares:<\/p>\n<blockquote>\n<p><em>Todas las grandes ideas est\u00e9ticas son del mismo tipo, estricta y obsesivamente imitativas.<\/em> <span>[&#8230;] La voluntad de originalidad s\u00f3lo consigue unas muecas insignificantes. No debemos renunciar a la noci\u00f3n de m\u00edmesis; hay que ampliarla a las dimensiones del deseo o tal vez hay que ampliar el deseo a las dimensiones de lo mim\u00e9tico. Separando m\u00edmesis de deseo, la filosof\u00eda ha mutilado a ambos y nosotros permanecemos prisioneros de esta mutilaci\u00f3n que perpet\u00faa todas las falsas divisiones de la cultura moderna, entre lo que depende de la est\u00e9tica, por ejemplo, y lo que no depende de ella, entre lo que depende del mito y lo que depende de la historia.\u00a0(pp. 182-183).<\/span><\/p>\n<\/blockquote>\n<p>As\u00ed, el trabajo art\u00edstico opera en buena medida como un modelo discursivo a escala de esta rivalidad mutilada que se a\u00edsla del resto, exceso de la forma, obsesi\u00f3n que particulariza una r\u00e9plica del original y que se convierte luego en obst\u00e1culo, en un contra-modelo que recompone los t\u00e9rminos de la confrontaci\u00f3n. Y las categor\u00edas espec\u00edficas, desde el orden m\u00e1s esquem\u00e1tico, pasando por la ret\u00f3rica, hasta ideales de mayor subjetividad como la belleza o el gusto, son las finas navajas de una danza m\u00faltiple para la configuraci\u00f3n del campo y sus batallas.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2023\/09\/collage1.jpg\u00bb title_text=\u00bbcollage1&#8243; _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font_size=\u00bb12px\u00bb text_line_height=\u00bb1.5em\u00bb min_height=\u00bb14px\u00bb custom_margin=\u00bb-22px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb2px||12px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p>Imagen creada con inteligencia artificial a partir de collages realizados por C\u00e9sar Cort\u00e9s Vega.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb custom_margin=\u00bb-25px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb14px|||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p>El llamado capitalismo cultural nos ha acercado as\u00ed a un saber mercantilizado que ha puesto en entredicho el sistema art\u00edstico, por su \u00e9nfasis en el valor de mercado en lugar de su valor primordial como evoluci\u00f3n de las econom\u00edas sensibles que contribuyen al ejercicio de la inteligencia colectiva. Theodor Adorno y Max Horkheimer sostienen, justamente, que el control de las sociedades opera seg\u00fan la regulaci\u00f3n de la llamada <em>cultura de masas<\/em> [4]. Sin embargo, una de las constantes de mayor complejidad es la homogeneizaci\u00f3n del pensamiento que restringe la diversidad. En consecuencia, una defensa que se ajusta adecuadamente a los movimientos de la flexibilidad neoliberal implica que la comercializaci\u00f3n de la cultura permite una mayor accesibilidad y difusi\u00f3n de las artes, lo que significa que cualquier idea propagada ser\u00e1 meritoria. Por supuesto, detr\u00e1s de tales argumentos, se oculta el deseo de centralizaci\u00f3n del poder de representaci\u00f3n, tanto pol\u00edtico como econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Visto desde la teor\u00eda del valor-trabajo, habr\u00e1 que recordar que son los due\u00f1os de los medios de producci\u00f3n de bienes y servicios (f\u00e1bricas, empresas, corporaciones, etc.) quienes se benefician de la estatizaci\u00f3n de los valores culturales, convirtiendo al ciudadano de manera velada en un consumidor perpetuo. Pero eso, claro, no es todo. En sus c\u00e9lebres <em>Elementos fundamentales para la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica <\/em>(Grundrisse) 1857-1858, [5]\u00a0Karl Marx acu\u00f1\u00f3 el concepto de <em>general intellect<\/em> (\u201cinteligencia social colectiva\u201d), refiri\u00e9ndose al conocimiento acumulado de saberes y t\u00e9cnicas. Se trata de una forma general que se convierte en fuerza para la producci\u00f3n en el trabajo social global y, por ende, tambi\u00e9n en la generaci\u00f3n de valor en el capitalismo. Implica, entonces, la equivalencia entre abstracciones mentales, que son compartidas por todos, y abstracciones reales, aplicables en la producci\u00f3n, que son materializadas en bienes y servicios. Y aqu\u00ed lo que deseo subrayar, para seguir convers\u00e1ndolo en entregas subsecuentes: el concepto de <em>general intellect<\/em> est\u00e1 relacionado con el avance del capitalismo (y, acaso, tambi\u00e9n con su supresi\u00f3n como modelo hegem\u00f3nico), en la medida en que todo conocimiento e inteligencia colectiva modifican la organizaci\u00f3n de las fuerzas necesarias para la producci\u00f3n, incluidas las del trabajo art\u00edstico. Esto es crucial, pues nos permite acercarnos a otra noci\u00f3n: la de <em>capitalismo cognitivo<\/em>.<\/p>\n<p>Carlo Vercellone [6], uno de los precursores de este concepto, afirma que el desarrollo hist\u00f3rico de los saberes y su difusi\u00f3n ha seguido un proceso en el cual el <em>general intellect<\/em> ha puesto el conocimiento en las mentes de los productores, y que esto se aprovecha de una fuerza directa, es decir, en tiempo de trabajo gastado por los trabajadores en el proceso de fabricaci\u00f3n. En este sentido, el capitalismo cognitivo tiende a la centralizaci\u00f3n del conocimiento y, entonces, hacia la direccionalidad del capitalista con miras a la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. Su sentido es el aprovechamiento del tiempo de manufactura de un producto o servicio, como nuevo tipo de trabajo enclavado directamente en lo social. En reducidas cuentas: la construcci\u00f3n de maquinaria y la profesionalizaci\u00f3n de sus programadores, lo cual diversifica la realidad objetiva del trabajo en una infinidad de procesos productivos.<\/p>\n<p>De este modo, en el capitalismo del valor-saber, de la relaci\u00f3n entre el capital y el trabajo, surgen dos conflictos previsibles. Debido a que los due\u00f1os de la riqueza pretenden un desvanecimiento de los l\u00edmites tradicionales entre la esfera de la reproducci\u00f3n (que conlleva el empleo de m\u00e1quinas y materiales para la seriaci\u00f3n de operaciones en la f\u00e1brica), y la de la producci\u00f3n directa (que implica la fuerza de trabajo ocupada en procesos inmediatos en la elaboraci\u00f3n industrial de los productos), se presenta un primer problema: la explotaci\u00f3n del trabajador se extiende sobre el conjunto de la jornada social. Por otro lado, y debido a lo anterior, surge la tentativa de mantener en operaci\u00f3n la ley del valor-tiempo de trabajo directo, en un contexto en el que se reduzcan las jornadas de realizaci\u00f3n, gracias a que la inteligencia social colectiva est\u00e1 incorporada a m\u00e9todos diversificados de operaci\u00f3n en la maquinaria de producci\u00f3n y otras v\u00edas, lo cual entra\u00f1a el control de tales fuerzas colectivas en la precarizaci\u00f3n de las jornadas laborales. Esto conduce a la desocupaci\u00f3n y a la desvalorizaci\u00f3n de la fuerza de trabajo, en tanto se categoriza y limita su funci\u00f3n, sin tomar en cuenta el tipo de saberes necesarios y colectivos incorporados a ello, dado que ya se han trasladado a la m\u00e1quina tecnologizada.<\/p>\n<p>Atendiendo a lo anterior, Franco Berardi \u201cBifo\u201d [7] argumenta que el <em>general intellect <\/em>es una fuerza ambigua que est\u00e1 a debate, en la medida en que se vuelva consciente y pueda desmantelar la configuraci\u00f3n del ideal capitalista y la administraci\u00f3n del conocimiento:<\/p>\n<blockquote>\n<p>El horizonte de nuestra \u00e9poca est\u00e1 marcado por un dilema: en uno de los escenarios, el <em>general intellect <\/em>se despliega y evoluciona conforme a la l\u00ednea paradigm\u00e1tica que le indica el c\u00f3digo semiocapitalista. En un segundo escenario, el <em>general intellect <\/em>se combina dentro de una forma acorde a un principio de autonom\u00eda y de conocimiento \u00fatil y no-dogm\u00e1tico. (p. 17).<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>En este sentido, Bifo agrega (p. 229) que la autonom\u00eda del conocimiento es uno de los pendientes m\u00e1s importantes de la \u00e9poca, pues se trata de un camino crucial para la resistencia frente a la voracidad de las corporaciones que operan internacionalmente. Es lo que \u00e9l llama, nuestro \u201chorizonte de posibilidad\u201d.<\/p>\n<p>Entonces, ya est\u00e1 planteada la premisa: en este espacio, adem\u00e1s de <em>literalizar<\/em> el problema al repasar temas que hayan sido originados en conflictos de intereses supuestamente <em>art\u00edsticos<\/em>, o de contrapuntearlos con situaciones relacionadas con la cuesti\u00f3n del tiempo y el trabajo art\u00edstico (literatura, m\u00fasica, artes visuales, danza, cine, etc.) visto como saberes colectivos, hablar\u00e9 tambi\u00e9n de una lucha general por la hegemon\u00eda entre <em>arte<\/em> como saber com\u00fan, y <em>arte<\/em> como mercado.<\/p>\n<p>La intenci\u00f3n est\u00e1 puesta en dialogar sobre la resistencia posible, haciendo \u00e9nfasis en las caracter\u00edsticas de las nuevas m\u00edmesis vinculadas al valor-trabajo art\u00edstico, que no pongan en manos de la industria y el mercado saberes (t\u00e9cnicas, sensibilidades, apreciaciones, etc.) que convendr\u00eda que fueran resguardados por sus due\u00f1os leg\u00edtimos \u2014es decir, los trabajadores culturales que los hemos desarrollado\u2014, m\u00e1s all\u00e1 de los dividendos que puedan prometer. O, al menos, idear posibilidades para blindarlos ante un uso indiscriminado en tales contextos. La llamada <em>inteligencia artificial<\/em>\u00a0est\u00e1 justo en ese registro al acumular mediante las redes todo ese conocimiento para emplearlo en los nuevos creadores automatizados de contenido. Y un <em>horizonte de posibilidad<\/em> o una <em>m\u00edmesis<\/em> deseable ante ello, es el reconocimiento del trabajo art\u00edstico como bien com\u00fan para la mejora de las condiciones tanto materiales como sensibles de la vida en colectividad.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row column_structure=\u00bb1_2,1_2&#8243; _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_padding=\u00bb||||false|false\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb1_2&#8243; _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb width=\u00bb80%\u00bb custom_margin=\u00bb||||false|false\u00bb custom_padding=\u00bb|0px||||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p><strong style=\"font-size: 15px;\">EP\u00cdLOGO: AN\u00c9CDOTA PARA SONDEAR EL ESPACIO DE CONFLICTO<\/strong><span style=\"color: #0a0a0a; font-size: x-large;\"><\/span><\/p>\n<p>Alguna vez, en un viaje por Sudam\u00e9rica, discut\u00ed cordialmente con un tipo de clara tendencia conservadora. Yo le hablaba de las confrontaciones que en Latinoam\u00e9rica hab\u00edan prometido en una inicio una avanzada cultural, y de c\u00f3mo la represi\u00f3n y el miedo ayudaron a que todo eso terminara por entrar en un largo atolladero. \u00c9l, por supuesto, justificaba la coerci\u00f3n y el sometimiento con un argumento similar al de <em>ceteris paribus<\/em> \u2014igualdad de condiciones\u2014 usado en el ajedrez, como si fuera aplicable a la guerra real. No hab\u00eda convicci\u00f3n o justicia hist\u00f3rica en los argumentos de su enemigo de izquierdas, por mucho que estuvieran explicados en sendos tratados. La guerra era la guerra, y solo pod\u00edan tener cabida los fundamentos que la hac\u00edan honorable desde la valent\u00eda o magnificencia de la defensa patri\u00f3tica. \u00a1Pfff! Los miles de muertos eran otra cosa: <em>peccata minuta<\/em>.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][et_pb_column type=\u00bb1_2&#8243; _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/collage3.jpg\u00bb title_text=\u00bbcollage3&#8243; align=\u00bbcenter\u00bb _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb width=\u00bb100%\u00bb custom_margin=\u00bb|||1px||\u00bb custom_padding=\u00bb|0px||0px||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][et_pb_text _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb text_font_size=\u00bb12px\u00bb text_line_height=\u00bb1.5em\u00bb custom_margin=\u00bb-11px|||||\u00bb custom_padding=\u00bb||12px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p>Imagen creada con inteligencia artificial a partir de collages realizados por C\u00e9sar Cort\u00e9s Vega.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][\/et_pb_column][\/et_pb_row][et_pb_row _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb||||false|false\u00bb custom_padding=\u00bb||||false|false\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_column type=\u00bb4_4&#8243; _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][et_pb_text admin_label=\u00bbTexto\u00bb _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb width=\u00bb100%\u00bb custom_margin=\u00bb-26px|4px|0px|||\u00bb custom_padding=\u00bb0px|0px|0px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb]<\/p>\n<p>Claro: un planteamiento as\u00ed se cae cuando se sostiene frente a quien no pertenece al mismo bando. Mi contraargumento deriv\u00f3 entonces hacia las condiciones de vida de la poblaci\u00f3n, la econom\u00eda y sus contradicciones, al cambio de paradigma de clases, y cosas por el estilo. Sin embargo, desde su inconsciencia, mi interlocutor mostraba la naturaleza del conflicto real. Finalmente, cuando Netanyahu \u2014actual primer ministro de Israel\u2014, ha hablado del derecho de los jud\u00edos sobre los territorios palestinos, o la infeliz escritora de derechas estadounidense Ann Coulter justific\u00f3 el empleo de las mismas t\u00e1cticas de guerra utilizadas en la franja de Gaza contra nuestro pa\u00eds all\u00e1 por el 2014, lo han hecho desde una discursividad matizada por la pol\u00edtica y los medios, que tiene sus ra\u00edces en los argumentos de exterminio mantenidos por siglos y situados en la justificaci\u00f3n de tan solo uno de los frentes. Pero aquel <em>se\u00f1orito<\/em> que los sosten\u00eda no era la dial\u00e9ctica entera, sino \u00fanicamente una de las partes de la contradicci\u00f3n. Desde mi \u00f3ptica: se trataba de un mensajero de la muerte m\u00e1s, que sustentaba la parcialidad de la discrepancia con antifaces de <em>necesidad<\/em> desde un insuficiente discurso, pero de forma cruenta y sin concesiones en la pr\u00e1ctica. Su intenci\u00f3n de di\u00e1logo no cumpl\u00eda ni siquiera lo b\u00e1sico para serlo: en el fondo hab\u00eda una imposici\u00f3n soterrada y una descalificaci\u00f3n emp\u00edrica; tambi\u00e9n ira contenida y violencia pasiva, que era muy posible imaginar como activa si las condiciones para ello le hubiesen sido propicias. Tendencias como esa implican, pues, lo no argumentativo y la ausencia de revisi\u00f3n de los atributos de la contienda hist\u00f3rica que, sin atenci\u00f3n suficiente, derivar\u00e1n no solo en situaciones a\u00fan menos llevaderas, sino que permitir\u00e1n el perfeccionamiento de t\u00e9cnicas de dominio para la apropiaci\u00f3n violenta de la subjetividad y los saberes de los despose\u00eddos.<\/p>\n<p>_________________________<\/p>\n<p><strong>NOTAS \/ REFERENCIAS<\/strong><\/p>\n<p>1. Ramone, Marky y Hershlag, Rich. (2015).<em> Punk Rock Blitzkrieg.<\/em> Barcelona: Editorial C\u00fapula.<br \/>2. Se refiere a Dee Dee Ramone, seud\u00f3nimo de Douglas Glenn Colvin, cofundador, bajista y compositor de los Ramones.<br \/>3. Girard, Ren\u00e9<em>.<\/em> (1982)<em>. El chivo expiatorio. <\/em>Barcelona: Editorial Anagrama, pp. 182-183.<br \/>4. Adorno, T. W. y Horkheimer, M. (2000). <em>Dial\u00e9ctica de la ilustraci\u00f3n: fragmentos filos\u00f3ficos<\/em>. Madrid, Espa\u00f1a: Editorial Trotta.<br \/>5. Marx, Karl. (2007). <em>Elementos fundamentales para la cr\u00edtica de la econom\u00eda pol\u00edtica (Grundrisse) 1857-1858<\/em>. Volumen I. M\u00e9xico: Siglo XXI Editores.<br \/>6. Vercellone, Carlo. (2011) <em>Capitalismo cognitivo: Renta, saber y valor en la \u00e9poca posfordista.<\/em> Buenos Aires: Prometeo Libras, 2011.<br \/>7. Berardi, Franco. (2019). <em>Futurabilidad. La era de la impotencia y el horizonte de la posibilidad. <\/em>Buenos Aires: Caja Negra.<\/p>\n<p>[\/et_pb_text][et_pb_image src=\u00bbhttps:\/\/revistaquiote.org\/wp-content\/uploads\/2023\/07\/imagologo_sh_blitzkrieg_ByNgde.png\u00bb title_text=\u00bbimagologo_sh_blitzkrieg_ByNgde\u00bb _builder_version=\u00bb4.23&#8243; _module_preset=\u00bbdefault\u00bb width=\u00bb40%\u00bb module_alignment=\u00bbcenter\u00bb custom_margin=\u00bb||||false|false\u00bb custom_padding=\u00bb48px||50px|||\u00bb global_colors_info=\u00bb{}\u00bb][\/et_pb_image][\/et_pb_column][\/et_pb_row][\/et_pb_section]<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>#SHOW BLITZKRIEG | C\u00c9SAR CORT\u00c9S VEGA | No es posible hablar de algo as\u00ed como un conservadurismo uniforme, que opere desde los mismos objetivos, con la imprecisa intenci\u00f3n de parasitar cualquier brote de pensamiento cr\u00edtico. 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